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Xray Eyeballs

La escena independiente de Brooklyn ha arrojado varias propuestas interesantes en los últimos años. La lista es bien larga, Vivian Girls, Crystal Stilts, Male Bonding, Yuck, Japanther… Pero no podemos decir que todos hayan tenido la misma repercusión. Algunos de esos grupos siguen luchando para un mayor reconocimiento, aunque les esté costando. Bajo estas premisas operan los Xray Eyeballs, un grupo que debutó el año pasado con una interesante fórmula de new wave, jangle pop y desenfreno, diluidos en un manto de garage rock. Tras un interesante debut, en este 2012 han vuelto con un nuevo álbum, Splendor Squalor.

Xray Eyeballs: el garage es demasiado para nosotros

Tras la primera escucha de este segundo disco de los norteamericanos, salta a la vista que han bajado el listón respecto a su debut. La capa garagera que antes recubría sus piezas ahora no tiene una presencia tan importante, esta se ha visto relegada a un segundo plano al incluir la formación nuevos integrantes y sobre todo al limpiar el sonido, en el que ya no hay tanto rastro lo-fi.

No obstante, Xray Eyeballs siguen siendo un grupo de mozos igualmente adictivos. Lo cual es una buena táctica para disimular la bajada de calidad en este segundo largo. Esencialmente vuelven a tener la culpa algunos rasgos que también se encontraban en su debut, Not Nothing. Hablamos de duetos, estribillos extremadamente pegadizos, un teclado de reminiscencias ochenteras y por supuesto, cierto desparpajo que llama la atención.

En cuanto al estilo, cabe destacar que también se dejan querer por el post punk, con líneas de bajo que quedan en armonía con golpes de percusión bastante básicos. De hecho, si de algo adolece el grupo es que a pesar de haber incluido en un mismo mejunje ingredientes como post punk, jangle, garage, indie pop, abusan de la misma fórmula una y otra vez. Además, técnicamente no es que sean la monda.

A esto hay que sumar sintetizadores que no se dedican a impresionar con birguerías, sino simplemente a ambientar con tóxicas capas sonoras. Si a esto sumamos además su estética lo-fi, nos encontramos con un grupo de gente que parecen ser los representantes de la movida madrileña, versión Brooklyn modernos garageros. La relación con Xray Eyeballs es como la que un madridista podía tener con Guti: de amor-odio, dependiendo del día.

No somos muy buenos, pero somos adictivos

Su actitud juerguista, despreocupada y nociva, se puede refutar a través de las fotos de fiestorras que cuelgan en su twitter o a través de su tumblr. Esa es la esencia de este grupo norteamericano, que hace de su postulado hedonista su principal baluarte para recurrir a cosas ya vistas antes, pero con algunos truquetes como los coros y ritmos pegadizos, consiguiendo que desvíes la mirada hacia otro lado. En un pequeño antro deben tener su punto.

En este sentido, Splendor Squalor puede ser un bucle; un bucle del que al menos a mí me resulta bastante difícil escapar. Ahora han perdido mordiente y han adelgazado los ingredientes que mejoraban su propuesta, pero siguen resultando igual de adictivos. Existe en su música una inquietud que místicamente nos une, será la edad. Al final, acabas perdonándoles que no apuesten decididamente por el garage, porque ese toque de post-punk a lo Blank Dogs funciona bastante. Comparten con estos últimos ambientación más o menos oscura y teclados ochenteros con sonido lo-fi, como es el caso de Summer Daze o Pill Riders.

Xray Eyeballs no es el grupo que te va a sacar el disco del año, pero sí es uno de esos que te salva la tarde e incluso varios días si no te cansas de ellos antes. Albergan pequeños toques a lo Joy Division en Gator o Die Little Love (Menthol 100’s Version) que merecen unas horas de atención. Ellos encarnan a la perfección esa despreocupación de ser joven, esa vitalidad, esa actitud hedonista por la que alguien dijo una vez esa manida máxima, ‘juventud, divino tesoro’.

Por qué crear si podemos rehacer

Volviendo de nuevo a las pegas, en este segundo largo incluyen versiones mejoradas de canciones que ya habían editado, como por ejemplo Die Little Love o Gotham Low Lifes, de la cual han purificado su sonido. En el ep Crystal, de 2011, se queda la versión en modo elegía. Así que tampoco es que se hayan esmerado mucho en la producción. De hecho, Cold Bones es una versión de Golden Triangle, el otro proyecto de O.J. San Felipe y Carly Rabalais, dos de los actuales integrantes.

Por otra parte, no todo en el nuevo álbum son dos acordes y a tirar con lo puesto, también está presente hay algo ese angst juvenil que parece ser obligatorio en grupos mozalbetes. Aun con todo, para mejorar levemente la presencia, podrían haber introducido los dos cortes correspondientes al ep Sundae (2011), donde están presentes la propia Sundae, una canción jangle que bien podrían haber compuesto Veronica Falls; o Deja Vu, una borrasca de sonido lo-fi.

Hipersónica vota un 6 Sí, todo podría haber sido mejor, pero tienen un largo camino para mejorar y podríamos sacarles toneladas de defectos, pero al igual que pasaba con Guti, nos pueden salvar la tarde. El momento está aquí; el momento es ahora. Desde Brooklyn y sin preocupaciones, Xray Eyeballs siempre vuestros.

Sitio Oficial | Tumblr

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