
El festival Actual, que cada año se vende como la primera cita del año con la música, ha vuelto a cumplir otra edición sin sorpresas reseñables y con un peculiar criterio para organizar sus noches de conciertos. Por un lado, ha tenido momentos para todos los gustos, pero por otro ha sido difícil de entender cómo se programaban en un mismo día a artistas sin ningún hilo conductor, sin solución de continuidad.
Hacer una crónica extensa de cada día dejaría demasiados puntos muertos, momentos que no merecieron la pena o conciertos que ya se han visto en otros lugares con demasiada asiduidad y otras cuantas zonas grises en las que no nos conviene perder el tiempo. Es por eso que para contar qué paso en Logroño durante los primeros días del año hemos preferido escoger qué fue lo mejor, qué lo peor y qué lo que nos dejó fríos y sí merezca la pena resaltar.
No ha sido, en todo caso, una gran edición del festival, al menos en el plano artístico. Pese a todo, la organización ha visto cumplido su deseo de llevar más gente a los directos, por lo que, en su opinión, el objetivo se ha cumplido.
Lo mejor:
Cohete

Presentados en formato dúo por imponderables, los madrileños nos pusieron los dientes muy largos para lo que se avecina en su disco de debut. Canciones con la magia de ser muy complicadas pero parecer sencillísima. Como músicos, no hay quien les tosa, y cuando pusieron las abigarradas bases que adornan su inminente álbum, dieron toda una lección de pop progresivo. Ya es hora de que se conviertan en el mejor nuevo talento del underground español y de que se dejen de perfeccionismos detallistas: perfectos ya sois, Cohete.
Jorge Ilegal y los Magníficos
Ante un público lleno de talifanes de Los Ilegales, Jorge consiguió hacer realidad lo que parecía imposible: que nos lo creyésemos como cantante de boleros. Dice que su nueva banda quiere homenajear a las orquestas de los pueblos; a las de antes, claro. Y por momentos dieron ganas de bailar un agarrao como nuestros abuelos. En tiempos de repertorios tipo triunfito, fue más que curioso ver cómo las nuevas canciones del virulento Jorge Ilegal casaban tan bien con su pasado y con su presente.
Los Punsetes

Mi primera experiencia en directo con ellos no desmereció lo que se contaba por ahí. Son una bola ruidosa e imparable que no admite pausas ni parones. Se conocen al dedillo y son capaces de sacar partido de una sala con sonido horrible, donde todo rebota mil veces. Además, tienen a Ariadna, la cantante más imponente y con mayor presencia escénica de todas las que ha dado la música española en los últimos años. Se plantaron sobre el escenario, dispararon todo su arsenal de hits, dejaron un par de canciones nuevas y se marcharon tal y como habían venido. Y casi sin pestañear.
Method Man
Convenció al público hip-hopero y también a la parroquia menos cercana a su música, lo cual es todo un éxito. Está claro que cuando él dice “Wu Tang”, el resto tenemos que seguir coreando “Clan”. Method Man tiene lo que hay que tener: recursos. Y con eso se basta y se sobra.
Ni fu ni fa:
Vetusta Morla
Se llevaron de calle a un público que venía ya ganado de antemano, pero a los escépticos no nos dieron mejores razones para creer en ellos que la de ser un grupo con un buen sonido en directo, al que se le nota el trabajo de muchos años. Porque, por lo demás, sus temas no es que sean como los de Los Piratas (es decir, con algún acierto y mucho resbalón), sino que en vivo se asemejan más a una versión de Fantástico Hombre Bala con Radiohead en vez de Pearl Jam en el punto de mira. La opinión general se asemeja más a la de Mercadeo Pop, pero a mí han acabado por echarme atrás del todo.
Joe Bataan y los Fulanos
Muy por debajo de lo esperado, pero sin llegar al desastre. Tal vez sea que a mí el caribe me va lo justo, pero tengo que reconocer que me descoloca ir a un concierto pensando en el que va a ir más de soul que de salsa y descubrir lo contrario. También cuenta que yo el soul a Joe Bataan sólo se lo vi en las presentaciones de cada canción, donde sí seguía los esquemas a lo James Brown. Pero cuando empezaba la música desaparecía casi por completo. Sobre el papel, el apelativo “salsoul” tiene buena pinta, pero en vivo me dejó muy frío.
