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Kitty, Daisy and Lewis 4

Papá esta contando viejas batallitas apoyado en la barra del bar, Kitty baila tímidamente con un admirador que fuma en pipa, Daisy sigue firmando los últimos vinilos que quedan por vender, Lewis bebe champagne y no quiere pasar la noche solo en el hotel y mamá se encarga de llevar los trastos al camión para que no falte nada pasado mañana en Mallorca. Los Durham podrían ser los protagonistas de una nueva serie de televisión, son una Modern Family versión años 50.

El Kafe Antzokia de Bilbao vivió ayer uno de sus momentos gloriosos. El concierto de Kitty, Daisy & Lewis se quedará grabado para siempre en sus paredes y en la mente de todos lo que lo abarrotamos y no paramos ni un instante de bailar y sudar. Una noche de domingo perfecta y una posterior fiesta que parecía una de esas flashmob en la que bailarines improvisados van saliendo de todas las esquinas para terminar en un gran corro central. Si justo antes de irme a casa un foco me ilumina y todos se ponen a aplaudirme no me hubiera extrañado lo más mínimo, únicamente hubiera soltado un “claro, ya lo sabía“.

Kitty, Daisy and Lewis 1

Los Kitty, Daisy and Lewis podrían escribir un manual de cómo dar el concierto perfecto, ellos lo aplican al dedillo y así es imposible fallar. Todo esta calculado al milímetro y, sin embargo, nos engañan hasta el punto que nos hacen retroceder de golpe 60 años y nos lo creemos. Musicalmente el revival rockabilly de los años 50, poniendo en él todas tus fuerzas, es infalible y ni tan siquiera hace falta que les hayas oído antes para que tus pies cobren vida propia y pasen olímpicamente de ti.

Fuera monotonía: móntate un show

La regla de oro debería ser acabar con la monotonía en los conciertos, el que se molesta en acudir en persona hasta una sala siempre va a buscar un algo más que lo que ya ha oído en los discos. Estos tres críos se montan todo un show intercambiándose continuamente roles e instrumentos, por allí aparecen todo tipo de guitarras, banjos, ukelele, batería, contrabajo, teclado, xilófono y hasta un acordeón. De la trompeta se encarga Eddie ‘Tan Tan’ Thornton en el papel de abuelo cachondo que a pesar de su aspecto jamaicano sopló más cercano al pasodoble pachanguero que al ska.

Y por supuesto que no parezca nunca que estás tocando una y otra vez la misma canción. Ellos lo solucionan pasando del rock and roll clásico, al blues, al country, ska jamaicano, desvariar en una instrumental en continuo crescendo o soltarse las dos hermanitas a la música disco de tintes negroides de ‘Messing With my Life‘, su nuevo single, que aunque en su segundo disco no me convence en directo resulta de lo más funky y bailón.

Si no te mueves con ‘Going Up The Country‘ definitivamente es que estás muerto, ¿cómo algo tan sencillo puede ser tan efectivo? Esa es la clave, si consigues dar con la esencia todo lo demás sobra, ¿recuerdan aquello de que menos es más? Yo directamente la pondría en todas las salas de espera de médicos y hospitales, las consultas se iban a quedar vacías.

No es revival, es una vuelta atrás

Todo lo que suena a revival tiene un tufillo de moderno que tira para atrás y la gracia de estos personajes es que son tan auténticos que enseguida te das cuenta que lo suyo no es ninguna pose, afortunada o lamentablemente son así de frikis y marcianos.

Sólo así se explica ese traje al que le sobra tela por todas partes, las abultadas melenas hasta la cintura, esos vestidos cortados a tijeretazos como acto de rebeldía al superar la mayoría de edad, las caras de rabia y concentración aporreando el xilófono o las teclas, mientras el taconazo corre el riesgo de ser machacado a golpes contra el suelo. No busques fallos de raccord, no los hay.

Kitty, Daisy and Lewis 3

Su primer disco me sigue pareciendo una joyita que ahora tengo en vinilo y firmada minuciosamente por cada uno de los hermanos en su brazo correspondiente de la portada. Smoking in Heaven es bastante más flojo en su conjunto, aunque sigue teniendo canciones que merecen mucho la pena.

Pero donde de verdad se les disfruta es en esa gran fiesta en la que son capaces de convertir sus divertidísimos conciertos. Si la gente quiere bises salen hasta un par de veces y si te has quedado con ganas de más se quedan bailando con nosotros en plan familiar hasta que el local baja la persiana. ¿Es o no es de manual?

Kitty, Daisy and Lewis 5

nota diezNo sé dónde han estado encerrados hasta ahora, pero su salida ha sido por la puerta grande. Ni pretenden inventar nada que no conozcamos, ni aspiran a triunfar en la entrega de premios técnicos, pero en la categoría de mejor serie de entretenimiento son los absolutos triunfadores. Yo no me perdería ni uno sólo de sus capítulos y todavía les queda cuatro en nuestro país.

Vídeo | Youtube
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