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Lana del Rey - Born To Die

Lana del Rey ha levantado una expectación que pocos artistas logran en su debut, menos aún cuando todavía no lo tienen en el mercado. Todo basado en un par de singles acertados, con una producción fantástica pero muy similar, que llegaron en el momento justo combinados, eso sí, con una bruma de misterio en la que se ha envuelto a la persona y que se ha ido desvelando conforme iba creciendo el éxito.

Porque independientemente del resultado de Born To Die, Lana del Rey ha triunfado. Ha conseguido tener a una cantidad considerable de personas – incluso gente que directamente la consideraba prescindible, cuanto menos – pendiente del 27 de enero, fecha oficial del lanzamiento de su disco. En un mundo donde la atención es un bien efímero, ha conseguido disfrutar de ella durante meses con un par de canciones bajo el brazo.

El día ha llegado, ha pasado y el mundo no ha acabado. No se cuentan las decepciones por millares, porque Born To Die ofrece exactamente lo mismo que sus dos primeros singles. Lo ofrece durante casi una hora repartida en quince canciones. Sin variaciones, sin alteraciones, sin alejarse de casa. Así que si no te gustó lo que escuchaste, ni se te ocurra perder el tiempo en dar una oportunidad a un trabajo que no dista ni un ápice de lo que ya hemos podido paladear. Ahora bien, si te ha seducido esta gangsta-Nancy Sinatra, siéntate y disfruta.

Un estilo inmaculado y grandilocuente

Lana del Rey llena el disco. No es una Laura Marling íntima, retorcida, filosófica. Su poso no habla sobre las relaciones tormentosas con tintes poéticos; ella plasma un mundo de glamour callejero, de dinero rápido y mujeres divinas con boca de marinero sucio.

La combinación de un estilo clarísimo y marcado desde su primer single, con la realidad que plasma en sus letras y una producción que flojea en poquísimas ocasiones – pero cuando lo hace, cae con todo el equipo – da como resultado un hilo conductor tremendamente perceptible que da una enorme coherencia al disco y que deslumbra en temas como ‘Diet Mtn Dew‘. Esa base rítmica es, simplemente, irresistible.

La primera mitad del álbum es la mejor. Es aquí donde encontramos a las jugadoras de primera división: ‘Video Games‘, ‘Blue Jeans‘, ‘Born To Die‘ y ‘Off To The Races‘, en un pasodoble triunfal que agarra sin piedad a cuantos cayeron a los pies de cualquiera de ellas por separado. Por supuesto, después te coloca esa bomba que es ‘Diet Mtn Dew’ y caes de rodillas dando gracias a San Antonio por haber encontrado a esta chavala. Bueno, quizá no tanto, pero desde luego te olvidas de la cara-Tuenti que suele poner cada vez que actúa.

La guinda a este gran comienzo que supera el notable si lo evaluáramos por separado la pone ‘National Anthem‘, a la que han acusado por ahí de ser poco radio-friendly. Gracias a Dios que es así. Sin embargo el primer pinchazo llega inmediatamente después y precisamente por la colocación en lo que debería ser uno de los puntos álgidos del álbum, resulta más dolorosa de lo necesario.

Dark Paradise‘ es un refit de todo lo que ya hemos escuchado. Aquí la voz de Lana del Rey se hace especialmente desvaída, y la producción más propia de una boy-band de los noventa que de un trabajo de 2012 flojea convirtiendo a este tema en un pieza empalagosa, blanda e innecesaria. Con un tracklist de 15 canciones, podemos permitirnos el lujo de dejar una fuera.

Durante tres canciones, el disco parece estar a punto de irse a pique, y la tentación de pasar se hace insistente cuando la recuperación es tan lenta. Llega, con paciencia, en ‘Million Dollar Man‘, un baladón que parece pensado para un cantante de 1961 con el pelo de Alex Turner y una banda a punto de caerse a pedazos.

Esto es como el canto gregoriano

Obviamente, Born To Die no va a ser el disco del año. Quizá el que elijamos por aquí dentro de once meses hubiera deseado levantar el mismo revuelo que éste, quién sabe, pero hay algo que pesa, a pesar de que se haya intentado moderar la duración. Y es que la producción de todo el disco es tan similar, el ritmo tan arrastrado, todo tan brumoso que a pesar de los momentos épicos, que los tiene, que no han conseguido dar con la medida justa entre fidelidad al estilo y encorsetamiento.

Born To Die no llamará la atención de nadie que no se haya sentido enganchado por cualquiera de los dos o tres avances que hemos tenido durante semanas. Y estoy convencida que a más de uno le terminará por cansar tan poca variedad. De la misma manera que hay quien se engancha al gregoriano y se devora los discos como roscas, los que no seáis firmes creyentes en la religión del Rey, lo vais a tener jodido.

Esto, unido a que el último tramo del álbum desbarata en parte lo que se consigue con la brillante primera mitad es lo que ha motivado mi advertencia al comienzo de la crítica. Conforme nos acercamos al final parece que las ideas se van repitiendo, que ya todo suena igual y que parece que la personalidad de esta artista no tiene las suficientes facetas como para aguantar en pie un disco de una hora.

Hipersonica vota un 6'90 ¿Born To Die está a la altura de ese hype tamaño tsunami que lo ha impulsado hasta muchos de nosotros? Posiblemente no. No es un debut espectacular, aunque sí tenga canciones espectaculares. No es un trabajo redondo, a pesar de que por partes alcanza momentos de enorme diversión. ¿Hubiera sido mejor lanzar un EP con los 6 primeros temas? Desde luego que sí. Porque estaríamos hablando de una nota muy diferente.

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