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My Morning Jacket - The Tenneessee Fire

El día en que My Morning Jacket decidieron tocar sus discos bajo el cielo estrellado y yo los descubrí, algo en mí hizo click. Los afrontaban como si fueran uno de esos grupos que en los 80 llenaron de misterio y underground el rock sureño para dar vida a (ejem) el rock alternativo-antes-del-rock-alternativoaqué, el Nuevo Rock Americano, y agarraban entre los acordes de sus canciones el romanticismo tontaina pero indispensable de la juventud. Cosas así eran muy fáciles de adorar y The Tennesse Fire va de eso.

My Morning Jacket: de Nashville a Kentucky


A My Morning Jacket seguirles ha sido una obligación desde que Jim James se dejó la piel y puso el corazón en The Tennesse Fire, un disco hermosísimo, como si a Galaxie 500 les quitasemos a Kramer y a la Velvet pero, además de dejarles conservar su capacidad de demoler intimidades intacta, les sumásemos algo de Johnny Cash y de Neil Young.

El debut de MMJ no es country, ni falta que le hace. De hecho, a ratos es más folk espacioso (’They Ran‘), o pop de melancolía soleada (’Heartbreakin’ Man‘), o un girl group spectoriano sin Spector y sin chicas (’The Bear‘) o hasta indie-rock que rock de raíces. No, por mucho que luego se les haya vinculado en evolución, el debut de My Morning Jacket no es como el debut de Wilco.

Y, sin embargo, el conjunto sí que convierte al grupo liderado por Jim James en el penúltimo rastro de carmín de ese rock alternativo de raíces sureñas. Ése que cristalizó en los mejores (los primeros) R.E.M., el grupo del que siempre me enamoraré por mucho que hayan muerto, por mucho que todos nos hayamos echado a perder.

Como ellos, o como los Rain Parade del debut, o como parte de los Long Ryders, The Morning Jacket nacieron con un corazón que bombeaba psicodelia Byrds, rock sureño y misterio guitarrero. Formaban el cuarteto Jim James (James Olliges como nombre real), su primo Johnny Quaid en la guitarra, Tom Blankenship al bajo y J. Glenn a la batería, y decidieron lanzarse al ruedo de la independencia con 16 canciones, quince firmadas en solitario por James y una última, sin título, de Jim junto a E. Smith.

Dieciséis canciones envueltas en una portada borrosa, que hoy sería pasto de Instagram, y con títulos que, a primera vista, parecía que te iban a poner ante el enésimo grupo de cortavenismo depre-folk, uno de tantos que abundaron a finales de los 90.

The Tennesse Fire: el granero de las emociones


Hablamos antes de R.E.M., y van a salir más en este recorrido. Principalmente porque el misterio es algo muy difícil de representar en canciones. Y tanto Tennesse Fire como las primeras obras de los de Athens lo pintaban: son obras donde cualquier otro habría fracasado en canciones de normalidad y en ellas siempre están asaeteadas por lo raro. ¿Weird-folk? Me hizo gracia la etiqueta cuando salió: hay más weird aquí que en cualquier grupo adscrito a esa efímera manera de catalogar discos. Es, justo eso mismo, lo que convierte también a los discos de Woods en imprescindibles y siempre inaprensibles del todo.

Hay muchos momentos de disfrute puro. En ‘Nashville to Kentucky’ uno sólo puede tragar saliva muy sonoramente; “glups, la emoción era esto”. En ‘Old Sept. Blues’, la canción parece que va a romperse junto a la voz de Jim James. Y ‘I Think I’m Going To Hell’ son cinco minutos de psicodelia arrastrada, como de unos Flaming Lips con sobredosis de country.

Para llegar allí antes hemos tenido que pasar por (aún hoy) parte de lo mejor de la discografía de un grupo que aquí todavía era lo-fi, pequeñísimo, lejos de ser ese semi-mastodonte de arena rock para los que no miran con buenos ojos el rock de grandes estadios. Estaban aún lejos de acompañar a Dylan, de que en ‘American Dad’ les dedicasen un capítulo entero o de petarlo entre amigos (muy) famosos.

Aquí nada de eso existía: My Morning Jacket eran sólo un grupo más de Kentucky y grabaron su debut de la forma más artesanal posible, metidos en un granero que capturase un sonido espacioso y que, a la vez, les permitiese no gastarse demasiado dinero. Lo-fi obligado, folk de baja fidelidad porque no quedaba otra. ¿Folk? Casi space-folk, space-country, psicodelia emocional, los (otros) nuevos románticos.

Volvamos a ‘The Bear’: “Es una mala idea ir contigo al malecón en la oscuridad“ canta una mezcla entre Wayne Coyne y Neil Young dejando que las notas espaciadas entre sí cuenten (every little counts). “it’s a bad idea, cause they’re down on their luck and they’ve lost touch with their bleeding hearts. Bad idea, cause I’ve felt that way and I know I shouldn’t have gone“, canta y de repente ya tenemos con nosotros la ‘Tugboat’ (Galaxie 500) de los 90.

“Tocar bajo el cielo estrellado”, decía antes, pero hace tiempo leí en internet (y no recuerdo dónde, si alguien lo sabe, que me lo diga) que las canciones de My Morning Jacket parecían compuestas bajo un cobertizo con el techo roto. En un lugar donde sus guitarras (acústicas o no) retumban, pero también tienen por donde escapar.

Hay mucha reverberación en The Tenesse Fire. También 15 canciones que se podrían colocar en plena resaca posthippy y no desentonarían. Si ‘If All Else Fails‘ no está en Surf´s Up, seguro que rondó la mente de aquellos Beach Boys maduros y agobiados. Si ‘It´s About Twilight Now‘ no se le ocurrió antes a John Fogerty fue porque estaba enfermo (o de vacaciones).

Fotografías de ti, fotografías de Jim James


Y, finalmente, hay frases como puñales, romanticismo puro y duro, misterios arcanos con los que hechizarte, convertirte en alguien sentimental, generoso y soñador (ésa es la definición de romántico). Letras suaves al tacto que se clavan en la piel tanto como el estribillo de ‘Picture of You‘.

No digo más, sólo muestro:

it was always good to hear you say:“you never were a drawback, you always were an asset, you never were a drawback, no you weren’‘t.”
“there will be bigotry and there will be open minds. there will be days of peace you’ll never have the time. As long as you keep a straight face, i will be there when you die.
I’ve known you for years, i know all your moves, i just cant believe that it caved in this soon. and I’m playin it over and over again in my head.

O finalmente:

surely your lips deceive me. Surely I know you’re fine. And if we get too close this evening, well apart we’ll grow in time…and i know (that you’re mine). oooo. sherie your heart, i’ll take you there, it ain’t far. and if all else fails, i’ll come running back, wonderin where you went with my heart. sherie your arms deceive me, sherie i know you’re fine… and i know (that you’re mine) sherie your heart, i’ll take you there, it ain’t far. and if all else fails, i’ll come running back, wonderin where you went with my heart.

Hipersonica vota un 8,50Más imperfecto e irregular (CLARO), pero como un Murmur de bajas revoluciones, The Tennesse Fire fue rascando hasta que el agujero que hizo era insoportable y vi que ya se había convertido en uno de los discos de mi vida.

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