Sigue a

Pavement - Slanted & Enchanted

Aprovechando que pronto tendremos la oportunidad de disfrutar de Pavement en vivo gracias al Primavera Sound 2010, creemos que es un buen momento para echar la vista atrás y, a lo largo de unos cuantos posts, repasaremos todos los discos de la banda, sus rarezas y el material extra, así como sus mejores canciones. Todo como muestra de nuestro amor (o del de varios de los editores de Hipersónica) por uno de los grupos más influyentes del indie-rock de las tres últimas décadas.

No es una frase hecha: tras Pavement, muchas de las cosas que han pasado en la música indie estadounidense hay que mirarlas bajo su prisma. Fueron, junto a otros compañeros de generación, adalides del “aquí te pillo, aquí te mato”. Hicieron de la baja fidelidad y de las canciones grabadas con prisas casi un modo de vida (aunque sin llegar al extremo de desaliño de Robert Pollard y sus Guided By Voices).

Y, en cierto modo, dieron el relevo juvenil que necesitaban los universitarios estadounidenses (o, más bien, sus college radios) a los grupos de los 80 que, o bien habían partido en busca de otros lugares (R.E.M., Replacements, Sonic Youth), o bien se habían consumido de la única manera posible en una generación visceral como fue aquella (Black Flag, Husker Dü, Big Black) o bien se habían visto forzados a no existir (Mission of Burma por enfermedad; Minutemen por la muerte de D. Boon; Beat Happening, porque su aventura tan especial tenía que acabar en el limbo, el único lugar posible para ellos).

Pavement, los del estudio junto a la lavadora

Antes de su debut, Pavement habían cultivado la sana tradición de curtirse en formato corto, en forma de ep’s y singles de os que os hablaremos más adelante, en un post en el que recogeremos todos ellos. Valga para situarnos esto: en 1988, con la carrera acabada, Stephen Malkmus regreso a Stockton, donde sus padres vivían, con un único plan: viajar por Europa en enero del 89. En ese otoño pergeñó junto a Scott Kannberg las primeras canciones de Pavement (aunque ese nombre ya lo había usado Malkmus junto a otros compañeros en uno de sus grupos de música universitarios). No sólo eso, sino que decidieron grabarlas:

“Era bastante sencillo grabar un single por unos mil dólares, así que decidimos intentarlo. No teníamos ningún plan de futuro, porque no eramos realmente un grupo”

Poco a poco fueron sumándose componentes al grupo, pero tardaría mucho en llegar la formación “clásica” del grupo. Quienes grabaron Slanted & Enchanted, debut de Pavement editado en mayo de 1992 por Matador, fueron sólo Kannberg, Malkmus y Gary Young, freak de la escena musical de Stockton, aficionado al alcohol y propietario de un estudio barato en el garage de su casa. Dice bastante de Young saber que su razón para montarse ese estudio de música fuera ésta:


“Siempre quise tener un gran equipo estéreo y ahora (gracias al estudio) tengo el más grande que existe”

Allí, con la sala de control junto a la zona de la lavadora, fue donde Pavement grabaron el que sigue siendo uno de los discos más reputados de los años 90. Tardaron algo menos de 10 días, antes y después de la Navidad de 1990. Vagueaban, grababan después de comer canciones que apenas habían ensayado y después de la 10 (como mogwais que comen después de la medianoche), dejaban de tocar y se dedicaban a beber.

Si grabar les costó poco tiempo y el gasto de producción fue ínfimo (unos 800 dólares en total), poner las canciones en orden y seleccionar las que querían fue todo un reto y tardaron meses.

Finalmente, fueron 14 las elegidas, encabezadas por ‘Summer Babe (Winter versión)‘, que desde el primer momento se convirtió en favorita y que, sin embargo, estuvo cerca de quedarse fuera. Se puede pensar en eso como en otro de los golpes de suerte con los que Pavement parecen haber convivido siempre: hasta su música parece cuadrar de chiripa. Incluso el hecho de que Matador tardase un año y medio en editar el disco grabado sirvió para que Pavement fueran ganando carisma y conquistando críticos.

Pavement, el caos y el gancho pegajoso

Críticos, sí, porque Pavement se ganaron primero el amor de quienes escribían reseñas y después, con el apoyo de estos, con sus conciertos y, claro, con sus discos, conquistaron a su base de fans.

Claro que quizás ese apoyo de la crítica fuera propiciado, precisamente, porque la propia música de Pavement remitía a bandas y nombres que siempre han tenido más apoyo de los connaiseurs que del público. La forma de cantar de Malkmus y la estructura de muchas canciones recodaban a The Fall. En lo quebradizo de su propuesta, en los muchos rincones con los que fragmentaban sus temas, también se podía ver a Pere Ubu. Y en el sonido, en esa capa de ruido, estaban más Swell Maps que Dinosaur Jr… pese a que Kannberg creía, antes de editar el disco, que muchas de las canciones se parecían más de lo debido al grupo de Mascis, Murph y Barlow.

Más allá de referencias, lo que hace especial la música de Pavement es cómo logra que toda la disonancia, el ruido, la locura de unas estructuras desquiciadas, acaben cristalizando en canciones pop, con estribillos y con gancho pegajoso. Ejemplos como ‘Loretta’s Scars‘, ‘No Life Singed Her‘, la propia ‘Summer Babe‘ o ‘Jackals, False Grails: The Lonesome Era‘ son un caos que, de alguna manera, acaba por ser muy sencillo. Del desorden individual nacen canciones que no podrían sonar de otra manera.

Sí, quizás haya que decirlo de nuevo: de chiripa, todo suena como debe hacerlo.

3. Pavement, forever young

A eso, además, se añade que Pavement, sin saberse muy bien cómo, resultan ser también especialmente afortunados cuando se ponen más sentimentales. Cuando toca hablar de la chica del verano (en este caso, en su versión de invierno), cuando acometen ‘Here‘ (youtube) sin pizca de electricidad de por medio (memorable su inicio: “I was dressed for success, but success it never comes“) o cuando el grupo se convierte en unos Pixies de baja fidelidad y escasos de revoluciones para tocar la adictiva ‘In The Mouth a Desert‘.

Hipersónica vota un 9,5En fin, podríamos hablar mucho más, especialmente sobre las letras, pero como lo haremos con otros discos en otras paradas de este especial, es mejor dejar de hablar y sólo escuchar. Porque Slanted & Enchanted pertenece a esa categoría de discos que nacen eternamente jóvenes y que son capaces de quitarte años cuando los escuchas. Basta con quedarte un rato gritando el “I’m tryin’ and I’ll try” de ‘Conduit for Sale!‘.

(Las citas han sido todas sacadas de la biografía Perfect Sound Forever, escrita por Rob Jovanovic y, de momento, sólo disponible en inglés)

Sitio oficial | Pavement

Especial Pavement en Hipersónica

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

18 comentarios