Paul Kalkbrenner - Guten Tag: tu techno es el de siempre, pero te lo perdonamos (de momento)

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Paul Kalkbrenner

Paul Kalkbrenner sigue emitiendo beats desde Berlín, alargando su buena trayectoria en la que demuestra una vez más su personalísima forma de interpretar el techno, ese género que llevado al extremo puede ser mortífero para cualquier oído. Después de un aceptable Icke Wieder, manteniendo el tirón de Berlin Calling, el germano lo supera y vuelve a demostrar por qué ha sido él quien ha sido capaz de masificar un género que en muchas ocasiones sigue quedando relegado a un segundo plano. En Guten Tag continúa pavoneándose de la elegancia con que interpreta cada beat.

Guten Tag: Paul Kalkbrenner a pesar de Paul Kalkbrenner

Guten Tag comete los mismos pecados de siempre, pero también exalta perfectamente las virtudes del alemán. Los que hayan seguido mínimamente su carrera en los últimos años, sabrán de qué estoy hablando. Esas bases graves, esos loops simples sobre los que ir superponiendo samples que evoquen sonidos melancólicos… Ha sido la clave del éxito para que el berlinés haya podido asomar la cabeza al mundo. Aunque el principal factor que propició este salto fue por supuesto el documental Berlin Calling, con disco de homónimo título.

Atrás quedó el tiempo de Superimpose y el techno visceral e inquietante con latigazos ácidos. Fue a raíz de su secuela, Zeit, donde empezó a incluir esos elementos de nostalgia. Sorprendentemente ‘sensiblero’ y con samples demasiado lounge para un género tan oscuro y pesado como puede ser el techno. Paul se dejó querer por los parajes otoñales y así es como llegó Self, un trabajo magnánimo y al que más se acerca este sexto álbum.

Después de su disco del año pasado, editó Plätscher, una pequeña joya que mostraba en qué sector del techno está más cómodo, y de nuevo con inevitables reminiscencias al Self. Desde ese disco, lleva utilizando la misma fórmula que en este noviembre nos ha vuelto a ofrecer. En efecto, podríamos cargar contra él por no intentar evolucionar o acomodarse, pero como él mismo comentó en su disco pasado, simplemente ha hecho lo que le gusta. En Icke Wieder incluía alguna nueva textura sonora, como sampleados de cuerdas, algo que no había hecho antes.

El hecho de que Kalkbrenner goce de gran prestigio internacional, hace que seamos exigentes con él, lo cual no pasa por alabarle a al mínima, claro está. Estaríamos cayendo en el efecto fanboy. A pesar de que el tipo se lo merece, debemos ser justos a la hora de pedirle cuentas por muy entronizado que lo tengamos.

Aun así, ahora mismo está en la cúspide, a la que llegó rápidamente tras Berlin Calling. Si no le enviamos a freír espárragos es porque mediante sus nuevas producciones nos sigue demostrando por qué no baja de lo más alto. Este tipo tiene una sensibilidad especial para entender el techno. No obstante, hay pequeños indicios de acomodamiento que debería limar en el futuro. Es más fácil perder el prestigio que conservarlo intacto.

Una pequeña modificación por aquí y otra por allá y ya tengo nuevo disco

Su forma de mantenerse en el podium es sencilla: ‘el orden de los factores no afecta al producto’. Kalkbrenner logra engancharnos una vez más sin grandes cambios. El acabado de sus obras de alfarería es muy adictivo, por esos graves tan marcados, y sabe que nos chifla. Por otra parte, es necesario apuntar que este tipo de artistas al final se convierten en totems intocables como Richie Hawtin y aunque ya no sea vanguardístico como antes, contará con una masa acrítica de seguidores que le seguirá tolerando todo. Aforunadamente no hemos llegado hasta ahí, pero podría pasar.

Guten Tag contiene algunas canciones con un contenido más interesante que su anterior álbum. A pesar de que vuelva a abrazar la liturgia bucólica, también evoca a tiempos primigenios, y es muy importante. Existe una versatilidad. De todas formas, ahora mismo donde más se crece y puede ofrecer es en esas texturas armónicas, de fácil acceso al oído, donde toca en lo emocional. Es donde más cómodo ha estado en los últimos discos. Eso sí, dando de comer aparte al Berlin Calling, irrepetible a nivel mediático.

