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El coronel Patton está de vuelta. Tras haberse divertido de lo lindo (cosa de la que puedo dar fe) durante la gira de reunión de Faith no More, y tras haber borrado de un plumazo los rumores de que la reunión podía cristalizar en un nuevo álbum, el Robert De Niro del Rock Experimental ha decidido volver con Tomahawk, el proyecto en el que más tiempo ha volcado desde la desaparición de la banda que le dio a conocer.

Mike Patton, un vocalista fuera de lo normal

Como todos sabemos llegados a este punto, Mike Patton no es un artista convencional. Su apuesta por la transgresión y la experimentación más visceral es un hecho que ha marcado de forma muy visible su carrera y el rock en los últimos 25 años. Lo que muchos ya comenzábamos a intuir mientras los inmortales Faith no More arrasaban con todo marcando tendencia en los inicios de la década de los 90, vino a hacerse realidad tras la desaparición de la mítica banda y el nacimiento del reguero de grupos con los que Patton pasaría a dar rienda suelta de toda su creatividad una vez liberado de los ‘corsés’ que su principal banda personalizaban (¿aunque quien lo diría, verdad?).

Así se dejó ver por multitud de proyectos, cada uno más extravagante que el anterior, pero no por ello faltos de calidad en ningún caso, hasta que decidió que había llegado el momento de volver a formar una gran banda, un proyecto que le permitiese mantener esa locura compositiva en la que vive instalado desde tiempos de Mr. Bungle, pero con vocación de satisfacer a las grandes masas. Esta gran banda fue Tomahawk y este Oddfellows, del que os vengo a hablar hoy, es su cuarto disco.

De miradas hacia el pasado y saltos al vacío

En estos trece años que Mike Patton lleva embarcado en Tomahawk junto a grandes amigos suyos como Duane Denison o Kevin Rutmanis (sustituido por Trevor Dunn), las intenciones han estado claras desde el primer momento: crear un nexo de unión entre la locura jazzy y avantgarde de Mr. Bungle y el empaque, creatividad y trascendencia de lo realizado en Faith no More. Desde los primeros ejercicios del proyecto este hecho ha sido más que notorio, aunque el resultado ha ido contando con matices diferentes.

Oddfellows by Tomahawk on Grooveshark

Mientras en el debut y en Mit Gas se veía a una banda que sabía bien de donde venía pero no tenía claro hacia donde iba, en Anonymous esa falta de referencias futuras, de un horizonte claro hacia el que transitar, supuso que fuese un salto al vacío totalmente infrutuoso por lo indigesto del resultado obtenido. Al ejercicio exageradamente rupturista con lo que se supone debía emanar de un proyecto más convencional como es Tomahawk le cayeron palos por todos lados por cuestiones más que obvias (no hay por donde cogerlo), pero me atrevería a afirmar que jugó el papel de purgante, de demostración de cual es el camino que jamás deben volver a transitar Tomahawk, lo cual a largo plazo, será reconocido de forma positiva, o al menos, beneficiosa.

Tras Anonymous se abrió un camino para la banda en el que debían transitar en dirección contraria, habiendo aprendido de los errores y aciertos del pasado. Este camino comienza en Oddfellows y deja entrever que en el futuro no habrá más saltos al vacío, no habrá más órdagos (o al menos eso espero). Antes, Tomahawk sabían de donde venían pero no hacia donde iban, en este 2013 la incógnita acaba de ser despejada, para bien o para mal.

El ‘Album of the Year’ de Tomahawk

La senda que Tomahawk abren en Oddfellows no es más que una versión más domesticada de lo que ya mostraron en Mit Gas (menos agresividad en la parte instrumental) pero con un mayor componente atmosférico, como si estuviéramos ante un claro cruce entre la última época de Faith no More y Disco Volante de Mr. Bungle, lo que viene a ser una versión más comedida y equilibrada de sí mismos.

I Can Almost See Them by Tomahawk on Grooveshark

Lo que Faith no More intentaron con Album of the Year, es decir, liberar de aristas su sonido aplacando la brutalidad y la vertiente jazz que mostraron en King for a Day, es, paralelamente, lo que Tomahawk han venido a hacer con Oddfellows. Así nos encontramos ante un disco menos agresivo y potente que sus dos primeros lanzamientos pero igual de excéntrico (con Patton esto es una obviedad), más comedido y equilibrado pero, desgraciadamente, mucho menos espontáneo.

