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The Wallflowers son una de esas bandas que se parecen al Guadiana, desaparecen cuando quieren para aparecer un poco más adelante, con nuevos aires pero manteniendo su identidad. Tras un tímido debut, con su disco homónimo allá por el 92, la banda de Jakob Dylan conseguía el verdadero éxito con Bringing Down The Horse, y, sobre todo, gracias a su, por entonces omnipresente ‘One Headlight’, cuatro años más tarde, en el 96.

Luego, tras otras tres reapariciones con más pena que gloria en cuestión de ventas, que no de buenos discos, Jakob Dylan se dedicaba a sus menesteres, o sea, un par de discos en solitario, también algo intrascendentes para la crítica, que no para sus fans, para volver de lleno a los escenarios y el estudio este mismo año, con Glad All Over.

Por el camino han quedado además el teclista y el batería de la formación original, sustituidos respectivamente por Stuart Mathis y Jack Irons (conocido por haber trabajado con Pearl Jam o Red Hot Chili Peppers) y para cerrar el conjunto, se han ido hasta Nashville, a los estudios Easy Eye Sound, de Dan Auerbach de The Black Keys, donde se han puesto en manos de Jay Joyce para la producción.

The Wallflowers, reiniciando, que no reinventando

De este Glad All Over, lo primero que pudimos escuchar fue ‘Reboot The Mission’, que nos daba, además, la clave para todo el disco, precisamente con la palabra reboot. Porque, tras esos 7 años de inactividad de la banda, lo que vienen a darnos con este nuevo disco no es una reinvención de ellos mismos, ni de su sonido ni nada por el estilo; estamos más bien ante un reinicio que se sustenta sobre las mismas bases de siempre: el rock americano de toques folk, aunque en este tiempo la banda ha cogido una necesaria bocanada de aire fresco, ayudada además por las nuevas ideas que aportan al quinteto esos nuevos miembros.

Con este tema, como ellos mismos dicen en su pegadizo estribillo, tenían la vista puesta en el premio, y para conseguirlo tiran nada menos que de Mick Jones, de The Clash para lanzar un tema completamente inspirado en la época de Sadinista! de la mítica banda. La guitarra de Jones es perfectamente reconocible, y los ritmos del single se alejan de los habituales en el rock de los californianos, que además no sólo se apoyan plenamente en la batería de Irons, sino que se permiten presentarlo como uno de los nuevos miembros de la banda y presumen de que incluso ha tocado con Joe Strummer en la letra de la canción: toda una declaración de principios.

Pero reiniciar no significa que sean capaces de volver a los comienzos. Entre los once nuevos temas que Dylan y los suyos presentan, no hay ningún hit claro que se acerque a ‘One Headlight’ o ‘6th Avenue Heartache’. Si eres de los que pasaron por alto los tres álbumes entre este y Bringing Down The Horse y te acercas de nuevo a la banda en busca de un tema parecido, lo mejor que vas a a encontrar es  ‘First One In The Car’, que se parece en melodía e incluso en instrumentos, con un teclado de lo más familiar, aunque ahí acaba todo: le falta la fuerza de aquel y su enganche instantáneo.

Lejos de ese tipo de temas, lo que predomina son riffs potentes de guitarra, y baterías contundentes, que alejan bastante algunos de los cortes del rock que frecuenta el quinteto para acercarlo a terrenos como el del blues de ‘Hospital For Sinners’ o el dancehall del ya comentado single.

Glad All Over: tan contentos de habernos conocido

El disco en general cumple sobre todo en lo que a letras se refiere, pero flojea a la hora de ofrecer melodías pegadizas, cosa que conseguían en mayor medida en anteriores entregas. En ese aspecto, sin duda, el mejor corte es ‘Love Is A Country’, un medio tiempo que parece hecho para el lucimiento vocal de Dylan y para dejar buen sabor de boca, aunque estemos aún a la mitad del listado.

El mismo estilo se puede encontrar en ‘One Set Of Wings’, el encargado de cerrar el disco, otro emotivo medio tiempo que recuerda en parte a Bringing Down The Horse, aunque estas son las excepciones; la tónica general la encontramos en temas potentes e intensos, como la otra colaboración de Mick Jones, en ‘Misfits And Lovers’, en la que la guitarra y coros de éste y la batería vuelven a llevar la voz cantante.

Have Mercy On Him Now’ nos muestra, la cara más inspirada en el Boss, incluso en el timbre de voz de Dylan en ciertos momentos, pero deja asomar también esa influencia de Tom Petty que está tan presente a lo largo de la mayor parte del disco y que sale a cara descubierta, por ejemplo en ‘It Won’t Be Long (Till We’re Not Wrong Anymore)’. No en vano, el haber llegado incluso a telonearlo tiene que haber dejado algún poso en la banda.

Hipersónica vota un 7

En definitiva, estamos ante un disco sólido que se pasa en un suspiro y nos devuelve a los Wallflowers que todos esperábamos; esos que no entran tan fácilmente pero que van ganando con cada escucha y que nos dejan descubrir matices nuevos siempre que les prestemos la suficiente atención, ya sea en sus letras, en la voz de Dylan y en todos los parecidos e influencias que le podamos encontrar o en la riqueza de su clásica y variada instrumentación.

Una vez más, no nos ofrecen el disco del año, pero sin haber sido de los más esperados pueden irse con la cabeza bien alta, que lo ofrecido con su Glad All Over los puede dejar más que satisfechos y pudiendo mirar por encima del hombro a otros que si estaban en las listas de lo más esperado para este 2012. Esto no es un reinicio porque la máquina estuviera rota, más bien simplemente para hacerla funcionar mejor.

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Glad All Over, tracklist:

01. Hospital for Sinners
02. Misfits and Lovers
03. First One in the Car
04. Reboot the Mission
05. It’s a Dream
06. Love is a Country
07. Have Mercy On Him Now
08. The Devil’s Waltz
09. Won’t Be Long (Till We’re Not Wrong Anymore)
10. Constellation Blues
11. One Set of Wings

En Hipersónica | The Wallflowers – ‘Reboot The Mission’: primer adelanto de Glad All Over, su reinicio sonoro para 2012

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