
La etiqueta de nuevo soul se emplea tan rápido hoy en día como una guapa cantante con una buena voz y mejores curvas es encontrada por cualquier discográfica y lanzada al mercado, en especial por las majors. Pero al final hablamos del mismo refrito manido de los 60 con la escuela de la Motown presente y con un productor espectacular detrás. La calidad de este refrito, salvo honrosas excepciones, es un mojón.
Al final el verdadero nuevo soul, el del 2010, el que no reitera el sonido de hace décadas sino que busca crear el suyo propio, es más difícil de encontrar. Matthew Herbert lleva tiempo transformando la electrónica en todo aquello que no parezca electrónica. Ahí es cuando aparece el Soul y la música negra junto al Jazz para ofrecer un cuerpo nuevo que en un disco como One One (2010, Accidental Records) da un paso más.
El artista inglés parece querer regresar a su gran obra Bodily Functions (2001, !K7 Records), tercer mejor álbum de electrónica de la primera década del siglo XXI para Hipersónica; a la hora de plasmar el sonido y las melodías. El Jazz sigue muy presente pero los ritmos quebrados ganan su sitio entre bases construidas como pocos pueden hacer, bien manteniendo un bucle propio de un mantra tribalista (‘Dublin’), jugando con el minimalismo que tan bien controla y demostrando cómo se logra un tema espacial (‘Milan’) o mostrándonos la obra mediante un crecendo suave (‘Manchester’).
One One es la primera pieza de una trilogía que Matthew Herbert ha planteado tras dos años centrado en su proyecto The Matthew Herbert Big Band, donde con el formato banda quería jugar con el Jazz. En la primera parte de su trilogía recoge esa experiencia y a su vez la impregna de todas las lecciones anteriores, con samples y ruiditos de la casa en ‘Palm Springs’, Ambient sin barreras en ‘Tonbridge’ y su estilo de abordar el Pop en ‘Berlin’.
Un recorrido por diez ciudades del mundo que nos muestra a un Herbert en forma, un Herbert ambicioso, ya que él es quien pone voz y produce cada segundo de su material (como no podía ser de otra forma), y un Herbert que se reserva una pelicular obra contra el maltrato de animales (One Pig) y un trabajo extraído de los sonidos captados en el Robert Johnson de Frankfurt (One Club) para culminar esta trilogía. One One es al fin y al cabo una obra de Soul y Pop magnífica. Pero Soul del siglo XXI.
Sitio Oficial | Matthew Herbert
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