
¿Qué puede hacer que un grupo como Times New Viking, acostumbrado a ser más burros que nadie cuando se trataba de grabar canciones en baja fidelidad, decida limpiar su sonido de cara a su nuevo disco, Dancer Equired? Precisamente ellos, que hablaban con cierto orgullo de cómo Rip It Off trataba de sonar al primer disco de The Fall, frío y metálico. Ellos, que está claro que nunca toman una decisión sobre cómo va a sonar su discos a la ligera.
La razón está clara: cambiar el producto. Times New Viking se habían visto a sí mismos y se habían cansado de mirarse. Si Matt Bellamy se quitó el chándal (Gallego dixit), ellos parecían necesitar quitarse la roña de encima y vender otra cosa.
Y digo “el producto”, sí, porque Times New Viking siempre han tenido muy claro de qué iba esto del indie rock lo-fi. Así lo explicaban a un algo atónito entrevistador hace 3 años, cuando Pitchfork les ponía por las nubes y todos los blogs hablaban de ellos:
Respuesta: Creo que el romance llega cuando todo cuadra: las palabras, los títulos, lo sutil, la manera en que suena la música, la forma en que fabricamos el producto. Hay millones de bandas dando lustre a sus productos. Nosotros simplemente los fabricamos.
Pregunta: ¿Pero por “producto” te refieres a “concepto”
R: Somos un producto. Cuando sumas todas las entrevistas, el lenguaje que usamos, cada pequeña sutileza que hay, eso es lo que se convierte en un “producto”.
P: ¿Y te sientes cómodo refiriéndote a tu arte como un producto?
R: Es que al final lo es, si es algo comercial, es un producto, aunque haya gente reacia a llamarlo así. Si por algo está banda es una colaboración entre todos es porque hacemos productos.”
Lo único que querían Times New Viking, o eso decían después en la entrevista, era mantener el control absoluto sobre ese producto, vender las ideas con las que se sintiesen conformes. Y justo eso es lo que han hecho con Dancer Equired: tres años después de Matador, quizás han visto que ya no funcionaba su dinámica de encerrar las canciones bajo una capa de ruido desastroso, silbidos, acoples y micrófonos que suenan mal. No les valía porque se les escapaba de las manos: había llegado un momento en que implicaba “dar lustre a sus productos”, en vez de solo fabricarlos. Justo por eso, había que abandonarlo todo.
Es como cuando Robert Pollard decidió que ya era hora de que Guided By Voices sonasen como los discos de los Who que tanto le gustaban. Y lo hizo. Sólo que Pollard siguió adelante con canciones enormes y Times New Viking lo han hecho con algunas de las peores de su carrera.