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Lemonheads

(Imagen | MonkeyPuzzler)

Citaba hace unos días, a raíz de la crítica del Broken Dreams Club EP de Girls, a Lemonheads como ejemplo de grupo al que nunca se le va a prestar demasiada atención cuando llegue la hora de hacer recuento y listas. Puede que haya algo de razón en no considerarlos un grupo excelso, pero se da pábulo muchas veces a estetas que fallan más que ellos sólo porque son menos pop y más experimentales, más “avanzados” (sea lo que sea lo que se quiera decir con eso) y menos apegados al abecé del pop.

Siendo como son un grupo aún por descubrir por muchos (y no sólo por gente ajena a su “rollo”, sino sobre todo por amantes de propuestas similares a la de Evan Dando y compañía), aprovechamos que la ocasión la pintan calva para traerlos al segundo post de “¿Por dónde empiezo con…?”, sección a la que queremos dar mayor continuidad y de la que ya sabéis que podéis elegir a los siguientes protagonistas. Para ello tenéis varias vías: los comentarios de este mismo artículo, nuestra sección de contacto, Facebook y Twitter.

Evan Dando: el niño bonito empeñado en machacarse

Hay que reconocer que gran parte de culpa de lo que les ha ocurrido a Lemonheads y de que no se les haya tenido más en cuenta la tiene Evan Dando, líder y único miembro como tal del grupo y auténtico melón, desastre con patas y la peor pesadilla imaginable para cualquier promocionero con ganas de lanzar a un grupo. Evan Dando, hijo de abogado y de modelo nacido en Boston, heredó de su madre la belleza, pero de su padre no aprendió precisamente a seguir el camino recto. La suya es la historia de alguien que cada vez que se acercó a la fama hizo todo lo posible, de manera consciente o no, para pifiarla y volver a las catacumbas.

Y no será precisamente porque no hubiera gente que confiase en él y en sus compinches. The Lemonheads se formaron en Boston como trio casi hardcore, salidos de la escuela Husker Dü y, sobre todo, de los discos de The Replacements. Sus primeras canciones, poco después de cambiarse el nombre a The Lemonheads tras llamarse The Whelps, fueron justamente lo que se espera de referencias así: velocidad escondiendo su talento pop y así, junto a Ben Deily y Jesse Peretz, grabaron un primer EP, Laughing All The Way To The Cleaners, que no era ninguna maravilla, pero apuntaba lo suficiente como para que una indie les financiese su primer largo, el prescindible y jarcoreta Hate Your Friends (1988).

Dos años pasaron para que el grupo empezase a revelar su verdadera cara en Lovey (1990). Parecía el momento preciso para que explotara el talento pop de Evan Dando, puesto que un año antes había tenido su primer mini-hit al ponerle sal y pimienta powerpop al lánguido ‘Luka‘ de Suzanne Vega. Pero Dando, del que ya he dejado claro que es un melón, prefirió pasar los tiempos promocionales que tendría que haber dedicado a Lovey grabando canciones en solitario. Un año después, mientras Nirvana reventaban el mainstream, Dando lo pasaba ejercitando una de sus mayores aficiones: las drogas.

En uno de sus destellos de lucidez, y mientras grababa su mejor disco (It’s a Shame About Ray, 1992, del que os hablaré después), Evan decidió grabar una versión del ‘Mrs Robinson‘ de Simon & Garfunkel que colocó a The Lemonheads en rotación continua en las principales televisiones y radios musicales de EEUU. Con una industria discográfica empeñada en buscar nuevas figuras a lo Cobain, Dando era un caramelo: posaba como modelo, se codeaba con estrellas de cine, era mucho más amable y menos deprimente que las estrellas de Seattle.

Pero lo que su discográfica no imaginaba es que a bocazas no le ganaba nadie, así que en vez de radiar sus canciones, lo que los medios amplificaron fueron sus declaraciones y/o tonterías varias: sus mil y una anécdotas sobre él mismo abusando de las drogas, sus semanas pasadas sin poder cantar por las adicciones varias, sus flirteos sentimentales (ahí queda para la historia la foto en la cama con Courtney Love)... No sólo las excelentes canciones pop de It’s a Shame About Ray pasaban desapercibidas, sino que Come On Feel (1993), mucho más orientado a un poker de singles ganadores, fue totalmente eclipsado por la siempre agradable estampa de ver a un músico majete echándose a perder.

Convertido en carne de cañón, Evan Dando tocó fondo en 1995, cuando tardó horas en salir al escenario de Glastonbury y fue abucheado y desterrado por el público inglés. Convertido en el Don Tancredo del Alternative Rock, que tocase fondo no quiere decir que remontase rápidamente. Ni siquiera exorcismos como el de Car Button Cloth (1996), gran disco de adicto, le sirvieron para remontar. Ahora, como diría la intro del Equipo A, sobrevive como soldado de fortuna y si os lo encontráis, tal vez podáis contratarlo, mientras alterna discos decentes, como el homónimo The Lemonheads (2006), con horrores como el reciente álbum de versiones Varshons (2009)

Un disco para empezar: It’s A Shame About Ray (1992)

Its a Shame About Ray - The Lemonheads

It’s a Shame About Ray debería haber convertido a los Lemonheads en cabeza de león. Como cabezas de ratón llevaban ya un tiempo entregando discos irregulares pero disfrutables y como colas de león se pasarían el resto de su carrera dando canciones muy buenas junto a otras que daban risa.

