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Ruth Nana Grizol

Hay discos con ese toque de magia: basta con que suenen un poco y ya, directamente, te ponen los pelos de punta y, en muchos casos, hasta pueden humedecerte los ojos de alegría (o de la cantidad de recuerdos que has ido depositando sobre cada uno de sus segundos de música). Ruth, el segundo disco de Nana Grizol, va por ese camino y se convierte, a las primeras de cambio, en unos de los que más voy a escuchar a lo largo de 2010.

Recuerdos, y muchos, he depositado a lo largo de mi vida sobre parte del colectivo Elephant 6. De aquel grupo de alocados amantes del fuzz, la psicodelia, el lo-fi y las voces pizpiretas han salido varios de los “grupos de mi vida”. Sobre todo, Neutral Milk Hotel, a cuyos dos discos nunca se les acaba la carne, por más que los sigamos chupando y mordiendo en busca del hueso.

Nana Grizol comparten bastante con NMH la concepción del sonido (In The Aeroplane Over The Sea está aquí presente en cada poro), pero también dejan ver sus lazos con otras bandas que muchos consideran menores dentro de Elephant 6, como The Music Tapes, a los que podrían guiar de la mano para salir de ese universo de folk, psicodelia y dibujos animados.

De momento, no parece que el segundo disco de Nana Grizol haya calado entre los sibaritas de la prensa musical internacional. Pero, como suele ocurrir cada vez que algo interesante se mueve en la galaxia Elephant 6, el boca a boca ya ha empezado a funcionar. Mientras yo trataba de dar forma a mis ideas respecto al álbum, sepultado por un sinfín de obligaciones diarias, primero llegó un sms de un amigo: “Ruth – Nana Grizol”. ‘Nuff said, que diría Stan Lee. Y al poco, un mensaje de recomendación de “nuestro” Teje (siempre fiable), calificándolos de “primera sorpresa de 2010”.

En todo ese tiempo, Nana Grizol nunca han dejado de sonar en mis diferentes “espacios musicales”. En el coche me salvan cada mañana, en el salón me reconfortan cada tarde y en la cocina no dejan de estar cada mediodía y cada noche. Y sí, hacen que la comida me salga mejor. Ya digo que hay discos mágicos y que dan amor y te obligan a darlo a ti también.

¿Qué más se puede contar de un disco con fuzz, feedback, trombones, alegría y que comienza hablando de atardeceres perfectos, amantes que nos dejaron (pero mereció la pena)? Sí, podéis aplicarle la pátina del cinismo, pero ellos mismos dan la clave:

Cynicism isn’t wisdom, it’s a lazy way to say that you’ve been burned It seems, if anything, you’d be less certain after everything you ever learned

Nota Jay ReatardDeja pasar, si quieres, ‘Blackbox‘, ‘Cynicism‘, ‘Alice and Gertrude‘ o ‘Gave On‘. Allá tú: deberás buscar las piezas del puzzle de la felicidad en otro lugar y te aseguro que el mundo no te va a dar tantas oportunidades como te crees para desperdiciarlas. Una última cita de este disco para terminar: “If we have spent most of our lifetime dreaming, then dreaming is the state that we shall keep

Sello | Orange Twin

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