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Para acabar este año, en Hipersónica hemos decidido dejar correr el top de portadas más feas que nos han dado estos 365 días. Por un lado, ya os ofrecimos una buena muestra para mediados del ejercicio, pero es que, además, donde no hay competición, no hay interés. O ¿es que alguien duda que Ke$ha con su Warrior sería la ocupante del puesto de honor en una lista así?

Warrior: la portada más fea del año

Porque, si hubiera que juzgar un disco sólo por la portada, mal andaríamos con el segundo trabajo de la americana, que difícilmente pasaría de la estantería de la tienda de discos a la nuestra o de la portada de la store digital de turno a nuestro disco duro o reproductor.

Pero tras esos insultantes colores de la portada y vestido de la chica, se encuentran un puñado de hits muy en la línea de los ya conocidos hasta ahora y con alguna sorpresa que otra en forma de colaboración que a algunos puede servirles para tomarse un poco más en serio a Ke$ha, y que harán a otros tomarse incluso más a risa a esta reina del mal gusto (visual; de lo sonoro ya hablaremos después).

Y la risa llega desde el momento en que nos enteramos que Warrior, debe su título entre otros homenajes a gente luchadora que se quieran rebuscar, a un supuesto viaje espiritual que la artista dice haber realizado… Como cuando Robbie Williams se fue a buscar OVNIs, vaya… Y da risa porque, yo, que nunca he hecho un viaje espiritual de ningún tipo, tengo que poner en duda, no me queda otro remedio, que lo que se traiga uno como souvenirs del mismo, sean canciones pop empalagosas como las de este disco.

Porque no hay duda, Warrior, con su melifluo pop, da en el clavo en eso de los hits y contiene algunas melodías facilonas y pegadizas envueltas en electrónica enlatada que seguramente la mantendrán en el candelero unos años más… y luego ya veremos qué pasa con su tercer álbum.

Lo primero que llama la atención al darle una primera escucha a este segundo trabajo de la rubia de Los Angeles es la sensación de estar de nuevo ante Animal, pero con un sonido algo más electrónico. Dr. Luke en la producción y Max Martin echando una mano en las tareas compositivas, son los encargados de dar cohesión y el toque “de moda” a los temas de Warrior; porque si de algo sabe Ke$ha es de estar modas.

Eso si, ella lo hace a su manera y sin complicaciones; sin gastarse el pastizal que costaría pedir a Guetta o a Calvin Harris que le produjera un álbum o unos cuantos temas. Y no le hace falta, porque ella prefiere hacer algo más arriesgado y a la vez seguro: buscarse unos cuantos amiguetes en el mundo del rock, y de paso ganarse alguna simpatía en terrenos que otras divas del pop (si a Ke$ha se le puede aplicar ese término, claro) no explotan.

Porque a los rockeros seguramente ya les sorprenderían en su momento las apariciones de Ke$ha junto a Alice Cooper y las alabanzas de éste hacia ella, pero las caras de póker deben haber sido múltiples al saber de las colaboraciones que ha conseguido, como las de Iggy Pop, de The Flaming Lips, de Patrick Carney, de The Black Keys, o de Fun.

Ke$ha y el arte de saber rodearse bien

Así, la música que hoy día encontramos en cualquier artista del mainstream, se une aquí a personalidades dispares que dan una nueva perspectiva a lo que Ke$ha ofrecía en su debut. Un toque de rock por aquí y por allá ayuda a que el disco suene algo más fresco sin alejarse mucho de lo que los fans de la americana esperan.

Por ejemplo, ‘Dirty Love’, el tema que comparte con Iggy Pop, suena a rock de garaje y sobre todo refresca un disco que necesita cosas así para destacar sobre el resto de clones que pueblan las emisoras de radio.

Otro tema que deja más o menos satisfecho es ‘Only Wanna Dance With You’, en el que Julian Casablancas y Fab Moretti dan un toque Strokes que también se agradece, aunque al final el conjunto recuerde a gente como Avril Lavigne o P!nk.

Die Young’, por su parte es el perfecto gancho para hacer picar a propios y extraños. Su pegadizo estribillo, su efectiva mezcla de electrónica y guitarras, y su melodía facilona son de fácil digestión y, como primer adelanto, ayuda a crear interés por el resto del producto (si, producto, esa es la palabra).

Pero casi hasta ahí se puede llegar sin tener que sacar a relucir los graves defectos que se pueden encontrar en la música de Ke$ha en general y, cómo no, en este disco en particular. Por ejemplo, su patoso rapeo, que quizás sea lo más original de su estilo, se llega a hacer insoportable en algunos momentos por culpa de su estridente voz, y, sobre todo por el omnipresente y molesto autotune, que en temas como ‘Thinking Of You’ llega a límites ridículos.

Tampoco ayuda que temas ‘Crazy Kids’ traten de imitar burdamente otro éxito del momento que tampoco sea merecedor de estar entre los mejores temas del año. Me refiero al ‘Whistle’ de Flo Rida (Youtube), a quien Ke$ha imita tanto en ritmo, a base de guitarra como en ese molesto silbido, aunque ella al menos parece desafinarlo un poco para sonar diferente. Y ‘Wherever You Are’ bien podría suponerle una acusación de plagio por parte de Michelle Branch por su ‘One Of These Days’ (Youtube).

Los temas más naturales y menos artificiosos del disco, el par de baladas ‘Wonderland’ y ‘Love Into The Light’ enderezan un poco más el conjunto y dejan una sensación, de que, sin tanto autotune y electrónica prefabricada esta chica tendría mucho más que decir al mundo.

Y es que, en mensaje tampoco anda sobrado Warrior. Sus letras son todo lo vacuas que se puede esperar de una chica cuya máxima preocupación parece ser dar al mundo una imagen de rebeldía y mostrar al mundo sus ganas de fiesta y de pasarlo bien.

Al menos no se puede recriminar a la chica que trate de engañar a nadie. Desde el envoltorio deja claro que esto es pop facilito, sin complicaciones y para las masas, y lo corrobora a base de hits radiables y, a su manera, festivos y bailables.

Hipersónica vota un 4

Aunque se haya rodeado de gente que parece venirle grande, el resultado parece mucho menos forzado que el de otras estrellas del pop que son únicamente pose y personaje… y no daremos nombres, porque a todos se nos ocurre alguno.

Resumiendo, Warrior es un disco que en absoluto entrará en lo mejor del año, pero que tiene al menos la suficiente honestidad como para tomarnos un poco más en serio a su responsable… sólo un poco; tampoco nos pasemos.

Warrior, tracklist:

warrior-editions Lo mismo me da, que me da lo mismo: igual de molestas a la vista las portadas de ambas ediciones

01. Warrior
02. Die Young
03. C’Mon
04. Thinking Of You
05. Crazy Kids
06. Wherever You Are
07. Dirty Love
08. Wonderland
09. Only Wanna Dance With You
10. Supernatural
11. Beautiful Life
12. Love Into The Light

Warrior Deluxe Edition
13. Last Goodbye
14. Gold Trans Am
15. Out Alive
17. Past Lives

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