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Lidia Damunt - Vigila el Fuego

Teoría general: 2012 está siendo un año fantástico para la música hecha aquí y si no pensáis así es porque miráis a los sitios equivocados o sin la mirada limpia. Teoría particular: De los discos buenos (pero buenos de verdad, de esos que dentro de varios años seguiréis queriendo escuchar), el que más me ha sorprendido ha sido Vigila el Fuego, de Lidia Damunt. Y no porque no confiase en ella, que ya llevaba dos álbumes grandes, dignos de que el poderoso lobby indie pusiese en marcha su infernal maquinaria de pensamiento único. No, no por eso, sino por el mimo, el cuidado y los detalles con los que su pasado se ha trasladado al siempre resplandeciente universo Austrohúngaro.

Lidia Damunt en el imperio del lujo y la miseria

No quedé muy convencido con aquel concierto a medias que dieron Lidia e Hidrogenesse hace dos Primaveras. A priori, el encuentro prometía un choque frontal pero apetecible. A la hora de la verdad, la actuación quedó inconexa, errática y por ello poco brillante. No supimos mucho más, y aunque tampoco quisimos darlo por enterrado, el proyecto parecía haber llegado demasiado pronto a vía muerta.

Afortunadamente no fue así: Lidia decidió empezar a trabajar en el tercer disco y contó con grabarlo en el estudio del que, desde hace tiempo, salen algunas de las mejores ideas y sonidos de nuestro pop. Encajar el puzzle iba a ser complicado.

En la isla de las bufandas fue un debut magnífico, que transformó los recuerdos del Mar Menor y del desarrollismo en paraje desértico, en rock’n‘roll y blues primigenio. De lo que hacía Lidia con Hello Cuca había rastro, claro, pero el posicionamiento era muy distinto y tan personal como lo del grupo compartido con Alfonso Melero y con su hermana Mabel. Se mereció más aplausos de los que tuvo, se merece más escuchas de las que tiene (y en mi caso, son muchas).

En el cementerio peligroso, su segundo disco, abundaba en lo ya conocido, en la épica mágica (recordando, por ejemplo, el naufragio del Sirio en la costa de Cabo de Palos o introduciendo a personajes como Chaan y a Guinglain). El resultado es mucho más árido, a ratos inconexo, a ratos más consciente de sí mismo y de sus ganchos. ¿El mismo disco dos veces? Ni mucho menos, pero tampoco las dos caras de la misma moneda. El cementerio, personalmente, se me hace menos apetecible que la isla de las tormentas, aunque me ocurre con él que lo disfruto más cuando lo escucho que cuando pienso en él. Y eso ha de ser bueno.

Vigila el fuego: sueño contigo cosas que ya no sucederán

Y llegados a Vigila el Fuego la primera escucha desmonta por completo cualquier visión que tengas de Lidia Damunt previamente, especialmente si la has visto en vivo. Vigila el Fuego ha abandonado el desierto y se ha metido de lleno en el sueño, en dejar la pereza, tirar del hilo y reconocer que aunque donde estábamos nos sentíamos bien, podemos viajar a lugares diferentes. O, de hecho, quizás lo único que haya hecho Lidia en este disco es lo que la protagonista de ‘La Escritora‘ en su disco: mandarse un mensaje desde el pasado, remitido por la cantautora folk-rock del debut, hasta su futuro (que ya es presente). Y este futuro es el de un disco que casi podríamos considerarlo su obra glam.

La concepción sonora es la misma, pero totalmente distinta: por ejemplo, ‘La carta‘ comienza como podría hacerlo un disco de Astrud, ‘Esperándote‘ se llena de bullicio; ‘La vida en un hilo‘ recorre la vía con delicadeza juguetona y coros (muy Austrohúngara); ‘Somos Islas Mágicas‘, casi un chachachá, es una de las mejores canciones posibles de este 2012…

Líricamente, además, es la (de momento) culminación de un imaginario en el que los volcanes piensan; Jauja existe, da mucha risa y tiene burocracia y archivo municipal (JAJAJAJAJAJAUJAJA); o se puede vivir 200 años y empezar a despreocuparte por tu edad. Un mundo en el que, después de haber contado cómo desaparecieron los cinco caballitos de mar que había en el Mar Menor (y los sustituimos por medusas, chiringuitos, la curva de Lo Pagán), ahora Lidia mira al futuro y ve una playa como la de ‘El Planeta de los Simios’, donde las olas pequeñas siguen llegando a la orilla pero los edificios de La Manga… ¿dónde estarán?

Hipersonica vota un 9 Sé que con palabras no os voy a convencer, y todas las que sabía al respecto de Lidia las olvidé en cuanto escuché por primera vez este nuevo disco suyo. Pero vigila este fuego, porque va a arder durante mucho tiempo. (pss, y eso que no os he contado que lo más extraño que me pasa con este disco es que pienso cada vez que lo escucho en el Another Green World de Brian Eno).

Vigila el Fuego Tracklist

  • 1. Lengua de Lava
  • 2. Esperándote
  • 3. La vida en un hilo
  • 4. Somos islas mágicas
  • 5. Ay, pena
  • 6. La Escritora
  • 7. La carta
  • 8. Edificios con vistas al mar
  • 9. Vigila el fuego
  • 10. Jauja
  • 11. Sueño Contigo

Sitio oficial | Lidia Damunt

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