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Kokoscha - La Fuerza

Una extraña fuerza, ése es el concepto que los Kokoshca parecen manejar no sólo en la canción que da título a La Fuerza, sino en muchas otras de las magníficas 9 canciones que hacen de su segundo disco mi favorito nacional en lo que llevamos de 2010.

El trío navarro debutó de la mano de Birra y Perdiz con Únete a Kokoshca, poca cosa para lo que hoy en día muestran. Lo que allí eran ideas prestadas tocadas con más (‘Salou’, ‘Kokoshca’, ‘Peor’) o menos gracia (‘Lo-Fi’ y unas cuantas más), ahora se han convertido en un vendaval de canciones que sólo pueden ser de Kokoshca, porque aunque otros muchos podrían intentar hacerlas (al fin y al cabo, los ingredientes no son secretos), es difícil que lograsen cuajarlas tan bien como los de Pamplona.

La Fuerza es puro teenage angst: un grito de adolescencia hecho disco. Es siniestro y es brillante, es muerte y es vida, es atracción por el lado salvaje y por la salvación que ofrecen las cosas simples y puras. Es a la vez un chiste y algo muy serio. Y no sólo en lo lírico: en lo musical también está propulsado por esa misma fuerza, por esa extraña fuerza, por ese desgarro que casi todos pasamos y disfrutamos/sufrimos a la par.

Kokoshca han encerrado dicho teenage angst en un garage y, allí, con pocos medios, han dado forma a un nugget de aquí. Ellos (y quizás otros) se reirán al leerlo, pero es lo que hay: muchas de las canciones de La Fuerza merecerían ser incluidas por Rhino el día en que el sello estadounidense (con pedigree para estas cosas) decida revisar su Children of Nuggets. Vamos, ellos cuadran más allí que algunos pintamonas que Rhino incluyó para hacer bulto.

Me diréis si ‘La Fuerza’ no merecería colocarse al lado del ‘She Told Me Lies‘, de los Chesterfield Kings, para darle más empaque. O si su estremecedora ‘Mami‘ o la rabiosa ‘Morir‘ no cuadrarían junto al ‘Sunspots‘ de Julian Cope. O si después del ‘The Girl From Baltimore‘ de los Fleshtones no quedaría bonita esa mentirosa ‘Sólo el amor podrá salvarnos‘.

La Fuerza, con su tono sombrío, sus chutes de alcohol, su amor/odio, sus justificantes del colegio y sus calamitas navarrensis, reivindica además la espontaneidad del local de ensayo (ya sea casa, garage o local subvencionado por el ayuntamiento de turno) frente al estudio de grabación. Y, no obstante, no hace con ello apología del lo-fi. Es decir, camina justo al contrario que lo que se estila fuera, lo cual les da un punto extra que, además, ellos están refrendando con sus directos. Y, por si fuera poco, no dejo de imaginarme a Josetxo, de Los Bichos, cantando ‘Morir’.

9Los que nos seguís ya sabéis que si me encariño con un disco, suelo serle fiel hasta el final. No exagero si digo que estos Kokoshca más maduros, más conscientes de sí mismos como grupo, son la mejor noticia para el panorama nacional de 2010. Y si no te lo crees, es tu problema y no el mío; La Fuerza se vive cada minuto, se sufre, se disfruta, se re-descubre, se espera toda una vida y se lleva para siempre: como eso que tú llamas amor.

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