
Un disco de The Mountain Goats no es un libro, pero se disfruta mucho más si además de escucharse, se lee. El talento narrativo de John Darnielle lleva desparramándose por muchísimas canciones, incontinente como es él, a lo largo de una carrera que aún puedes pillar en sus mejores momentos, por mucho que All Eternal Decks sea su ¡décimotercer! disco. ¿Pero qué hay de lo musical?
Desde hace ya un tiempo, The Mountain Goats abandonaron el lo-fi acústico por un sonido limpio, a veces cercano a lo estándar, que apoya sus columnas en poderosos cimientos invisibles. A saber: la voz de Darnielle, sus historias, la sencillez de todo. Nunca han sido ampulosos y por mucho que esta vez digan que All Eternal Decks, su nuevo disco, está influenciado por Cannibal Corpse, me habría gustado ver la cara en el estudio de Erik Rutan cuando se encontró que lo más duro que le podían dar era la vitaminada ‘Estate Sale Sign‘.
Hace un tiempo, a la altura de Get Lonely, The Mountain Goats dieron el paso adelante que llevaban tanteando un tiempo y que muchos descubrimos a posteriori. Antes habían sido una banda de dormitorio, grabando canciones en una Boom Box. Desde entonces, fueron algo complementario, quizás más completo pero no porque todo estuviera mejor grabado, sino porque la mente musical de Darnielle ya no iba más despacio que su boca. A las mejores canciones de aquel disco imprescindible remiten, por ejemplo, ‘Age of Kings‘, uno de los temas estrellas de All Eternal Decks.
Musicalmente, The Mountain Goats vuelven a desperezarse, pero no importa mucho si el disco anterior fue mejor o peor o si ahora han regresado a donde hace dos: sacad vuestras conclusiones, no dejéis que os digan qué pensar. Lo que importa es cómo All Eternal Decks se sostiene por sí mismo. Y si hablamos de eso, señores, no existe manera de derribar los muros que ha puesto Darnielle palabra a palabra, letra a letra.
Empujado por la necesidad Death Metal, cuando Darnielle quiere ponerse lúgubre, le sale la banda sonora perfecta para cerrar Red Dead Redemption mientras evoca a Judy Garland. No querrías ver a esos hombres con la máscara puesta, como jamás podrías dormirte con una máscara de gas puesta, por muy hermosa que sea. ‘Beautiful Gas Mask‘, por cierto, es como poner una capa de incomodidad y culpa católica a las canciones acústicas de R.E.M. (a la altura Life’s Rich Pageant, más o menos).
The Mountain Goats siempre han sido un grupo que se ha acostumbrado a sí mismo a divertirse a jugar. De ahí que no extrañe que algunas de las mejores y más impactantes líneas de este disco estén en ‘High Hawk Season‘, con sus coros medio en broma, medio en serio:
The summer will reveal itself to those whose hearts are true And to the faithless few Rise if you’re sleeping, stay awake We are young supernovas and the heat’s about to break
Hace un año y medio me distancié de ellos. The Life of The World To Come me dejó frío, pero llevó un tiempo pensando en retomarlo, como tantas cosas a las que quizás no haya prestado demasiada atención en tiempos de frenesí. Todos somos lectores acelerados, cantaban Los Campesinos!, y es un error pasar de puntillas por los discos de The Mountain Goats, cuando hasta en las canciones menos inspiradas (hola, ‘Prowl Great Cain‘) tienen algún requiebro que le da sentido a todo. Yo lo hice y ahora creo que tengo que revisarme a mí mismo, en vez de a The Mountain Goats.
Obviamente no es sencillo firmar un disco con diez o doce ‘San Bernadino‘. Pero sí lo es poner un falsete desarmante (como en ‘Sourdoire Valley Song‘), cultivar un espacio para las cosas que más daño te han hecho, dedicarle un HIMNO a Charles Bronson (y que quizás no sea a ese Charles Bronson), fallar en algún arreglo, o en varios, y acabar por levantarlo casi todo.
No sé, a día de hoy creo que John Darnielle lleva ya un tiempo haciendo justo lo que le pedíamos a Stephin Merrit, pero éste ya no nos da; que está cantando a lo que quisiéramos que Sufjan Stevens le dedicase su atención cuando se le pase el horror vacui. Y lo mismo resulta que en canciones como la crudísima ‘Never Quite Free‘ (¿un abuso infantil?) está la auténtica emoción que ni Decemberists ni desde luego R.E.M. han sabido volver a capturar del todo. Si has llegado hasta ahí y has sentido lo que debes, enhorabuena: estás en tierra seca. Cabeza alta, vuelves a tener un grupo al que confiarte en soledad.
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Comentarios
Me he quedado totalmente prendado de The Mountain Goats; gracias por este descubrimiento.
A ti ;)
Pero del Death Metal no se ocupaba Gallego? xD
No, él ahora pasa a ocuparse de revisiones discográficas canción a canción de Los Punsetes y el Crepus
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