Sigue a Hipersónica

Neil Halstead Avilés

Neil Halstead llegó a Avilés al final de la gira española en un día de perros, el peor quizás de este invierno que se ha tornado en feroz este mes de febrero. Y a pesar de todo había más de un centenar de incondicionales que le esperaban en anunciado formato de trío.

Lo que se comentó en petit comité por el Club del Centro Niemeyer era que habían tenido un robo de instrumentos y documentos en el camino hacia la ciudad asturiana y por eso ni su telonero Matthew P, también contrabajista, y John Herguth, piano y contrabajo, acudieron a la cita.

El respeto por un cantautor cuyas canciones me han acompañado a lo largo de mi vida

Neil Halstead Niemeyer Avilés

Mucho respeto es el que le tengo al cantautor inglés, demasiados años siguiéndole la pista, demasiados discos, canciones referentes y discos inmensos que me han acompañado a lo largo de mi vida, y por fin pude tenerlo a poco más de un metro de distancia.

Porque a Neil Halstead le disfrutamos de lo lindo a corta distancia, sin pedales, distorsiones, ecos ni delays, solo guitarra acústica, algunas armónicas y su voz, esa voz que es capaz de sacarte un escalofrío en cada estrofa.

Sin apenas luces, sentado y pidiendo que el público se sentara para no estar a distinto nivel, Neil Halstead encarriló un recital en el trapecio, sin cuerda de seguridad, sin red, sin repertorio, guiado por su intuición y algunas peticiones del público que fueron recibidas con una sonrisa cómplice.

Fue poco más de una hora de sintonía perfecta, tiempo suficiente como para apreciar esas canciones compuestas con los mismos mimbres que mostraba en el escenario. Lo de menos era que trajera disco nuevo, Palindrome Hunches, para mí lo mejor que salió de la Gran Bretaña en 2012.

Y con dos cortes de ese disco, del cual tengo que hacerme con una copia en vinilo sí o sí, fue con los que inició ese recorrido sinuoso por su carrera discográfica: ‘Tied to You’ y ‘Full Moon Rising’.

Le pidieron ‘Alison’ de Slowdive, la banda de shoegaze con la que se hizo un nombre, pero aquello era un concierto desenchufado, sin electricidad, bueno, la única electricidad era la que lograba sacar de una guitarra acústica que sonaba a paraíso terrenal. Sí que hubo momentazos Mojave 3, su otra banda, con la que consiguió arrancarnos algún trozo de corazón hace años: ‘In Love With a View’, ‘Return to Sender’, ‘Who do You Love’ y ‘Some Kinda Angel’. Bueno y un ‘Two Stones in My Pocket’, de su debut en solitario, Sleeping on Roads, que a mi realmente me emocionó.

nota 9,50Y claro ese último tema antes del bis, ‘Digging Shelters’, su último single, cuyo vídeo de animación low-cost ya confesé que me había hecho llorar. Después de eso, volver a casa bajo el temporal de lluvia y viento fue como coser y cantar. Vuelve pronto Neil, aquí te esperamos con los brazos abiertos.

Fotografías | Víctor R. Villar en Pinterest

Deja un comentario

Ordenar por:

0 comentario