Esteban Light

Más allá de la genial idea que es ‘Mi clase de Octavo EGB A’ (youtube), el grupo de Mauro Entrialgo son como tantas y tantas bandas que ya hemos visto antes en los locales de ensayo de todas las ciudades. Un poco de punk, un poco de pop y un mucho de tópico. Que Mauro tiene talento es algo que está claro. Que lo tenga para la música ya no lo está tanto. ¿Decir que algo es “normal” es un insulto?
Lo peor:
Bukky Leo & The Black Egipt:
De afrobeat ni rastro. En todo caso, acid jazz del más tópico, del más coñazo, del que ya hemos escuchado mil veces. Tocar con los maestros no te hace serlo y a Bukky Leo se le ha pegado bastante poco. En Actual siempre cae un concierto aburrido a más no poder y en este caso fue el suyo. Aunque más decepcionante fue lo de…
Tony Allen:
Hay algo que me repatea en los conciertos: la sensación de que la banda está tocando para sí misma, para disfrute propio, en vez de para el público. Y me repatea porque generalmente significa que los de abajo se aburren contemplando las sonrisas de los que están arriba. A Tony Allen le pasó eso: que se olvidó de que aquello no era una fiesta privada y de que algunos habíamos ido a ver si, efectivamente, aún mantiene el don que se le presupone al batería de Fela Kuti. Pues va a ser que no.
Desvarietés:
No quiero ser duro, pero durante todo el concierto del trío no paré de pensar en que aquello era como estar comiéndote una hamburguesa en la zona del Oeste de Port Aventura o de algún parque temático similar. La propuesta de Desvarietés puede valer en las distancias cortas, pero más allá de 20 minutos comienza a eternizarse. Si además ellos se empeñan en parar su desarrollo con constantes discursos y disgresiones, todo acaba por irse al carajo. Más largo que un día sin pan.
Fotos | Mercadeo Pop y La Nadadora
Comentarios
Respecto a vetusta morla:
Sonar en directo así de bien se debe a que son buenos músicos. Y ser buenos músicos a mi parecer como aficionado, no es malo.
Y si tienen al público ganado de antemano será por algo.
Luego los comparas con los piratas, radiohead...
Puestos a comparar lo hacemos con los beatles,the smiths,u2,rolling stone...Y así les dejas peor.
ufff, lo de Bukky Leo y Tony Allen fue de juzgado de guardia.
hombre, lo de Esteban Light meterlo en ni fu ni fa, no sé, es que el resto de grupos de la matinal (mención también para Hello Cuca) estuvieron taaaan grandes que ellos casi que se quedaron un poco agazapados...
paxblete: la comparación con Los Piratas es obvia para cualquiera que los escuche, en lo musical y en lo extramusical. Son el mismo tipo de grupo dirigido al mismo tipo de público. Con Radiohead no los comparo, sólo digo que su música tiene a los de Oxford en el punto de mira. Yo con quien los comparo es con FHB.
Lo de tener el público ganado de antemano no lo he dicho como defecto. Además, ese argumento de "será por algo" también se puede aplicar a todo grupo que tenga fans, incluidos aberraciones tipo triunfito.
siguesiguepop: Estaban Light eran la pata débil de la Matinée desde antes de empezar. Las Hello Cuca me pillaron "descentrado", por decirlo finamente.
Lo de Hello Cuca fue enorme, tanto tiempo después ya no recordaba que eran mi grupo preferido. Se les soltaron las correas de la guitarra, del bajo, se les fue el sonido pero daba igual.
Aquí va el sacrilegio del día: Cohete fue un coñazo. Habrá que verlos en versión completa.
Santo: Sacrilegio, sacrilegio. ¿Llegaste a ver la parte final de Cohete o te fuiste antes?
Yo iba con miedo por el concierto redux de Cohete, pero me encantó. Se perdían un poco los cambios de ritmo que le dan muchos puntos al grupo, pero a cambio se apreciaban mucho más los juegos de las guitarras. Muy diferente a un concierto normal de Cohete, pero igual de bueno.
