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Klaus & Kinski - Tierra Trágalos

Si algo realmente bueno tuvo Tu Hoguera está ardiendo, el debut de Klaus & Kinski, frente a los de otros grupos del indie nacional es que obligó a la crítica a tratar de no agarrarse a las influencias como forma de describir la música de los murcianos. Seguramente, aquella indefinición que les hacía saltar del tecnopop a los boleros pasando por el noise obligó a todos a considerar la propuesta de K&K como una mezcla tan excesiva que era mejor enfocarla por sí misma. Y ahora, dos años después, lo realmente bueno de Tierra, trágalos es que Klaus & Kinski han sabido mantener aquel revoltijo y, además, han conseguido cuajarlo del todo.

Marina y Alejandro parecen dedicar el título de su segundo disco a todos los que les han menospreciado, en internet o fuera. Quizás también a quienes creímos que vale, que el debut estaba bien, pero que había que darles tiempo. Que lo peor que les podía pasar era un mini-hype que, afortunadamente, no llegó. Sea como sea, de la presentación del primer disco y de su gira han salido fortalecidos, con muchísimas más canciones imprescindibles y minimizando los bajones.

En la esencia del grupo, ya ha quedado claro, están esos momentos de descoloque, como meter un pasodoble interpretado como canción ligera (El Rey del Mambo y la Reina de Saba) entre el tecnopop Dinarama de ‘Brilla como una estrella‘ y el vodevil anarquista de ‘Carne de Bakunin‘. Han conseguido crecer en su extrañeza, convirtiendo lo ecléctico en arma arrojadiza. Si no puedes adaptarte a ellos, esta vez la culpa es tuya, porque Tierra, trágalos es muy, muy bueno.

Como en su primer disco, les funcionan muy bien sus miradas a los 90: las del ruido contenido de ‘Ya estaba así cuando llegue‘, las del single ‘Ley y moral‘ o el guiño Yo La Tengo/Planetas de ‘Eres un sinvergüenza‘. Es como cuando te trataban de explicar la diferencia entre estudiar de memoria o comprender la lección. K&K no necesitan memorizar, ni usan cuadros sinópticos y posiblemente sus mapas mentales sean un caos, pero consiguen hacerla suya.

Para cortar de raíz las dudas, los hits de enganche son aún mejores que en el debut. ‘Mamá, no quiero ir al colegio‘ es el gran tema del disco, una oda de resistencia contra el mundo que, por letra y música, les podría emparentar a Espanto. Ojo, palabras mayores.

Mamá no quiero ir al colegio porque hay gente y no es para mí Mamá no quiero levantarme porque no quiero morir Mamá no quiero hacerme viejo y que no haya marcha atrás

La temática, como la música, también gira alocada: noches de fiesta y ligue (divertidísima ‘Sobria y serena’, aunque habrá que ver su recorrido); miedo a las cosas normales (’Luego vendrán los madremías‘, los Pulp de This is Hardcore de principio a fin); relaciones internacionales contadas desde el punto de vista de un chaval.

Hipersónica vota un 8 Para muchos grupos basta con tener un diploma, como los que otorga la crítica a final de año. Espero que Klaus & Kinski no se conformen con eso y que sigan haciendo mejores sus discos, cortando algunas de sus ramas, restringiendo la duración y llamándonos sinvergüenzas a la cara. No necesitan tener un podio en su casa y ser los primeros cuando quieran, como cantarían El Niño Gusano, sino seguir estando a la altura.

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