Sigue a Hipersónica

primavera club 2012 vaccines

The Vaccines, el concepto. Foto: a la entrada del Matadero.

Primavera Club 2012, en Madrid, el último al parecer organizado en la capital. El más flojo hasta la fecha en cartel, confirmado en el día de ayer. Momentos interesantes que recordar. Ayer por ejemplo sorprendieron detalles como:

  • A los treintañeros y cuarentañeros que dominan el público de este festi les alegraron el día al pedirles el DNI para entrar.
  • Cacheos bien ricos. Alguno se fue contento.
  • Una sala que hasta hace dos días tenía un aforo de 800 personas (la Nave de Terneras) se reducía a 100. 100 sentados, con sillas vacías, con técnicos que contaban como gente dentro de esos 100 que cabían y con conciertos que o bien habías amanecido allí o no ibas a poder entrar para ver.
  • Colas lentas para entrar a las salas mientras dentro había aforo para echarse un partido y el grupo tocaba.
  • Positivo: se estaba comodísimo en la sala grande sin casi gente. Que no todo es malo.
  • A mí el recinto me mola, es cómodo aunque deja que desear en el sonido pero ni soy un experto en esto y es un festi tampoco voy a la ópera.
público Cientos de técnicos de sonido. Foto: Mariano Regidor.
  • ¿Cuántos de los que se quejan del sonido no pararon de hablar? Por calcular.
  • Por un precio combinado con el festi de Barcelona, el Primavera Sound, el Primavera Club salía por unos 20 euros, un regalo, por un precio individual de unos 45 euros abono bueno, depende de lo que te mole del cartel.

Al lío:

Toy

Javimetal: En la medida en que nos colas nos dejaron ver el concierto (porque sí, amigos, más allá de las trabas burocráticas al Ayuntamiento de Madrid, que levante la mano aquel al que no le pilló la cola durante el concierto de Toy; igual el primer día de festival es más importante poner más gente en el stand de las pulseras que en las barras), durante ese cuarto de hora final apenas mostraron el krautrock que muestran en disco, y sí una monótona y puede que prescindible intensidad que los acerca bastante al post-punk. Claro, la comparación no se hizo esperar. “Esto parecen los Horrors”. Ni personalidad ni la evocación del disco, ni la destreza o la soltura para apabullar (todavía) en directo, y más al caer la noche. 5

Deerhoof

Javimetal: Que su música era caótica, deslavazada e inconexa, ya lo sabíamos. Que la primera mitad de su concierto fuese anárquica y tan amateur que dudásemos si aquello era un concierto o una performance, una losa que, con el paso de los minutos, consiguieron hacer perdonar, pero no olvidar. Balanceándose durante toda la actuación entre la extravagancia y la parodia, y entre el tedio y la sorpresa, los últimos 25 minutos, con intensidad, consistencia y coherencia mejoraron un sabor de boca mermado por un inicio que parecía la jam session de unos adolescentes anfetamínicos, más preocupados por el ruido que por un público, que parecía preguntarse si esa entropía instrumental era intencionada o improvisada. Y sí, a Satomi apenas se le escuchó cantar por encima de las guitarras, pero quizá por eso sus “bailes” y guiños se recibieron como una disculpa simpática dentro de una actuación bastante más efectista que efectiva. 6,75.

Natxo Sobrado: Primera vez ante los queridos Deerhoof y sorpresa. No me los esperaba tan rockeros en vivo. Si en estudio suelen optar por sonidos más accesibles cercanos al Pop sobre el escenario del Primavera Club directamente se cargaron aún más sus escasas ya de por sí estructuras y presentaron buena parte de su último álbum Breakup Song (2012, ATP/R) entre algo de Noise, momentos de Post-Rock y el bajo funk que iban rotando con Satomi Matsuzaki como la anti líder con una voz aguda que rompía la contundencia de sus compañeros entre guitarras y batería. Esa antítesis es lo que es Deerhoof. 6,5.

Mark Lanegan

Mark Lanegan. Foto: Mariano Regidor. Mark Lanegan. Foto: Mariano Regidor.

Javimetal: ¿Qué hace un señor como tú en un sitio como éste, a esas horas, y entre esos grupos? Mark, que se agradece que probablemente fueses el único vocalista que hace justicia a tu nombre de todo el festival, que tu presencia escénica, estática pero clásica, fuese digna, pero ¿qué necesidad tenías de hacer una primera mitad de actuación tan sosa, previsible y, seamos francos, aburrida? El contexto no te ayudaba, campeón, pero uno ha de saber adapatarse a las circunstancias. Me gusta que me mires por encima del hombro y que tu voz gutural le intente bajar (o mojar) las bragas a las señoritas que estaban en el festival pero creo que has desperdiciado parte de tu potencial. Por mucho que tu intensidad fuese creciendo conforme pasaban los minutos, que un lobo con tu experiencia no sepa adaptarse al hábitat explica bastante bien que te encuentres en peligro de extinción. 6.

