Sr. Chinarro - Ronroneando (En contra)

probertoj 21 de abril de 2008 1 comentario

Ronroneando, lo peor del Sr. Chinarro

Me gustan los discos que exigen la participación del oyente, que le implican. No quiero decir con esto que sólo me gustan los que tienen apariencia de música interesante. Es más, odio la música con “apariencia de”. Lo que quiero señalar es que prefiero que los discos me obliguen a estar dentro de ellos cuando los escucho y no simplemente a mirarlos desde la barrera.

Ronroneando es uno de los que no te exigen nada. Es, de largo, el disco más sencillo de Sr. Chinarro, músical y líricamente. Tanto que en no pocas ocasiones parece como si Antonio Luque hubiese puesto el piloto automático. El músico andaluz ha descubierto que hay un tipo de canción pop que le sale bien y lleva más o menos tres discos haciéndola una y otra vez. Vale, admitamos que no es siempre la misma canción, pero sí el mismo patrón. Mientras antes cada disco era un sorpresa, porque nunca sabías por donde iba a salir el Chinarro, ahora es al contrario: antes de ponerlo ya sabes cómo va a ir la cosa.

Luego lo pones y es peor: a mi esto de que se le entienda qué canta no me convence en absoluto. Es como si Syd Barrett se hubiese puesto a hacer las letras de los Beatles después de haber cantado lo del ratón y y la bici y el elefante efervescente. Lo digo otra vez: yo necesito que los discos me impliquen. Y los de Chinarro lo hacían porque me dejaban espacios vacío que rellenar con mis propios significados, con mis vivencias. Antes sus letras sugerían; ahora dictan el significado con vara de mando de tirano. Antes, Chinarro era sus canciones; ahora es su nuevo personaje; esa especie de geniecillo del pop patrio que se ha puesto el traje del emperador mientras algunos le jalean con entusiasmo (y otros, gracias a Dios, se preocupan).

Vale. Aceptamos El fuego amigo porque era otro cambio de dirección y tenía canciones a puñados. Y, bueno, tragamos con El Mundo Según porque parecía el nuevo noséquénosécuántos de su nueva etapa (con peores canciones y letras cada día más obvias). Pero Ronroneando no hay fan de El porqué de mis peinados que se lo trague. ¿Cuántas canciones pueden mirar a cualquiera de aquella época sin sonrojarse? Casi ninguna. Me encanta Los ángeles (una maravillosa canción de ruptura, claro que sí). También La Resistencia. Podría salvar incluso Los Amores Reñidos (pese a que tener un tono tan obvio como, yo qué sé, Sabina). O El gran poder. Punto y final.

Musicalmente, algo en él se le ha agotado. Ya no hay recursos sorprendentes en cada una de las canciones, ahora todas son intercambiables. Musicalmente, Chinarro empieza parecerse a Lori Meyers: quiere y no puede. Joder, antes citaban a los Smiths o a los Cure y le salían cosas como Sal de la tarta. Ahora simplemente viste las aburridas fotocopias de homenajes (Tímidos). No hay color: malo cuando uno empieza a usar trucos de trilero.

¿Dónde está la bolita? A eso se dedica el Chinarro durante todo este último disco. A tratar de que busquemos una magia que ya aparece sólo con cuentagotas. Mueve los cubiletes con rapidez y maestría: las canciones suenan mejor producidas cada disco que pasa y sí, él ya hace tiempo que ha aprendido a cantar. Pero no hay bolita, en realidad. No hay nada. Sólo lo obvio. La cosa desvaría tanto que a veces aparecen hasta Ana Belén y Víctor Manuel. Que ya es caer bajo para él, ¿eh?

Ronroneando podía haber sido un gran disco de ruptura. Pero se queda en un disco pasable. El peor, según nuestro compañero Víctor. Y lo malo es que ya me lo veo de nuevo en los podios de lo mejor del año. Y Luque, que nunca lo había hecho, se creerá todo lo que cuentan de él. Y será más ARTISTA y menos nuestro.

¿Sabéis qué? Nadie ha explicado mejor lo que pasa con el Sr. Chinarro que Manolodominguez en esta entrada del blog de La Nadadora.

Comentarios

  • 1 Avatar

    por si esto se convierte en una lucha para ver cual de las dos opciones termina ganando por número de comentarios, aquí va el mío defendiendo el no.

    y solo quiero añadir que eso de comparar con el pasado está mal, pero que lo único que ha hecho que yo me compre el vinilo de ronroneando es que durante muchos años fuera mi artista favorito, no ya local ni nacional, sino así, favorito en general.

    porque si no habría pasado olímpicamente del disco.

    pd: ahora seguro que cuando me pase por aquí en octubre me arrepentiré de lo que dije en abril. ya veréis.

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