Así que cómo decirlo en otras palabras, es un disco para fans y para gente nueva que se quiera subir al tren del germano, dado su accesible sonido. A principio del disco nos encontramos con uno de esos temas de techno añejo, Der Stabsvörnen, sencillo pero efectista. Se disfraza de Carl Craig y le basta con una caja de ritmos y una línea de bajo con un tempo bajo que entra desde el fondo para sonar imperioso en el momento álgido.

En lo que respecta a estas reminiscencias pasadas, se acerca de una forma hipnótica y abrasiva por momentos en Der Ast-Spink, a ese techno esquizofrénico que un día ejecutó. Apelando a su pasado de estructuras minimal, reivindicando al personal que no todo es el disco del famoso documental. En este caso, la representante de dicho pretérito es Hinrich Zur See.

Conforme el disco avanza, viene a nosotros la sensación de “Paul, macho, esto ya lo he escuchado antes”, pero te quedas escuchando y vuelves a entender que no necesitas más para comulgar con sus producciones. Spitz-Auge es una canción que bien podría haber entrado en Berlin Calling, al igual que deja vu Das Gezabel. Lo hemos escuchado una y otra vez, pero claro, si se saca de la chistera fórmulas de demostrado éxito como Der Buhold, con tanta vitalidad y melodía de trasfondo acid, pues al final uno acaba cayendo. Una vez más.

Por qué este disco debería ser mejor

Al mismo tiempo, las virtudes que hacen que los que somos seguidores sigamos escuchándole, podrían ser el problema, al no ofrecer nada nuevo. Pero no sólo eso. El principal problema que detecto es el minutaje. Es cierto que hace unos años Paul Kalkbrenner nos tenía acostumbrados a los interludios entre canciones, pero dejó de recurrir a ellos en su último álbum de estudio. Ahora los vuelve a reclutar y no acaban de casar con el trabajo en su conjunto.

Estos pequeños fragmentos son muestra de lo que podría haber sido una canción hecha y derecha. Por ejemplo, Globale Gehung o Schwer Verbindlich tienen madera para explotarlas mucho más, para desarrollar la melodía y crear una pieza importante. Pero no, Paul decide dejarlo ahí, algo que no se acaba de entender, porque tampoco son canciones que separen bloques temáticos dentro del disco. Y lo dicho, nos queda la miel en los labios de lo que podrían haber sido temas de cabecera en este larga duración.

Una sensación parecida es la que deja Speiseberndchen, una canción corta que no llega a tres minutos y que a pesar de que se puede saborerar más que los interludios anteriores, parece necesitar como unos loops más para ir in crescendo y llegar a un buen clímax. Pero él compone; él decide. Nosotros acatamos.

Vitalic, ¿qué haces aquí?

Para acabar de analizar las canciones, llama y mucho la atención Kernspalte, un corte que es obviamente Polkamatic de Vitalic. La pregunta es, ¿se trata de una versión o de un plagio? Hablando de Paul Kalkbrenner, suponemos que se tratará de una versión. A nadie se le ocurre hacer un plagio tan obvio de un compañero de género, y menos actual. Si quizá fuera una canción de hace cincuenta años igual nos la cuela adrede. Pero ahí queda eso, Polkamatic de Vitalic. Realmente no hay ningún cambio sustancial; tanto ritmo como sonido son los mismos que los de la versión original.

En definitiva, el señor Kalky ha vuelto a embaucar al populacho para que le siga escuchando. A pesar de que este es un trabajo menos musculoso que el anterior, Guten Tag tiene más alma. Y el detalle de recordar tiempos pasados que describen a la perfección el estrés de vivir en una capital europea de primer orden, tan bien ejemplificado en Trümmerung. Techno urbanita. Aunque el efecto de la primera escucha nos puede inducir precipitadamente a “dios, qué discazo” o a “esto me deja indiferente”, es preciso darle varias vueltas para poder disfrutarlo. Crece con las escuchas. Si te lo dejas de fondo, le estás dando permiso para que te deje sumergirte en él.

Hipersónica vota un 7,5 Sí, Kalkbrenner acude a los patrones de siempre, pero cuando se acerca a la arquitectura sonora del Self, el disco gana mucho, y en este sentido tiene tres o cuatro cortes de cabecera muy buenos. En el resto hay interesantes pasajes a los que acudir para que vuelva a seducirnos. Una pena que no haya querido incluir Plätscher para darle valor añadido. Así que se merece que le devolvamos el saludo: Guten Tag, Paul, k ase.

Sitio Oficial | Paul Kalkbrenner

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