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WovenHand no son una banda apta para cualquier oído, primero por propuesta musical basada en un árido y ácido country gótico que se enrosca en sí mismo y lanza dolorosas dentelladas como una serpiente de cascabel, y segundo por esa marcada espiritualidad convertida en teatralidad mística presente en todas las composiciones que ha realizado David Eugene Edwards, su líder musical y espiritualmente hablando.

La religión y el misticismo siempre han estado muy presentes en la vida artística de Edwards ya desde tiempos de los aclamados 16 Horsepower, banda de la que WovenHand fueron una escisión paralela que se transformó en continuación tras la disolución de los primeros en el año 2007.

El misticismo como cebo y la tragedia como trampa

Para un ateo confeso y marcadamente practicante como un servidor la fuerte religiosidad de todo lo que desarrollan WovenHand podría actuar como un elemento disuasorio, sin embargo, paradógicamente sucede lo contrario, ya que precisamente en ese misticismo teatral y trágico es donde encuentro el principal atractivo de la banda y la carrera artística de Edwards. No se trata de obviar o ignorar la vertiente “evangelizadora” de la música de este oriundo de Colorado (USA), sino de tomársela como uno se toma el misticismo presente en la obra renacentista de Leonardo da Vinci, El Greco o Miguel Ángel (obviamente huyendo de las comparaciones), es decir, como un mero elemento más de una pieza que artística o técnicamente es exquisita.

Long horn by Wovenhand on Grooveshark
Lo primero que nos viene a la mente cuando escuchamos a WovenHand es la notable influencia que bandas como Bauhaus o los primeros Sisters of Mercy han ejercido en la evolución artística de David Eugene Edwards, lo cual se hace patente nada más escuchar las primeras voces presentes en ‘Long Horn‘, el comienzo de The Laughing Stalk. Peter Murphy invade la garganta de Edwards y se adueña de ella, dejándole una voz rota y áspera ideal para cantar al apocalipsis y el viaje a los infiernos de la espiritualidad humana.

Maize by Wovenhand on Grooveshark
Sin embargo, la presencia gótica no es más que otro ingrediente más de una propuesta que se centra en la música de raíces norteamericanas (hasta aquí llegan los tentáculos del maestro Neil Young), en la cultura india y sus músicas folklóricas y lo abyecto de la conciencia humana, todo con ello mediante una medievalidad que se encarga de cohesionar todos los elementos anteriores.

La luminosidad asoma pero David Eugene Edwards logra esconderla

The Laughing Stalk no es más que otro ejercicio circense en el que David Eugene Edwards nos presenta una función en la que el apocalipsis y el mal se enfrentan a la salvación y la bondad en un oscuro y trágico escenario en el que almas tortuosas danzan al ritmo del lóbrego folk rock que WovenHand nos traen.

The laughing stalk by Wovenhand on Grooveshark
Los momentos más lúgubres son norma, aunque por momentos parece que la luz entra en la propuesta musical de la banda cuando la voz de Edwards así lo anuncia de forma repentina, momentos que afortunadamente son breves pues lo que le pedimos a WovenHand está más que claro, queremos oscuridad y castigo a nuestros pecados, no queremos ni optimismo ni salvación pues no la merecemos.

Sumando rock a todo lo anterior


The Laughing Stalk es el disco más rockero que jamás haya firmado Edwards, con un sonido potente, ácido y oscuro en el que aún queda sitio para las raíces norteamericanas, las Montañas Rocosas, el desierto de Mojave y la tragedia, la cual en la voz de este cantante adquiere una dimensión más descarnada y fatalista que nunca.

Para los fans este disco ha significado una ligera decepción pues han encontrado fuera de lugar esa apuesta por endurecer el sonido de la banda, pero personalmente un servidor considera que es un elemento más que necesario para cohesionar todo eso que David Eugene nos quiere contar, atendiendo sin duda al endurecimiento del mensaje transmitido y la realidad que WovenHand pretenden describirnos en este álbum.

Hipersonica vota un 8,10
Estoy convencido de que WovenHand pueden perfeccionar esta fórmula, ya que a pesar de la gran calidad del álbum se percibe algún que otro altibajo que roba futura trascendencia a la apuesta de este 2012. Sin embargo, momentos como ‘Long Horn’, ‘King O King’, ‘Maize’ o ‘Glistening Black’ son argumentos más que suficientes como para considerar a The Laughing Stalk como uno de los mejores discos de este tragico año que al fin, parece que termina.

Tracklist de The Laughing Stalk:


01 – Long Horn
02 – The Laughing Stalk
03 – In the Temple
04 – King O King
05 – Closer
06 – Maize
07 – Coup Stick
08 – As Wool
09 – Glistening Black

Sitio oficial | WovenHand
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