The Drums - Portamento: quiero que me toques la moral

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The Drums - Portamento

The Drums se esfuerzan tanto en que se les pueda odiar que al final uno tiene que cogerles cariño. Los ves en directo y te dejan a media y, sobre todo, odias las poses de histrión de su cantante, Johnny Pierce. Y cuando les toca sacar su segundo disco, Portamento, van ellos y comienzan a arrepentirse de lo mejor que tienen: su primer ep y los ganchos que había allí, ‘Let’s Go Surfing‘ incluido.

A eso le añadimos declaraciones entre lo desconcertante y lo fuera de rumbo. Que si se les acusa de pastiche porque la gente acaba oyendo lo que quiere oír, que si ahora quieren sacar un disco mucho más personal, porque son una banda diferente (¿a qué? eso no lo dicen, porque oímos lo que queremos oír), que si eligen ‘Money‘ como single como pura ironía…

Son demasiado fáciles de odiar, pero al mismo tiempo tienen un carácter demasiado británico aun siendo estadounidenses como para apartar la vista de ellos. Se hinchan a reirse y a despreciar a aquellos otros colegas que los ponen a parir, demuestran mucho más ego que otras bandas recientes, son el Pop Mainstream entendido al modo de las Islas.

Desearía que se sacasen un disco impresionante e imprescindible para tenerlos en lo más alto y que nos gritaran a los cuatro vientos cómo se ve el mundo desde allí arriba. Nos lo íbamos a pasar tan bien como no lo hacíamos desde hace tiempo. Pero, por desgracia, eso no va a pasar aún, no con Portamento.

Portamento: personal significa triste, oscuro y fuera de los focos

Llevamos ya un tiempo en que sacar discos más personales es un tópico del entrevistado: al final, implica haber hecho canciones más oscuras y menos inmediatas. Curiosamente, a The Drums les funcionaba su propuesta precisamente porque los singles, incontestables, nos hacían olvidar todas sus hechuras. Portamento, por contra, tiene la valentía de esconder los ganchos un poco más en segunda fila. Para entendernos: a ratos parece que estemos escuchando un disco de Interpol, como en ‘If He Likes It Let Him Do It‘ (que por cierto me parece una de las canciones más perdurables del disco).

Esa estrategia, que incluye ponerse tristones en las letras frente al abrirse la camisa y gritar al mundo de las de su debut, les funciona. Es obvia, sí, pero nadie puede esperar que The Drums no lo sean. Si queréis sutilidad o un sonido único, id a buscarlos a otra parte. Johnny Pierce se muestra orgulloso de habernos abierto su corazón, de cantar sobre cómo la religión ya no le influye y otros mini-dramas personales. Eso rebaja puntos en la zona del pop y les pone en una zona que no va a darles brillo como grupo, pero en la que no naufragan. Ya es más de lo que les podríamos pedir.

The Drums: siempre con los 80 en mente, aunque ahora miren a otros

Musicalmente, eso sí, no veáis más cambios de los imprescindibles. En Portamento, The Drums quieren emular a Depeche Mode convirtiéndose en un grupo serio, pero aún les falta mucho recorrido para hacerse un Music For The Masses: no son ni tan sexys, ni tienen los ganchos electrónicos tan claros ni, de momento, parecen capacitados para subir a un escenario de grandes estadios y arrasar con los allí presentes.

Así que la zona misteriosa del disco no acaba de apuntalar los cimientos. Cosas como ‘Searching for Heaven‘ palidecen ante otras canciones mucho más brillantes, con esos ritmos post-punk y esos gorgoritos en falsete que ya son inconfundibles. ‘Hard to Love‘ no es ‘Forever and Ever Amen‘, aunque ‘I Need a Doctor‘ quizás sea mejor.

Eso sí, al grupo le sigue pudiendo el minutaje. Además, la necesidad de creerse que suenan más personales ha quitado brillo a la producción y, al final, uno acaba cansándose de tanto tono gris (creo, por ejemplo, que ‘Days‘ funcionaría mejor si la tónica hubiese sido el júbilo del debut).

Hipersónica vota un 6Portamento es un disco complicado, pero no para el oyente, sino para The Drums como grupo. Se han puesto en el brete de creer que lo que habían hecho no les servía, cuando posiblemente era lo único que les valía. Insisto: aún quiero verles en la cumbre, pero si se van a poner a llorar, es preferible que acentúen el drama, porque ellos son de irse a los extremos. Yo no quiero a unos The Drums a medio camino: quiero que se hagan querer tanto como se hacen odiar y, sinceramente, para eso les tengo en su debut, al que acudiré mucho más que a este Portamento.

The Drums en Hipersónica

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