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Lee Fields Faithful Man

A los buenos se les perdona cualquier desliz descarado hacia un terreno que no es el de ellos. Lee Fields lo hizo el año pasado con un álbum desastroso que buscaba desesperado un cambio hacia el R&B actual sin gracia alguna. Con más de 43 años de carrera a sus espaldas al estadounidense le pudo venir de sorpresa el éxito con My World, que seguro, y pensaría por qué no superar el mojón que James Brown se vio obligado a facturar en 1979 bajo el título The Original Disco Man (1979, Polydor). No solo hay que aprender los trucos buenos del artista de éxito sino también los malos. Pasado ese susto aparece con Faithful Man (2012, Truth & Soul). Respiramos.

Un intento en solitario fallido

Con el furor de las hipótesis dentro del periodismo, en especial el económico y el deportivo, yo tengo la mía sobre Lee Fields. A un hombre con 43 años de trayectoria no le mola nada tener que deber algo a nadie, si ha llegado hasta aquí es porque ha aguantado solo trabajando en cualquier lado sin mucho éxito comercial en sellos minúsculos pese a sus buenos discos. Ha pasado por bandas como Kool and the Gang y trabajado para artistas de Soul sureño como O.V. Wright o Darrell Banks, según se lee en su biografía, que Lee Fields ha sido más bien un personaje secundario como tantos otros artistas y ahora no es plan de ir de Colón. Ese secundario cuya imagen no le acompañaba demasiado pese a imitar al completo a James Brown desde sus inicios, hasta tal punto que dicen conocerle como “Little J.B.”, se encuentra en 2009 con una atención mediática desconocida, un reconocimiento por parte de una prensa que ya había encontrado su disco de Soul del año para cumplir el cupo y no necesitaba más – ¡Encima era de un artista longevo! Qué tierno, qué nostalgia. Seguro que hasta tiene un triste pasado.

Por aquel entonces Lee Fields había cambiado poco en su registro musical, lo mismo que durante toda su carrera. ¿Qué había pasado? El sello Truth & Soul había hecho bien su trabajo y pulsó las teclas correctas. El objetivo de Leon Michels y Jeff Silverman, quienes dirigen dicha casa desde Brooklyn, era cuidar el Soul y el Funk de siempre – historia familiar para Lee Fields tras su paso por Desco – así que cuando se encontraron el catálogo del extinto Soul Fire, sello con el que Lee Fields publicó en 2002 el álbum Problems no dudarían en que estaban ante un artista potente. La casualidad es mayor puesto que Leon Michels es ex The Dap Kings con quienes ya había colaborado Fields, es más, Sharon Jones era quien le hacía los coros en su día al de Carolina del Norte antes de ser una de las grandes voces del Soul femenino actual.

2009 de nuevo. My World tiene un éxito generoso para lo que Lee Fields estará acostumbrado y se monta su propio sello, BDA – en el cual ha publicado este año un bootleg de Bob Dylan, con un par – en el que publica ese mojón llamado Treacherous con el que acercarse a la chavalada loquita por su Usher de turno según diga MTV o a Pitchfork le dé un viento. Fields no querría tener una banda con la que compartir protagonismo ni un sello al que a saber qué contrato ha firmado. Aventura en solitario, billetitos para el bolsillo y a correr. Pues ale, con patatas.

Faithful Man, con una banda muy profesional

Tras este traspié de entrepreneur de bio de Twitter un título grandilocuente, Faithful Man, y una portada en el que no vuelve a mostrar la cara, en la que sigue saliendo con ese aíre de padrino y poderío, hasta con luz divina entrando por la ventana. Los de Truth & Soul son muy listos (en My World el protagonismo se lo llevaron sus nudillos). Lee Fields vuelve a estar con su gran banda The Expressions en la que Leon Michels tiene el segundo asiento reservado tocando guitarra, teclados y saxo. Si queremos seguir rindiendo pleitesía al grande hay que replicar en la manera de lo posible a The Famous Flames o The J.B.‘s.

Esta banda de numerosos músicos envuelve que da gusto a Lee Fields con una producción que busca recordar lo cálido de aquellos discos del Padrino del Soul de mediados de los 60 hasta principios de los 70. Dominan los tempos rápidos y dinámicos con Fields haciendo más de Al Green que de Brown porque no le llega la voz ni la emoción a ese nivel. Eso sí, comparten filosofía de afrontar la música para transmitir la mayor alegría y optimismo posible.

Ese huevo frito típico del Funk da a ‘You’re the Kind of Girl‘ el groove al fondo entre tantas capas de banda y viento metal que me encanta. La mejor del álbum junto a ‘It’s All Over (But the Crying)‘, una balada en la que busca los registros emotivos con una voz más desgarrada, pese a que el momento de ruptura a bajo y cambio de voz no me motive tanto.

Hipersónica vota un 6,5Lee Fields y su banda se atreven con ‘Moonlight Mile‘, el tema de The Rolling Stones en Sticky Fingers (1971, Rolling Stones). Las versiones de Blues negro que estos hacían a comienzos de los 60 se les dan la vuelta. Una balada en la que de nuevo se ninguneo a Mick Taylor, principal artífice. Aquí a Fields le sitúan más arriba que a la banda que hace bien quedándose calmada al fondo.

Who Do Yo Love‘ y ‘Wish You Were Here‘, ambas con los coros femeninos edulcorados típicos de Motown son las dos canciones que menos me motivan de este Faithful Man, un buen álbum de Soul con el que seguimos cayendo en todo lo que se debe a James Brown más que admirar el estilo propio de Lee Fields que tras tantos años en activo podría haber surgido un poco.

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