El mismo caos de siempre, pero esta vez más ordenado

El inicio del álbum con el tema homónimo muestra que en este disco Tomahawk mantienen un contador de revoluciones menos enloquecido que en Mit Gas pero también nos deja claro que el experimento ambiental de Anonymous ha quedado más que olvidado. Los juegos vocales a los que Patton nos tiene acostumbrados y una atmósfera aparentemente caótica marcan los esquemas que Tomahawk van a seguir en todo el disco.

Un abrupto cambio llega con ‘Stone Letter‘, tema compuesto con el mismo espíritu que estaba presente en los hits que contuvo el último lanzamiento de Faith no More, pero con bastante menos brillantez, todo sea dicho. El single de presentación del disco es un tema puramente pattoniano con un ritmo vertiginoso. Obviamente está compuesto con la intención de que el cantante se luzca y la verdad es que logra rayar a buena altura, pero en un análisis comparativo palidece enormemente ante temas como ‘Ashes to Ashes‘ o ‘Last Cup of Sorrow‘. A pesar de ello no es un mal tema y dentro del conjunto del disco cumple bastante bien su papel.

Cuanto más cerca de Mr. Bungle, mucho mejor

Las idas y venidas, los cambios de ritmo y los virajes estilísticos son una constante en la carrera de Patton, en la discografía de Tomahawk, y como no, en este Oddfellows. Esto vuelve a verse con claridad en la dupla ‘I.O.U‘ y ‘White Hats / Black Hats‘, en la que la primera sirve de calmada introducción para un nuevo intento de hacer un tema esquizoide pero pegadizo en el que Tomahawk funcionan mejor que en el single de presentación del disco pero sin colmar las expectativas creadas.

The Quiet Few by Tomahawk on Grooveshark

Los ejercicios de experimentación, de la mano del espíritu de Mr. Bungle, se tornan claramente en protagonistas una vez llegados a este punto. Los sonidos menos convencionales llegan de la mano del dúo de temas, aparentemente atmosféricos, formado por ‘A Thousand Eyes‘ y ‘Rise up Dirty Waters‘, los cuales podrían haber sido sacados perfectamente de California o Disco Volante. Sin embargo, estos dos temas no son más que una introducción para el momento más brillante del disco y para el cual sirve de contrapunto, conformado por el tridente ‘The Quiet Few‘, ‘I Can Almost See Them‘ y ‘South Paw‘.

South Paw by Tomahawk on Grooveshark

En estos tres temas es donde se ve claramente cuál debe ser el camino a seguir por Tomahawk en el futuro, o al menos, el que espero que recorran. Aunque es muy reseñable el intento de Patton y cía de hacer un álbum un poco más moderado, cuerdo o equilibrado, a la usanza de lo que fue Album of the Year para Faith no More, es cuando se ponen más experimentales, más aparentemente agresivos, y menos convencionales, el momento en el que dan lo mejor de sí mismos. La multipolar personalidad vocal de Patton, el cambiante bajo de Trevor Dunn y la potente guitarra de Duane Denison, se encuentran mucho más cómodos en terrenos en los que pueden actuar con más libertad, cuando las composiciones se tornan más alocadas o excéntricas. Desgraciadamente, el disco no parece haber sido diseñado o compuesto para que destaque en ese punto precisamente.

Un final bastante descafeinado

Una vez superado esa especie de Tourmalet que suponen los temas que acabo de destacar, el disco decae de nuevo al carecer los últimos de la brillantez y la espontaneidad con la que contaban los anteriores. Como he dicho anteriormente, era lógico que Tomahawk apostaran, llegados a este punto, por intentar condensar todos los palos que habían tocado en sus 3 discos anteriores y todo ello alejándose lo máximo posible del descalabro de Anonymous, pero desgraciadamente este Oddfellows cuenta con los temas en los que se cristaliza ese intento por parecer más usuales como momentos más flojos, y para más inri, son los más abundantes.

Hipersónica vota 6,8A pesar de todo el disco no me ha dejado un excesivo mal sabor de boca pues es de escucha agradable y ágil por la acertada distribución de los temas y porque, aunque no lo haya parecido en esta reseña, soy un fan de Mike Patton y de él me gustan hasta los andares. Decía al principio que Oddfellows es el inicio del camino definitivo de Tomahawk comparándolo con lo que significó Album of the Year para Faith no More. No quiero decir con esto que vea una separación en ciernes ni muchísimo menos, sino que, si Album of the Year es el álbum más flojo (nunca malo, que conste) de Faith no More por ese intento por vender discos a cascoporro, este Oddfellows adolece de algo parecido aunque contando con ingredientes bastante diferentes. La buena noticia es que queda bastante claro cual es el camino que Tomahawk deben seguir en el futuro, la mala es que no es el que parece habían elegido para este 2013. Ya veremos.

Sitio Oficial | Tomahawk

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