¿Qué? ¿Ya habéis escuchado el disco nuevo de Los Punsetes, Una montaña es una montaña? Está en Spotify, lo han estrenado en streaming en diversas webs y los más afortunados también lo tenemos desde hace días. La conclusión definitiva no la vais a sacar de la primera escucha, ni tampoco de la segunda. De hecho, lo más probable es que la tengáis ya sacada antes de tiempo o que no lleguéis a sacarla del todo. Para ayudaros en esa tarea y servir de brújula moral (o, como decía el otro día Charly Throneroom, “intentar soltar verdades universales sobre la música” de manera encubierta), hacemos un repaso a ese puñado de cosas que es y que no es el disco de Los Punsetes.
No es un spaghetti western, pero…
El disco se podría llamar ‘Si te encuentras con Sartana ruega por tu muerte’, cambiando a Sartana por El Guincho.
‘Voy, lo mato y vuelvo‘ también sería un buen título de lo que me pasa con el sonido de determinadas canciones.
‘Y después le llamaron el Magnífico‘ se podría decir de quien haya firmado ‘Alferez Provisonal‘, ‘Tráfico de Órganos de Iglesia‘, ‘155‘, ‘Untitled‘, ‘Mis amigos‘.
Hay espacio entre sus canciones para varias que cumplen en el triplete ‘El bueno, el feo y el malo‘. Y también para las que encajen en ‘El bruto, el listo y el capitán‘.
Es, sí, ‘Una bala marcada‘. Aunque cuando mata, mata bien.
No es un disco de otros, pero…
Está grabado tan mal como ‘Pop‘…
Aunque está planteado como ‘Una semana en el motor de un autobús‘…
Y en realidad sea un ‘Canciones para una orquesta química‘, sin ser doble y con sus altibajos.
Tiene una primera mitad con la que dan ganas de ser adolescente y encerrarte a escucharlo en tu cuarto, como los discos de .
Lleva un homenaje a los Cure que debería hacer que los escucharas. ¿Hay algo mejor que eso?
Lo de hacer una canción como si fueran Dorian, lo pasaremos por alto.
‘John Cage‘ te recomienda estarte quieto, qué puede ser mejor.
No es una relación de pareja o familiar, pero…
A veces descubres que le estás perdonando cosas chungas por todo lo que le quieres.
Cuando quiere, puede hacerte sufrir, como en ‘Untitled’, la canción de amor más cruel y adictiva de los últimos tiempos.
Se comporta de manera errática y fascinante, como un hermano mayor adolescente.
Y siempre le ves divirtiéndose con todo tipo de juguetes, como al pequeño, aunque no siempre te haga la misma gracia haciendo exactamente lo mismo…
Con sus cadenas serás libre, con ellas serás libre, con ellas.
No es una montaña, pero…
Tiene un tramo que, para pasarlo, te hace sentir como Edurne Pasabán. O, mejor, como Juanito Oyarzábal. De hecho, te quitarías tres o cuatro dedos… o se los quitarías al disco.
Y tiene otra gran parte que es como llegar a lo más alto y decir: “esto es increíble”.
Tiene tantas rutas como alpinistas.
Aunque seguro que hay una que es la más transitada y tramos que todos vamos a intentar no pisar.
No es una noticia de actualidad, pero…
En ocasiones, como ‘Los tecnócratas’, se ha puesto un uniforme que haría bonito el chándal de nuestros olímpicos 2012.
No es un cuaderno de poesía, pero…
“He estado en situaciones inaúditas / he visto mezclar cerveza con licor 43 / he visto que ya no me necesitas / no me dejes te prometo que ya no lo vuelvo a hacer” debería ser tu himno teen (y si no eres teen, mal por ti).
Los ripios de ‘Mis amigos’ son fantásticos y acaba con ese ‘Ya no vais a verme con mis amigos / se murieron el día en que dejaron de salir conmigo’ que encaja tan bien en todo el mundo Punsetes.
Y esta letra es mejor que ‘Pesadilla en el Parque de Atracciones’:
No soporto tu amor
me hace peor persona
no soporto los besos qu em das a todas horas
no soporto la dicha de tenerte a mi lado
estaría mejor borracho, solo y desquiciado
Ahora quiero llorar
Quiero vomitar
quiero que me dejes de una santa vez en paz
Quiero sufrimiento y lo quiero ahora
quiero que salgas por la puerta sin demora
Me has buscado la ruina con tus atenciones
hasta iría al altar contigo si me lo propones
Y me da mucho asco y me da mucha pena
malgastar contigo todo el tiempo que me queda
Será como un cuento con final perfecto
me habrás convertido en todo aquello que detesto.