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The Go-Betweens

La música es recuerdo. No existe mejor vehículo artístico para recorrer caminos pasados, experiencias vividas, historias olvidadas. En aquel disco te conocí. En esta canción pasé todas las noches de mi adolescencia. En ese grupo recorrí cada día del mejor verano de mi vida. Viajar a todos los rincones de la memoria sólo es posible gracias a discos tan evocadores como Liberty Belle and the Black Diamond Express. Sólo desde la más absoluta elegancia, The Go-Betweens son capaces de dar la bienvenida a mi invierno, a mis últimos días de diciembre.

El grupo más elegante del indie pop

The Go-Betweens son mi invierno, o mis Navidades, porque la primera vez que llegué a sus discos fue en esa época. No tiene nada de misterioso, pero me ayudan a recordar, o a evocar, una época del año que me es especialmente grata. Y no tiene nada que ver con la festividad en sí misma, sino con la celebración, la reunión, los atardeceres tempranos, la niebla, las bufandas o las tardes de domingo recogidos en el sofá. Es una liturgia, un rito de paso colectivo en el que las guitarras cristalinas de Robert Forster y Grant McLennan contribuyen a hacerme feliz.

Por eso un día como hoy no puedo sino recomendaros que acudáis a este Liberty Belle and the Black Diamond Express infinito, en el que encontraréis más matices de los que podáis entender en la primera escucha. Con suerte, a lo mejor The Go-Betweens os hacen sentir lo mismo que a mí, y ya será mucho más de lo que hayáis podido ganar o recibir estas Navidades. Y no deja de resultar paradójico que su canción más celebre sea una oda a la lluvia primaveral. ‘Spring Rain’ podría ser una canción de primavera, pero en realidad es una canción eterna, brillante en cualquier época del año, refulgente sobre toda la discografía del grupo australiano.

Siempre he pensado que es enormemente difícil sonar liviano desde la elegancia, o sonar pop y al mismo tiempo jovial y divertido. Pero The Go-Betweens logran con insultante naturalidad resultar accesibles tanto para los adultos como para los adolescentes. ‘Spring Rain’ puede ser una canción joven y una canción madura en función de en qué circunstancias la escuchemos, y puede invitar al alborozo o al reposo dependiendo de cómo la afrontemos. Es fantástica, en cualquiera de las variantes. Resume muy bien el sentimiento general de Liberty Belle and the Black Diamond Express y permite engancharse a un sonido, a la postre, cautivador.

A mí me costó varias escuchas enamorarme de The Go-Betweens, y cuando lo hice no les dejé jamás. Tiene mucho que ver la influencia innegable que sus discos supusieron para el posterior Dunedine Sound, que tantos grupos maravillosos deparó. No cuesta pensar en unos jovencitos The Bats fascinados por la sencillez folk de ‘The Ghost and The Black Hat’. O su papel casi extravagante dentro del indie pop de los ochenta. The Go-Betweens era el grupo menos efervescente de todos cuantos abrazaron el indie pop, y ni siquiera su pareja más evidente, R.E.M., parecían componer desde una sala de cámara para un vals que nunca se bailaría.

Disculpas aceptadas y los arreglos orquestales

Esa melancolía y elegancia innata consigue que los medios tiempos brillen por encima de las canciones más aceleradas. En The Go-Betweens no se necesita ningún tipo de velocidad, al margen de ‘Spring Rain’. Las baladas que en realidad no lo son están compuestas desde el corazón. Son creíbles, pero no duelen. The Go-Betweens son la banda sonora de la dignidad, con sus violnies, sus arreglos orquestales, sus pianos de cola y sus campanas de fondo. The Go-Betweens narran todas nuestras desgracias y nos hacen sentir orgullosos por nuestra completa entereza. Y puede que no haya mejor regalo que ese para los desdichados o para quienes lo fueron alguna vez.

Si es un sentimiento demasiado maduro o no, no lo sé. A mí sólo me entran ganas de levantarme y aplaudir cada vez que escucho la soberbia ‘Twin Layers of Lightning’, o el círculo eterno, con compás de vals, de ‘The Wrong Road’. Qué mejor modo de demostrar lo escrito en el párrafo anterior que ‘Apology Accepted’. Desde su melodía agridulce The Go-Betweens le explicaron al mundo que no había nada mejor que ser mejor que quienes te habían roto el corazón. Es un regalo para la humanidad incalculable, y además es una canción enorme, a la que, pese a su tristeza, siempre deseo volver.

860Este es mi invierno, esta es su primera semana y este es el grupo en el que deseo recordar todos los 25 de diciembre de mi vida. Si el mundo fuera justo, o si aún conservara un mínimo de sentido estético, todas las familias del mundo destruirían sus casetes de villancicos y los sustituirían por discos de The Go-Betweens. Como por desgracia no es así, quienes adoramos sus discos sólo podemos sentirnos tan afortunados de haberlos descubierto a tiempo. Porque nunca es tarde para perderse en los recovecos finitos pero duraderos de Liberty Belle and the Black Diamond Express.

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