
Segundo día del Primavera Sound 2009 y la mejoría fue importante, el cartel se animó, tanto con bandas noveles que tiraron de público, The Pains Of Being Pure At Heart, como de los raros de la clase, Sunn O))) y Dan Deacon.
El nivel fue altísimo, los grupos cumplieron en su mayoría con lo esperado por su parte y pudimos disfrutar de un interesante segunda jornada de festival.
Natxo Sobrado: Fueron uno de los grupos que abarrotaron el escenario Pitchfork, de los más incómodos en condiciones, tanto sonido como estructura (columnas, etc.). Y es que Crystal Stilts tienen la lección muy bien aprendida. Lo suyo es Indie rock sucio, de los que miran en directo a todo el legado que bebe desde The Velvet Underground al lo-fi 80s pasando por los omnipresentes Joy Division, a quienes Brad Hargett, cantante, a veces parece emular con su voz.
Gran concierto presentando su álbum Alight of Night (2009, Slumberland Records) y consiguiendo hacer vibrar con cada tema.
probertoj: Desde que Jason Molina abandonó su soledad, sus canciones se han hecho mucho más clásicas de lo que eran, para bien y para mal. Su reconstrucción del folk-rock según el evangelio de Neil Young se ha hecho cada vez más fiel a su mentor, pero hay que reconocer que donde mejor sigue funcionando es cuando Molina saca su alma herida y pone las canciones a fuego lento, muy lento. Su banda es buena, sí, pero no puede quitarse de encima cierta sensación de más de lo mismo.
probertoj: Que los madrileños hayan logrado componer himnos generacionales hablando de asesinos en serie, maltratos, accidentes y miedo a la muerte es algo muy digno de mención. Y en directo son muy buenos, pero se nota que en su repertorio sin fisuras han introducido mucho material nuevo que aún necesita rodarse. Quizás por eso su concierto fue a trompicones, aun dentro de lo notable. Eso sí, ya tienen otro himno ganador: ‘Que le den por culo a tus amigos’.
Natxo Sobrado: Un grupo que tiene el don de hacer un hit tras otro, como es el caso de Los Punsetes, tiene al público de su parte. Ayer en el Primavera Sound éramos muchos los que les habíamos visto en otros conciertos pero aún así repetimos porque temas como ‘Maricas’ o ‘Dos Policias’ vienen muy bien para poner el toque nacional a tanto concierto de fuera.
Gusto por las letras afiladas, por estribillos que se pegan como pocos y encima presentando nuevos temas. No se puede pedir más, sólo disfrutar con los madrileños coreando sus himnos.

probertoj: El único problema de Jason Pierce es su propia obsesión. Cuando se pone narcótico a lo gospel, pierde esa sensación de dolor real, de oración sincera a Dios, para caer en lo tópico, en “lo profesional”, en lo aburrido. Por esos bajones deja de ser imprescindible para ser uno de esos conciertos que si los ves, pues bien, y si no, no pasa nada. Absolutamente nada.
Natxo Sobrado: Subidas y bajadas para el gran Jason Pierce quien se sumaba a la propuesta de demostrar que hay vida tras Spacemen 3, como el jueves hizo Peter Kember. A diferencia de su ex compañero de filas, el inglés apostó por una amalgama de sonidos más amplia. De base había rock pero era mezclado tanto por un pop luminoso como por soul, ya que incluso contaba con dos coristas sobre escena.
El inicio fue magnífico, grandes canciones que no mantuvieron el nivel llegado al final con los cambios hacia una parte más pop e incluso folk que no me convencieron. Mejor la primera, a un gran nivel.

probertoj: Uno de esos grupos que en directo disipan todas las dudas que plantean en disco. Pese a un cantante limitado, su música gana en directo, porque se afila en vez de hacerse más suave y, sobre todo, porque uno se siente de la misma manera que cuando Suede hacían conciertos enormes en su mejor época: en comunión con ellos, en un paraíso de pop (en este caso, ruidoso) en el que sólo tienes ganas de que lleguen los estribillos para cantarlos bien fuerte.
Natxo Sobrado: Por lo visto en el escenario Pitchfork, The Pains Of Being Pure At Heart era el grupo del día, el más esperado. Llenazo increíble, la gene como loca, coreando los temas como en ningún otro concierto pasaba. Y es que los de Nueva York tienen de su lado un Indie rock que no falla, reminiscencias a los 80s y buenas estructuras en los temas para romper en el estribillo.
A mí me siguen sin parecer tan buenos como les pintan. Me pareció un buen concierto, sonaron mejor que en el disco pero no más, buen grupo para disfrutar una tarde y después retomar los discos de los 80s.
probertoj: Otros cuyo problema tiene difícil solución, como Spiritualized. en el caso de Art Brut la cuestión está en que el grupo es incapaz de reproducir lo que hizo grande a su debut Bang Bang Rock’n‘Roll, así que lo que en su día fue divertida caricatura de muchos de los tics del nuevo rock británico ahora es ya un chiste.
Ellos no son tontos y siguen tirando casi al completo de su debut, dejando de lado la mayor parte de su nefasto segundo disco y sin darle al tercerto la importancia que teóricamente se merece (es el que hay que promocionar, ¿no?). Nada, ya quedan pocas razones para seguir dándoles coba, incluso para los que en su día apostamos por ellos y nos enganchamos al discurso ácido de Eddie Argos.
El directo de Sunn O))) tendría que venir asociado a una casilla obligatoria para verlo. Es espectacular, de otro mundo. En escena dos hombres, Stephen O’Malley y Greg Anderson, ambos con sus particulares y enormes túnicas negras. Humo por todas partes, cubriendo todo. Entre medias se vislumbraba el mínimo montaje sobre escena: una estructura mastodóntica de amplificadores apilados uno encima de otro.
Casi una hora de duración en la que el drone metal de los estadounidenses sonó espectacular. Un concierto único que abre las miras a otro tipo de música. Sin palabras.
probertoj: Estoy indeciso con ellos. No se puede decir que los de Boston tocaran mal, pero es que pedirles sólo eso sería conformarse con poco. Reducidos a trío, supieron sacar lo mejor de sí en varias partes del concierto, sobre todo en su tramo final, pero a ratos se mostraron mucho menos efectivos y más aquejados de, simplemente, nostalgia. Ya digo: que el veredicto lo dé otro, que yo aún ando con sentimientos enfrentados.

