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Pequeños trastornos de Julio de la Rosa

Podría escribir un auténtico tractatus acerca de trastornos. Haciendo cuentas a bote pronto, no me falta ninguno de los importantes, por eso creo disfrutar sobremanera un trabajo como el de Julio de la Rosa. El eterno “hombreburbuja” (¿cuántas vidas podemos seguir siendo fans de un grupo que ya no está?) se ha puesto las pilas para regresar con su mejor disco en solitario. No me digas que no te avisé…

Si se parte en una crítica con –demasiados– prejuicios positivos, seguramente algo se esté haciendo mal por nuestra parte. Pero Pequeños trastornos sin importancia (Ernie Records, 2013) es la consumación de una carrera musical de años de desarrollo y con un planteamiento muy a tener en cuenta: ideas claras y grandes compañías (no respecto a discográficas, sino de amigos, se entiende) (con esto no quiero decir que Ernie no sea una gran compañía, que hay que explicarlo todo).

Lo idóneo en este caso en concreto sería comenzar hablando del gran número de colaboraciones (Bunbury, Anni B. Sweet, Havalina, Miren Iza, Xoel López, Abraham Boba, Pau Roca…), de la gran cohesión con la que suena una nueva banda (se nota la mano de Cabezalí) o del cierre del círculo iniciado con La Herida Universal. Pero eso ya te lo han contado otros –incluso yo mismo– así que hablemos de lo realmente importante:

Mis trastornos

Del deseo a la locura hay un paso tan pequeño que muchas veces no se distinguen. El amor de tu vida te deja y todo lo que creías que era cariño se transforma en un atentado contra tu persona. No obstante, el amor es una de las enfermedades más crueles que se pueden sufrir. De la Rosa se inspira en este disco en una serie de trastornos que asustan al reconocerse uno en casi todas las letras. El mítico caso de “este disco está escrito para mí”. Hoy más que nunca, porque uno siempre ha llevado su trastorno de bipolaridad con cierta alegría…


Colecciono sabotajes‘ es una bella oda al fracaso. El mío llegó cuando mi ex me envía el disco después de dejarme. No supe bien cómo reaccionar, no es una decisión fácil darle al play después de eso. Descubrí entonces que tenía un trastorno de ansiedad por separación. El primer paso es reconocerlo, escuchar los cambios de ‘Gigante‘ o ‘Kiss kiss kiss me‘ y ser feliz.

Canciones que se clavan como estacas de hielo, hurgando en las heridas de los imposibles como yo. Pero pasas a ‘Un corazón lleno de escombros‘ y no dejas de repetir como un mantra:

Dejaste un corazón lleno de escombros/tierra yerma vidrios rotos/qué postal/jamás me vuelvas a buscar”

Aquí aparece como protagonista Julio, que ejerce sin saberlo de intermediario (gracias redes sociales, gracias Mark Zuckerberg) y me escribe ELLA, supongo que como un mensaje dentro de una botella lanzada al mar. Y al lado, un escueto mensaje de un señor X: “y mira que el mundo es pequeño…” Me descoloca: X es uno de los amigos más especiales que habré tenido en la vida, tanto en lo musical como en ser mi refugio durante mis huidas a Barcelona. Inevitablemente, comienzo a rescatar fotos del olvido en las que aparecemos todos: Julio, ella, yo, Barcelona… La locura llevada al extremo.
Suma y sigue.

Sin ti soy alguien

Un Julio de la Rosa cedido por El País
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La gloria del disco y de mi historia comienza con ‘La fiera dentro‘. Un auténtico arsenal que resume las distintas aristas y todo el jugo que tiene el jerezano: me sirve para reconciliarme conmigo mismo, con Bunbury y hasta con Manu Cabezalí (hola Gabi).

A partir de ese momento la etapa en la que entran las siguientes canciones es la de autodestrucción total. Letras enigmáticas y contradictorias que despiden una y otra vez frases sublimes; guitarras que cobran su importancia hasta la categoría de magistrales.

Llego tarde a todas partes, para colmo me da igual. Yo era un tipo organizado ¿qué me esta pasando?

Glorieta de trampas‘ me descubre otro trastorno: la ciclotimia, la vuelta a los fármacos y una preciosa canción en combinación con Anni B Sweet y Xoel López, al que siempre asociaré con ‘Reconstrucción‘. Justo lo que necesito ahora, una reconstrucción vital. Mi herida nunca cierra.

Finalmente, como en una película de La2, mi historia tiene un final por escribir. He recuperado a mi amigo. El mundo es un pañuelo. Recupero costumbres algo más sanas como la compra compulsiva, los alimenticios o la vigorexia, nada grave.

Hipersónica vota baile de san vito Gif Y el disco queda como la maravilla que viene siendo, cada vez más maduro y singular, pero eso ya lo sabíamos: mi trauma es que lo escucho en bucle, de día y de noche. Pero, volviendo al tema, sólo tengo un pero que hacer a modo de cierre: el amor no es saludable. Yo solo soy un trastornado más.
Te sigo queriendo.

Julio de la Rosa – Pequeños trastornos sin importancia Tracklist

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