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Portada de La nave de los locos


El Loco ha vuelto para quedarse, para siempre. Había quien reivindicaba desde hace años, casi desde que desde que se separaron los Trogloditas, que Loquillo volviera al rock más clásico, el que le encumbró en los ochenta como uno de los personajes más respetados de nuestro país. Pues bien, en La nave de los locos van a encontrarlo. El mejor de sus sonidos.

El camino del samurai



Los caminos de José María Sanz Beltrán y Sabino Méndez han vivido en paralelo las distintas etapas de amantes que se reencuentran en el camino, años después. Juntos desde sus inicios en una Barcelona ciudad reivindicativa tanto política como musicalmente, formaron un matrimonio difícil de mantener en todo aquel caos de sexo, drogas (muchas) y rock & roll. Las composiciones de Sabino, –algunas de las cuales forman parte de la memoria viva del rock en español–, retoman su brillo cuando las canta Loquillo. Y viceversa: el esplendor de Loquillo bajo las letras de Sabino es… espectacular.

Tras un lento proceso público de pelea y reconciliación, recuperadas ya desde hace tiempo las amistades y la lealtad del uno para con el otro, puede decirse que han alcanzado una madurez musical que les lleva a replantear sus canciones tras una época de Loquillo por los vaivenes de la poesía y la exploración de diversos caminos bajo la mano de Jaime Stinus y Gabriel Sopeña. Loquillo no se entiende sin El ritmo del garaje como no se explica sin Balmoral. Las dos caras de una misma moneda, contrarias pero inseparables.

Y llegados a este punto de fusión de las dos carreras del “hombre de negro”: La nave de los locos. 2012 es el año idóneo para este disco por dos cuestiones distintas, una musical y la otra política. Musicalmente, puede decirse que su último disco Su nombre era el de todas las mujeres (2011), basado en las composiciones poéticas de Luis Alberto de Cuenca, no fue del todo bien acogido por un público que seguía esperando al Mesías profético rodeado de las guitarras y los sonidos de antaño. Reconocido como obra de madurez, fue el disco posterior al gran Balmoral, la voz del crooner puesta al servicio de la gloria de un poeta que merece mucho más reconocimiento del que se le ha dado. Políticamente, está claro que nos encontramos en un período de ruptura con los viejos paradigmas: el mundo está roto, no es como lo hemos venido conociendo hasta ahora, la gente pide cambios. La reflexión, entonces, es sencilla, no debe ser lo mismo hacer un disco de rock con cincuenta años encima, tienes que dejar ver una evolución que enmarquen tu obra global.

La nave de los locos o el pensamiento ilustrado



Enfrentarse desnudamente a La nave de los locos no es complicado. Sobre el papel muchas de las composiciones de Sabino tienen ya varios años (algunas, como la gran joya ‘Luna sobre Montjuïc’, hasta treinta), pero están perfectamente traídas a la situación actual que vivimos.

Que el disco empiece recuperando la letra de ‘La nave de los locos (Sin novedad en el paraíso)’ tampoco es circunstancial. Es una canción que ya fue grabada por Sabino en su disco en solitario (El día que murió Marcelo Mastroianni, 1997) y resume esa necesidad de pararse a mirar a tu alrededor: no somos los mismos que hace treinta años, está claro, por tanto, demos un paso adelante. No es un regreso al pasado. Pero prácticamente todo el disco va a ser eso, no engañan a nadie poniendo como nuevas canciones que no lo son. El problema, por decirlo de alguna manera –o seguramente la gran ventaja–, es que suenan como si estuvieran escritas ayer, son atemporales y pueden eternizarse.


Con una producción “marca de la casa” de Jaime Stinus y el regreso a las guitarras de Igor Paskual, algunas de las canciones que se recogen en este nuevo disco pueden contarse ya entre las mejores de la carrera de Loquillo. De hecho, no es difícil que tras infinitas escuchas surja la pregunta de si estamos ante su mejor disco. Son las canciones de barrio cantadas por el tipo maduro que rescata su mejor sonido. Algunas, como ‘De vez en cuando y para siempre’ o ‘Planeta rock’ podrían perfectamente haber pertenecido al aclamado Balmoral.

Hipersónica vota un 9,5 Definitivamente, estamos, como bien demuestra el vídeo de ‘Contento’, ante la recuperación de la figura moderna del rocker clásico; el combate está ahí fuera y tú tienes la oportunidad de protagonizarlo, no te quedes de brazos cruzados. De toda la vida y para siempre, el rock de la calle.

Loquillo – La nave de los locos

  • 01. La nave de los locos (Sin novedad en el paraíso)
  • 02. El mundo necesita hombres objeto
  • 03. Contento
  • 04. Muñecas rusas
  • 05. Paseo solo
  • 06. Mi bella ayudante en mallas
  • 07. De vez en cuando y para siempre
  • 08. Planeta Rock
  • 09. Luna sobre Montjuïc
  • 10. Canción de despedida

Sitio oficial | Loquillo
Vídeo | YouTube

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