probertoj: Genio y figura, pero hoy en día con un presente en el que hay poco de lo que alegrarse. Su magnetismo en escena sigue ahí, tan efectivo como siempre. Sería capaz de cantarnos las tablas de multiplicar y lo haría con gracia, pero su repertorio actual es bastante más complicado de defender que eso y no fuimos pocos los que bostezamos más de lo conveniente. ¿Otro mito que destroza el Primavera Sound, como ya pasó con New Order? No, no es eso: Jarvis podría ser aún el más grande, pero me temo que anda demasiado ocupado en no volver a ser él mismo.
Natxo Sobrado: Con Pulp todo el mundo dice lo mismo: supieron cuándo retirarse, frente a otros compañeros de la escena Britpop que ahí siguen intentando salir del paso. Pero ahora Jarvis Cocker parece querer romper todo lo conseguido con su anterior banda. Lo suyo es de vergüenza, uno de los mejores cantantes de los últimos años en las Islas ahora se sube al escenario, lanza sus sermones y hace un poco el mono con sus poses y así creerá que ya está hecho todo. Es una pena ver caer a un artista que has seguido de tan de cerca.
probertoj: El mejor concierto del día. Dan Deacon prometía, pero se trajó a unos quince amigos para que le hicieran las veces de escuderos. Tres baterías, tres teclados, otras tantas guitarras, xilófonos y un bailarín disfrazado de ¿glóbulo rojo?
Suena a locura y eso es precisamente lo que fue: una maravillosa aberración, una fiesta casi non-stop donde Dan Deacon puso toda la salsa necesaria para que acabáramos rendidos y sudando. Durante una hora, fue el mejor entertainer posible de la música actual. Y también el único capaz de crear el ‘Paquito el Chocolatero’ del siglo XXI. Y no, esto no es peyorativo: su concierto fue una gran fiesta donde no le importó dejar fuera alguna de sus mejores canciones con tal de que allí nadie pudiese parar. Un grande.
Natxo Sobrado: El concierto del día, uno de los del Primavera de este año y de los mejores que veré en 2009. El espectáculo de Dan Deacon no tiene parangón. Fiesta, juegos, vacile, electrónica, pop, samples y locura a cada instante, pero sobre todo buena música. No hizo uno de sus habituales conciertos en los que se baja en medio del público y la empieza a armar, aunque estuvo a medias.
Envió a un secuaz de su banda numerosa y en un momento intentó meterse él pero al rato volvió a escena. La locura lleva al estadounidense a lanzar loops de infarto, que hacen mover el cuerpo entre sensaciones de psicodelia y buen gusto. Enorme el marciano.
probertoj: Algo les ocurre a Bloc Party, que parecen empeñados en acelerar tanto sus canciones que las hacen descarrilar en no pocas ocasiones. Parece como alguien, un mal consejero, les hubiese dicho que lo mejor para evitar sus defectos es tocarlas lo más rápido posible. Y así sus mejores temas quedan muy deslucidos.
Curiosamente, esa receta no se aplica siempre y donde no lo hacen es donde mejor se ve a los británicos. Para colmo, son los temas de su segundo disco los que más ganan: o sea, los que en teoría llevaron a Bloc Party a plantearse qué había que hacer para mejorar su música. Y así, en este círculo vicioso sin fin, la banda sigue estancada. Eso sí, con gran parte del público entregado (lágrimas incluidas, tal y como se pudo ver a través de las pantallas).
La nostalgia no es siempre buena compañera y más cuando la banda es A Certain Ratio, grupo con tantos sonidos y cambios en la formación a lo largo de su carrera que uno no sabe por dónde van a salir. Personalmente tenía la ilusión de que recuperasen su gancho inicial con la casete de The Graveyard and the Ballroom (1980) o To Each… (1981, Factory Records), pero era una ilusión a priori imposible de cumplir. Desde hace años ACR están fuera de géneros cerrados y ayer volvió a aparecer su vena más funk, no ya la que se inició con Sextet (1982, Factory Records), sino aún más experimental, vacía de moldes, sólo asentada sobre el bajo de Jeremy Kerr y con grandes apoyos de la batería.
En la recta final se fueron animando, dejaron al bajo irse por riffs más bailables, los teclados cobraban más fuerza, al igual que la trompeta o el clarinete y el ritmo mejoró. Así hasta cerrar con una batucada nada esperada. Pudo haber sido mejor (las expectativas eran muy altas), sobre todo si hubiesen bajado el volumen de los bajos, que estaban al máximo nivel y entorpecieron el sonido.
(Todas las fotos cedidas por la organización del PS. Fotógrafos: Inma Varandela, Dani Canto, Cristina del Barco, Chus Sánchez)
Más en Hipersónica | Primavera Sound 09: crónica del Jueves 28 de mayo