Evan Dando era un superdotado. Seguramente en lo sexual también, a juzgar por su físico y por su notable lista de amantes, pero aquí lo que nos ocupa es lo simplemente musical. Y ahí, el tipo tenía una mano increíble para hacer que el chicle pareciese alternativo, para darte la misma canción de siempre envuelta en guitarras razonablemente ruidosas y melodías nada obvias.

Dando haba pasado por su fase hardcore y, dando una voltereta en triple mortal, también haba probado sus influencias country. Pero nada de eso ocultaba lo que siempre haba querido hacer: hits masticables y escupibles al momento, bubblegum pop para la generación X.

En Its a Shame About Ray lo consigue. Curiosamente (dado lo bajo de su deseo), apelando a una inteligencia bastante por encima de la media de los músicos de su generación. Aquí no hay berreos ni frases pretendidamente surrealistas que esconden vacío. No, no, no. Aquí hay hay un narrador consistente con algunos de los puntos de vista más extraños y sin embargo plausibles de la poca.

Véase ‘Rockin Stroll‘, el vibrante número que abre la función. Obsérvese como Dando habla de los primeros pasos de un bebé como metáfora de vaya usted a saber qué y piénsese en cómo contrasta la letra con los latigazos eléctricos de la canción. Onomatopeyas de nuevemesino (gdunk gdunk gdunk gdai) en envoltorio de rock alternativo, ¿quién da más rareza?

Lemonheads: dolor y chicle

En serio, es sorprendente desentrañar cada uno de los recovecos de este disco. Pero lo mejor es que todo viene después de la música, porque ésta brilla con luz propia. Guitarras rasgadas para evocar un divorcio en ‘Confetti‘ (la canción que imitaban una y otra vez los primeros Australian Blonde, quizás sin saberlo). R.E.M. (y sus mandolinas) y Sonic Youth (y sus afinaciones sui generis) colisionando de manera perfecta en ‘Rudderless’ (uno de mis himnos generacionales, quizas el #84) o Juliana Hatfield ejerciendo de enfadada en el previo de una de las canciones más dulces (y más simples, bubblegum de nuevo) de todo el disco, ‘Bit Part‘ (“quiero ser algo más que una pequeña parte de tu vida, algo más que un breve cameo“, dice).

Hermosísima es ‘Hanna & Gabi‘, la más country de todo el lote, con una steel que rompe por dentro y una letra que lo hace por fuera (you can scream but I’ll just dream how you might dissapear; sí, a mí estas frases me impresionan).

Todo el disco está atravesado por un rayo de melancolía o directamente dolor que brilla con luz propia en la letra fúnebre de la titular (donde Ray tiene su nombre grabado en una piedra, ¿será una lápida?) o en la terrible ‘Buddy‘ (renombrada así después de que algunas cadenas comerciales no quisieran apoyar un single llamado My Drug Buddy) donde ella reconoce que las adicciones no sólo pueden venir de las drogas, sino también de las personas enganchadas.

Afortunadamente, Evan Dando acelera el pulso cuando el edificio le resulta demasiado traumático y crea algunas de las canciones de los 90 más dolorosas y, no obstante, más pegadizas de la década. Porque duele oír cómo se enamora cuando escupe (y las escupe, en serio) frases como

“she’s the pebble in my mouth and underneath my feet she’s the puzzle piece behind the couch that made the sky complete, Alison’s starting to happen“
.

Yo era un pipiolo cuando este disco llego a mi vida. Pero un pipiolo de libro: con tanto por hacer que cada paso nuevo dolía, con tanto por dar que me lo quedaba para m mismo. No tenía ni idea de música (ahora tampoco, pero lo oculto bajo una fachada de mil discos oídos) ni tampoco sabía que exista un musical llamado Hair. Haba visto el graduado y, seguramente, no la haba entendido (quizás incluso le haba dado al fast forward para ver el momento en que haba esperado que Anne Bancroft se desnudaba, sin éxito): No hubiera entendido que ‘Frank Mills‘ fuese una versión (tan delicada y fuera de lugar ella). Pero Evan Dando, a quien ya haba escuchado en el magnífico (aunque terriblemente irregular) Come On Feel, me metió un golazo por toda la escuadra que me dura hasta hoy.

Una selección de canciones de The Lemonheads

Aunque os he preparado un completo top de canciones en Spotify, éstos son para mí los veinte temas ineludibles (21 en realidad) para entender a la banda:

  • 20. Two Weeks In Another Town (Hate Your Friends)
  • 19. No Backbone (Lemonheads)
  • 18. Stove (Lovey)
  • 17. Confetti (It’s a Shame Aboy Ray)
  • 16. Into Your Arms (Come on Feel)
  • 15. Cualquiera de sus versiones, salvo las de Varshons
  • 14. Mallo Cup (Lick)
  • 13. The Great Big No (Come On Feel)
  • 12. If I Could Talk I Tell you (Car, Button, Cloth)
  • 11. Half The Time (Lovey)
  • 10. Paid to Smile (Come On Feel)
  • 09. Kitchen (It’s a Shame About Ray)
  • 08. Hospital (Car, Button, Cloth)
  • 07. Big Gay Heart (Come On Feel)
  • 06. I’ll Do It Anyway (Come On Feel)
  • 05. Hanna & Gabi (It’s a Shame About Ray)
  • 04. My Drug Buddy (It’s a Shame About Ray)
  • 03. It’s About Time (Come On Feel)
  • 02. Rudderless (It’s a Shame About Ray)
  • 01. Dawn Can’t Decide (Come On Feel) / Alison’s Starting To Happen (It’s a Shame About Ray)

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