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Flying Lotus Joy Eslava Madrid

El miércoles tuvo lugar en Madrid el concierto de Flying Lotus. El de Los Ángeles logró una gran entrada en la sala Joy Eslava, la cual tiene uno de los aforos intermedios de la ciudad. Primera sorpresa cuando el concierto coincidía con el inicio del FIB o al menos los preparativos previos para algunos que iban a Benicasim; además del verano, las vacaciones y una entrada anticipada por 20 euros y 25 euros en taquilla.

Sorpresa positiva ver un recibimiento tan bueno a un directo de electrónica, por mucho que sea de Warp Records y por mucho que su último álbum, Cosmogramma (2010), haya estado en bastantes listas de lo mejor del año pasado. Claro está que esto ayudó.


Flying Lotus – Do The Astral Plane (directo Joy Eslava) (YouTube)

Steven Ellison llegó con dos compañeros para el directo. Richard Spaven situado tras la batería y el otro joven Dorian Concept tras los sintetizadores y los teclados. Flying Lotus se encargó de lanzar las bases desde su Mac y jugar un poco con ellas a través de distintas mesas y mínimos sintes.

Al joven de 27 años se le ve muy bien entrenado en lo de arengar al público, no sólo transmitiendo su vitalidad con distintos movimientos corporales y una enorme sonrisa para enseñar su dentadura perfecta, sino también con momentos de pausa en los que habló un poco de todo y de paso se creaba el estado ideal para cambiar de tercio en cuestión de estilo musical. Muy listo.

El familiar de los Coltrane de toda la vida (es sobrino-nieto de Alice Coltrane, la segunda mujer de John Coltrane) ha mamado muy bien el Jazz y eso se nota en muchos momentos (’MmmHmmm‘ es uno de ellos). Capas suaves que se mezclaban con ritmos rotos, los cuales dominaron todo el concierto. También hubo bastante Soul de la última escuela, sobre todo al inicio, puesto que fue de menos a más, acabando con los temas más rápidos. En este Soul se vio su saber hacer con las bases de Hip-Hop más cortadas con abundantes breaks.

Hipersónica vota un 7,5Una buena presentación en Madrid para ser su primera vez. Eché en falta un directo más real por su parte, menos programado desde el Mac, dando la impresión que se limitaba, en muchas ocasiones, a trastear mínimamente con la mesa de sonido entre graves y agudos. La batería en directo añadió una mayor fuerza a las bases y los ritmos, al igual que los teclados. Temas como ‘Do The Astral Plane‘ los esperaba con más intensidad en vivo.

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