Me fui antes porque me parecía un rollo. Pero no creo que se pueda juzgar todo un concierto por solo una parte, ni la del principio ni la del final. Reconozco que pudo ser un buen concierto para quien ya conoce a Cohete, porque aportaba una versión diferente, porque ya te sabes las letras y no tienes que luchar contra la acústica terrorífica de la sala para conseguir entenderlas, porque el trabajo con las guitarras era bueno. Pero yo no les conozco, y si tuviera que juzgarlos solo por lo que vi... Afortunadamente, vienen suficientemente avalados como para darles otra oportunidad.
el tipo de público de los piratas. eso sí que es una de las grandes paradojas de la música estatal.
resbalones como todos. pero pocos discos tan perfectos nos ha dado la década como Ultrasónica y Relax. no convendría repasarlos un día de estos.
vale, como es de suponer, sobra un no en la última frase.
Coincido contigo respecto a Desvarietés. También Pepín se hizo eterno, y lo de Klaus y Kinski no tuve paciencia de verlo.
Firmo lo de Jorge Ilegal, pese a que matizaría que fue bastante más que un ejercicio de estilo. En realidad, fue como Ilegales, pero un poco sublimado por aquella irrealidad que tenía todo. Y firmo lo de Cohete, aunque es lógico que no fueran plato de todos los gustos. No sólo por la ausencia de sección rítmica, sino por lo mismo que no lo fueron Thelemáticos en el Única Vez, o sus hermanos mayores de Patrullero en los 90, o Monochrome Set y Soft Boys en los últimos 70, etc. Porque la gente prefiere solemnidad a espíritu lúdico, porque no cree que ese jugueteo pueda conmoverles, porque no comprende que se pueda mezclar lo cubista con lo ligero, porque no entienden lo progresivo sin alardes. A veces parece que al público del pop, al contrario de lo previsible, le asusta el color, prefiere una paleta reducida, de tonos grises y medios, si puede ser.
Tú mismo no comprendiste ese espíritu lúdico en Esteban Light, que en realidad son como hijos tontos del mismo aliento que daba vida a Patrullero, algo que no les resta ningún encanto. Si la alergia a lo sentimental de Mauro, su absoluta falta de ambición y el candor casi angélico de canciones como Fotocopias Rosillo te recuerdan a "tantas bandas que ya hemos visto antes en los locales de ensayo de todas las ciudades" es que no hemos visto a las mismas bandas. Las que yo he visto dan alergia, por lo ambicioso, por la afectación y porque en general no hacen más que un crossover de sus artistas fetiche, a veces sin cambiar ni las comas. Si a los Esteban no les perdonas los gags tunos como el Evita, qué le vamos a hacer, aunque nacen del mismo énfasis en lo pequeño que Fotocopias Rosillo o Ana y Carlos. Pero al menos no les digas "de ciudad"; si acaso, "de pueblo".
Sin embargo, de "bolas ruidosas e imparables" como tus Punsetes tuve yo más que suficien
Sin embargo, de "bolas ruidosas e imparables" como tus Punsetes tuve yo ya suficiente hace muchos años. Sonaron perfectos, pero sus letras, que es lo mejor que tienen, me servirían igual por escrito y sin ejecutante. Se me hace difícil de entender que las personas no estéis hastiadas ya de pose noise, cumplida una edad en la que no debería uno sentir penita de sí mismo, pero es que en este caso lo que escucho me parece tan circunstancial que es como si me entrara por un oído y me saliera por el otro, sin dejar ni la arenilla. En fin, fue el concierto más redondo, a pesar de que la bobada del conejo le pisara el look a tu musa y de lo que les perjudicaba aquella luz y aquel espacio; pero para mí no tienen ni una pizca de la magia que sí les sobra a sus tres compañeros de Matiné. Ya veremos Anntona, cuando les mande a la mierda, pierda un poco esos tics canallitas de alguna de sus letras, y le dé por hacer musica bonita.
Del resto te diría que te regalo a Method Man, pero no sería cierto, me hubiera encantado verlo porque a veces cuando se sofistica me suena poco como A Tribe Called Quest, pero ya no tengo edad. Y lo que sí tengo es alergia al Palacio de los Deportes.
Por último, yo también he echado de menos a Hello Cuca, aunque es verdad que las he visto mejor otras veces. Cómo sería si estas chicas pudieran grabar en un estudio como el Pynthyan Temple de Buddy Holly o en cualquier sitio que atrapara lo que ve uno ahí en escena. Pero sobretodo echo de menos a Antonio Serrano, aunque sólo fuera por esas variaciones de Chopin del bis, el momento con más música, más romántico, más exigente que he escuchado en directo en mucho tiempo, que me hizo salir de allí un poco vacío, como si se lo hubieran quedado todo allí, entre las cuatro camisas, cada una de un color.
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