Natxo Sobrado: a Mark Lanegan todo el respeto del mundo, toda una trayectoria detrás bien curtida, todo lo que se quiera pero a mí me aburre en este momento su Blues Rock plomizo de cantautor que se crece en las historias oscuras. No sos vos, el pelotudo soy yo. Así que me fui a cenar.

Ariel Pink’s Haunted Graffitti

Javimetal: Todo el encanto pop de Mature themes se puede echar por tierra si te dedicas a chillar como un mamarracho y a pegar graznidos en lugar de cantar. Todo el impulso que te lleva a mover los pies y bailar como si estuvieras otra vez en los 80 se puede ir al garete si te desgañitas como si fueses otro rubio cantante elevado a icono del grunge y de la generación X. Todo lo bueno que se puede decir de tu actuación (el repertorio, la calidez con la que trasladan su propuesta, el hedonismo hortera y hasta gay-friendly convertido en un guateque del que sentirte culpable) se estropea por una intensidad mal interpetada y un histrionismo innecesario que sepulta tu talento. Que el chocolate sea una tentación no quiere decir que no provoque reflujo. 6.

Natxo Sobrado: El contexto sonoro del Matadero deja que desear o la mayoría de los grupos no saben aprovecharlo bien, que yo no soy técnico y lo desconozco pero no hay manera de escuchar algo más decente. Con Ariel Pink’s Haunted Graffitti se intensificó la sensación. Su coartada electrónica llevaba su querido órgano de iglesia rancia y abandonada a sonar atronador, con eco brutal además de retumbar lejos de la claridad del gran álbum Mature Themes (2012, 4AD). Él danzando por delante de la banda mientras la psicodelia tomaba un poco de cada década, de los 60 con los Kinks, Beatles (recuerdo incluido) y demás, el gusto soul entre Hayes y la familia de Sly y claro, al gran Moroder para dejarse la New Wave de Television. Aún así, sonó más a lata que a algo disfrutable pero es que los temas son muy buenos. 6.

The Vaccines

The Vaccines. Foto: Mariano Regidor. The Vaccines. Foto: Mariano Regidor.

Javimetal: Obviando a los Swans (que este año había que verlos, aunque nunca antes hubieses reparado en un grupo con 30 años de trayectoria), que al parecer han provocado un aplauso unánime, los triunfadores de esta primera noche son, más por omisión del resto de participantes que por una actuación espectacular, los británicos The Vaccines. Aunque podría ser que a última hora entrasen adolescentes exclusviamente para su concierto (y lo dudo mucho), resulta simpático comprobar cómo el mayoritario hieratismo previo del público se transformó en saltos, manos arriba y estribillos con el grupo más accesible, facilón y, probablemente, fibero de todo el cartel. La falta de pretensiones y la vocación de entretenedores bien entendida (“sé que tengo canciones directas y adictivas, y por eso te las voy a servir rápidas y calientes, aunque no estén bien rematadas”). Poco importó que la voz no llevase el hilo conductor o que exista un gradiente evidente entre cómo ha calado el primer disco y el segundo en el público; su falta de pretensiones y su priorización de las canciones por delante de la “reputación” de la banda hicieron disfrutar a la mayoría del aforo durante una hora y supusieron el cierre más entusiasta posible para una jornada decepcionante más por la puesta en escena y lo extramusical que lo que, a priori, hacía suponer el cartel. 7,5.

Natxo Sobrado: The Vaccines no han sido nada del otro mundo desde que empezaron, así que no esperaba gran cosa de ellos pero sí diversión que es lo que al menos sí saben ofrecer. El año pasado se sacaron dos discos majos, con What did you expect from The Vaccines? (2011, Columbia) a base de jitazos ricos pero este 2012 han debido decidir que ya se lo tenían que tomar de forma seria, hacer su disco más abuelo, ese que da igual porque tus fans se lo van a fumar de la misma forma y se pasan a un Pop-Rock-Folk aburridísimo en Come of Age (2012, Columbia); poneos ‘Aftershave Ocean’. Ellos, la vía directa de Ramones (ja) vía Strokes, Arctic Monkeys, Hives, Fratellis, Kings of Leon, Kooks, Kaiser Chiefs y demás clones británicos de estos días para vender a las niñas monas y a los niños que se quieren acercar a estas. Ellos que antes eran divertidos (el concierto que dieron en el DCode de 2011 lo fue), ellos que ayer fueron peor que los Kooks. 2.

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

12 comentarios