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Lou Reed Metallica Lulu

En la historia de la música ha quedado demostrado sobradas veces ya que la unión de dos elementos que te gusten por separado no tiene por qué dar necesariamente un resultado satisfactorio. Conscientes de ello, es lógico que estuviéramos reticentes ante la alianza de Lou Reed y Metallica, y ahora que Lulu ya ha sido desvelado podemos confirmar que nuestros temores estaban justificados.

Tanto el uno como los otros han tenido carreras plagadas de altibajos, con algunos momentos bastante prescindibles pero que no empañan la relevancia histórica de ambos en el área del rock y el metal. Lamentablemente, esta colaboración irá directa a la lista de peores trabajos, tanto de Lou Reed como de Metallica, que no han conseguido construir algo consistente y que se pueda disfrutar.

El gran reto en esta clase de esfuerzos es saber combinar la fórmula de ambas partes de manera lógica, pero aquí se ha llegado al resultado totalmente opuesto, chocando los dos frentes de forma tan abrupta, que da la sensación de que cada uno grabó por separado y sin tener en cuenta al otro. Da igual que seas conocedor de la obra previa de estos músicos o que no los hayas oído en tu vida, porque en todo caso estamos ante un álbum para olvidar.

Lou Reed y Metallica, juntos y muy mal revueltos

Lou Reed and Metallica – ‘Frustration’ (YouTube)

La armonía es uno de los conceptos más básicos de la música; conseguir que ésta suene de forma coherente, proporcional, bien construida. La armonía, un concepto del que Lulu carece por completo. La parte instrumental y la vocal discurren por caminos completamente dispares, coincidiendo solo de casualidad, y el trabajo de Lou Reed en general es muy pobre, con momentos que llegan a rozar lo bochornoso en los que da la sensación de que se dedica a improvisar sin ton ni son. Ni siquiera llega a ponerse de acuerdo con James Hetfield para que la aportación de ambos vocalistas vaya mínimamente de la mano.

Lo único que salva al álbum de la debacle total es el trabajo instrumental de Metallica, donde hacen gala de su oficio, e incluso se atreven a experimentar con estructuras rockeras que nunca antes les habíamos oído. De hecho, la sensación que queda después de escucharlo, es que si pudiéramos borrar las pistas vocales y quedarnos solo con la base instrumental, lo mismo hasta saldría un disco bastante decente.

Pero por desgracia no es así, y lo que Lou hace en temas como ‘Pumping Blood’, ‘Cheat On Me’ o ‘Frustration’, tira por tierra todo el aporte de la banda californiana. Es como si, de alguna manera, se hubieran visto cegados por el nombre del cantante que tenían junto a ellos en el estudio, y esto les impidiera ver que estaban trabajando en algo que no daba la talla en absoluto.

Lo malo, si es largo, dos veces malo

Lou Reed and Metallica – ‘Little Dog’ (YouTube)

Para como de males el álbum es muy largo, compuesto por dos discos que rozan la hora y media de duración, y donde encontramos hasta cinco cortes por encima de los ocho minutos. Un completo exceso, que busca transmitir un ambiente de oscuridad y desesperación para representar la historia escrita por el alemán Frank Wedekind, pero donde la atmósfera y el mensaje se diluyen entre los balbuceos de Reed.

Nota 2Aseguraba Kirk Hammett hace unos días que este álbum es una de las mejores cosas que han hecho, pero ya os digo que eso no es así ni por asomo. Cualquier disco de Metallica en los 80 o principios de los 90 se merienda este trabajo con patatas, e incluso Death Magnetic le pasa de largo. Hasta St. Anger me parece mejor, con eso os lo digo todo. Ellos lo han intentado y estaban en todo su derecho de hacerlo, y desde luego no creo que esto afecte a la altísima reputación que ambos componentes tienen, pero solo espero que a partir de aquí cada uno siga por su camino y haciendo música como siempre la han hecho, sin pastiches.

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