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Rihanna concierto

Rihanna es la reina del mainstream desde hace ya unos dos años lo mínimo, el resto le siguen de lejos y hasta se han tenido que pasar a las baladitas por no poder luchar con ella a base de himnos (véase Beyonce la destronada). En concierto transmite esa misma confianza que ha vendido en discos y videoclips pese a que el resultado no sea tan compacto como cuando tiene a grandes productores diseñándola la nueva chaqueta que vestir. Al menos hay algo que no falta: el sexo. El Palacio de los Deportes de Madrid ayer se transformó en un cabaret moderno en el cual una negra despertaba los instintos más básicos mientras que la música era aparcada a un segundo plano.

Calvin zapatilla Harris love besitos Guetta


Calvin Harris (YouTube)

Calvin Harris sigue en su proceso por decirle a David Ghetta I love u so much, tanto, que hasta te estoy siguiendo de cerca y emulo todos tus pasos. El francés ha logrado levantar la cultura de Ibiza y a millones de personas con su nuevo concepto de Dance, por su parte al escocés le costó mover a todo el Palacio de los Deportes pese a que puso su esfuerzo durante un largo rato, tanto que llegó un momento en que se hizo muy cansino esos breaks descarados para aligerar la carga y poner las cantaditas de los 40 para ser coreadas porque se estaba pasando de zapatilla. Es curioso como ya no queda nada de aquel chico de I Created Disco (2007, Fly Eye, Columbia).

La pasión de Rihanna


Rihanna – Only Girl (In The World) (YouTube)

Según están las cosas en la calle o nos dan violencia en los bajos o nos dan sexo. A grandes rasgos es lo que nos encontramos en buena parte de los nuevos movimientos de música electrónica y en el mainstream que recupera el polígono. Rihanna tiene ambas cosas. Y mola, demasiado, incluso hasta para perdonarla el teatro habitual en muchos de los productos de este tipo con un espectáculo impoluto pero un concierto muy flojo, en el que abundan las partes donde el cantante se queda mudo, o bien para ceder el micrófono al público cual rico da una propina al mendigo o bien para evitar hacer ese falsete o esa nota que tan bien han captado en estudio pero que en directo no consigue mientras se contonea cual peonza en una mano curtida de un abuelo experimentado.

Ayer Rihanna hizo varias de estas. En los temas más directos y rápidos se ausentaba del micrófono y recibía del coro el apoyo de un batallón que socorre a su general más de fachada que de méritos propios. Y es que tiene que ser imposible aguantar la voz con tales coreografías, bastante que no acaba exhausta y llega al final del concierto sin transmitir ni un solo suspiro por el micrófono. Cuando era el turno de las lentas la historia cambiaba.

Ese fue mi punto negativo de la noche (que ya es), así como el guitarrista de su banda, el cual está a cargo de los riffs más horteras recuperados del AOR rancio. Cada solo que se marcó era digno de muerte por kiki con Camilo Sexto como banda sonora, en especial cuando llegó la versión del ‘Darling Nikki‘ de Prince o con ‘Shut Up and Drive‘. Tampoco son mi fuerte las baladas melosas que tienen que cumplir cual hoja de ruta este tipo de artistas. Al lado de los grandes himnos estas quedan ridículas con unos medios tempos melosos y cursis a más no poder. Pero es que Rihanna tiene que gustar a todos por igual, una cosa es ofrecer sexo y otra quitar la opción de sentirse inocente tan pronto. El guantazo ya te lo darán más adelante.

Hablando de ese espectáculo tórrido: el momento álgido llegó con un inocente (y envidiado) hombre anónimo fue subido al escenario y tumbado sobre él para que Rihanna después se le insinuase encima y le recorriese con su cuerpo. Hasta ese punto llega esta provocación vacua. Rihanna debe haberle quitado a Michael Jackson el récord de tocamientos durante un concierto. Su sexo era zona de paso en cualquier momento.


Rihanna – We Found Love (Live in Madrid) (YouTube)

Entre habituales cambios de vestuario propios de una artista de este nivel (y público), un sampleo al ‘Dragostea Din Tei‘ de O-Zone y tanques rosas, Rihanna demostró que le sobran hits al abrir con ‘Only Girl (In The World)‘. ¿No queríais tralla? Pues tomad, dos tazas. En ese momento Calvin Harris estaría aprendiendo cómo calentar al público en unos segundos. Durante el concierto clavó temas como ‘Man Down‘ y ‘What’s My Name?‘ (de Drake), en los que puede sacar ese fraseo chungo y rápido que también le sale.

Hipersonica vota un 5,5Cualquier duda previa que podía tener se me disipó con ese final con ‘We Found Love‘ (casualmente, producción y autoría de Calvin Harris) su nuevo himno perfecto. Hedonista a más no poder. Gusto por el Acid, por los crescendos Hardcore y por los estribillos buen rollistas de paz y amor. El show de Rihanna llegó a su final demostrando que himnos tiene para aburrir y esperemos que siga sacándolos durante mucho tiempo.

Gracias a Nivea por la invitación al concierto.

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