
Barón Rojo volvió a Asturias para ofrecer un concierto de clásicos. El grupo madrileño puso la guinda, el broche de oro, la rúbrica, en definitiva, al Encuentro Solidario de Castrillón, dentro del cual estaba programado un concurso de rock al que tuve la oportunidad de asistir como jurado.
Éste era el segundo concierto de los hermanos De Castro tras la histórica reunión de la formación original del grupo diecinueve años después del abandono de Sherpa y Hermes Calabria. A pesar de que me hubiera gustado muchísimo estar allí, no pude acercarme al festival Metalway el pasado 20 de junio para ver a los Barones.

Lo del sábado en Piedras Blancas fue algo más de andar por casa. Muchísima gente se acercó al Parque de la Libertad para ver a Barón Rojo y escuchar todos sus clásicos. Armando y Carlos comandan una remozada formación en la que los últimos en sumarse fueron los responsables de la sección rítmica, ahora al cargo de Gorka Alegre (bajo y voz) y Rafa Díaz (batería).
No hubo sorpresas. Barón Rojo no presentaba disco nuevo: las últimas referencias fueron los directos Desde Barón a Bilbao y En clave de rock, éste último acompañados de la Orquesta Sinfónica de Mislata que próximamente tendrá una reseña en Hipersónica.
Que el concierto de Piedras Blancas empezara con ‘Concierto para ellos’ fue premonitorio de que aquella iba a ser una madrugada muy nostálgica porque, todo hay que decirlo, el concierto empezó pasadas las 2:30 AM.
Está claro que lo que el numeroso público que apoyó a los Barones en este concierto gratuito venía a escuchar sus grandes éxitos y eso y nada más que eso fue lo que ofrecieron. Salvo alguna incursión en sus últimos álbumes de estudio, el set list picó de su etapa clásica.
No faltaron ni ‘Barón Rojo’ ni ‘Con botas sucias’, de su primer álbum Larga vida al rock & roll, ni la mayoría de los temas de su incomensurable Volumen brutal: ‘Los rockeros van al infierno’, ‘Las flores del mal’, ‘Siempre estás allí’, ‘Hermano del rock & roll’ o ‘Resistiré’.
Junto a ellas pudimos escuchar ‘Casi me mato’, ‘Cuerdas de acero’, ‘Breakthoven’, ‘El malo’ o ‘Hijos de Caín’, todas tocadas con un volumen brutal pero bastante nítido y correcto. Carlos de Castro mostró una buena voz y volvió a ser con su hermano Armando un hacha de las seis cuerdas.
Al final todos salimos con una sonrisa en los labios porque, a pesar de que para Barón Rojo cualquier tiempo pasado siempre fue mejor, que sigan en activo y que los más jóvenes se sepan sus canciones es una buena señal de que no todo está perdido en lo que respecta a la cultura rock.
Del concurso, una iniciativa que ha venido a dinamizar un concejo con poca actividad musical y cultural, deciros que los premios eran de 2.000, 1.500 y 1.000 euros, más otros tres premios de 500 euros. Ganaron por soberana mayoría y no por ello menos discutida decisión del jurado los barceloneses GunJam. Éste combo de nueve músicos de reggae comandados por dos vocalistas soberbios: el chileno Lito y la marroquí Khaoulam, sorprendieron durante una hora con un sonido muy cálido y espectacular.
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Fotos: José Antonio Gómez
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