
No vamos a engañarnos del todo por mucho que The National Health sea romo: Maxïmo Park nunca fueron un grupo sobresaliente, pero eso tampoco es nada que deba obsesionarnos. Hubo un tiempo en el que bastaba con que hicieran un buen puñado de canciones por disco, apuntando a la zona más sentimental del post-punk primero en A Certain Trigger (y eso que ‘Apply Some Pressure‘ es el que más viejuno suena de todos aquellos hits) o tirando directamente al pop después (desde su segundo disco, Our Earthly Pleasures). No fueron los mejores, pero sí supieron maquillar adecuadamente sus defectos. Colaban.
Y lo hacían con gusto: ‘Books From Boxes‘ es una de las mejores canciones de estos últimos años, Smiths puros. Con el paso de los discos, con el peso de ellos a sus espaldas, Maxïmo Park fueron sacando cada vez menos canciones brillantes y refugiándose en lo anguloso de su sonido y en la siempre efectiva voz de Paul Smith para mantenerse en la zona de lo que aún no se había hundido.
Puestos a pensar y visto lo visto, casi es preferible el hundimiento (en ocasiones hasta ridículo) de Bloc Party que la anodina sensación con la que salía de cada escucha de sus últimos discos. Y aún así siempre quedaba algo esperanza: sí, la misma que tienes cuando alguien te ha decepcionado tanto que podríamos mandarlo a la mierda, pero a quien, pese a todo, aprecias.
En estos caso, al final la ruptura no suele ser nada traumática, nada teatral tampoco. Simplemente dejas de estar y desconectas de manera suave. Maxïmo Park, con su último disco, apagan el interruptor emocional que pudiera quedar.
De aquellos brillos, pocos reflejos quedan en The National Health, pero de sus lodos aparecen estos barros: ‘This Is What Becomes of The Brokehearted‘ es una de las que aún captura ese sentimentalismo nuevaolero y ‘The Undercurrents‘ lo intenta; pero el grupo se dedica durante unos cuantos minutos demasiado largos a revolcarse en lo peor del pop adulto de los Cars, en lo más estéril de su discografía propia o, directamente, en el horror.
Metidos en harina es complicado no ver ‘Banlieue‘ es intragable, AOR digno de Bon Jovi (peor hecho que Bon Jovi, de hecho). O que hay pocas aperturas tan poco apetecibles como ‘When I Was Wild‘, que cabría en un disco de Scorpions. Es también difícil negar que los teóricos hits, como ‘Hips and Lips‘, me hacen mover los pies, sí, pero con ese nerviosismo de frenopático que me provocan también las personas demasiado pesadas. Y, para colmo, el disco es largo.
A diferencia de lo que cantaban en ‘The Coast Is Always Changing‘, ya no son jóvenes y ya no están nada perdidos. Lo tienen todo muy claro, excepto lo necesario.