
Me quedaba por comentaros mis impresiones sobre el concierto en la Plaza Mayor de Gijón de The Herbaliser, que cerró el casi maratón que los responsables de festejos del ayuntamiento de la ciudad nos ofrecieron este verano.
Mucha gente se acercó esa tarde-noche para ver al grupo inglés que lideran Ollie Teeba y Jake Wherry, no tanta como dos días antes con la Orquesta Buena Vista Social Club, pero la suficiente como para arroparles como se merecían.
Quienes siguen a la banda desde sus inicios habrán notado que han pasado de ser un proyecto a base de samples con el hip-hop como base principal, pero con un componente importante de jazz y funk, a ofrecer una propuesta cada vez más orgánica en la que los instrumentos “reales” son el ochenta por ciento de la ecuación.
The Herbaliser presentaban en la ciudad su último álbum, Same as it Never Was (¡K7, 2008), su primer trabajo tras dejar la escudería Ninja Tune, aunque está recién calentito su Session 2, firmado como The Herbaliser Band, en el que repasan en directo clásicos de todas sus épocas con la banda habitual que les secunda.
En este lanzamiento, en su último disco de estudio y en su concierto de la Plaza Mayor se apreció claramente que The Herbaliser tienen como prioritario la búsqueda de sonidos bastante cercanos al de las bandas sonoras de Lalo Schiffrin frente a los ritmos bailables de antaño, además de interesarles sobremanera el soul-pop más clásico, evidente en su interpretación en el bis del ‘Hard to handle’, de Otis Redding, que obligo a mover los pies hasta al más remiso.

Esto dos aspectos del grupo nos los mostraron claramente; el primero, asimilado a los scores del compositor argentino ya de salida con ‘Same as it never was’, primer tema de un recital, que podéis ver y escuchar arriba, en el que el saxofonista Chris Bowden, que también se acercó al Moog y al teclado, ejerció de maestro de ceremonias pidiendo desde el comienzo la colaboración de un público que estaba allí delante de ellos y no había pagado ni un duro por verles.
Ese quizás fue el error de bulto de los británicos, pretender modelar a su antojo a una audiencia que no era su público. De todos modos a mí me pareció una gran banda, solvente e interesante en todos los palos que tocaron.
Quizás de todo su recital me quedo con la parte instrumental más que con la vocal, siete temas, entre ellos el single ‘Can’t help this feeling’ y la genial ‘Stranded on earth’, primera del bis, que cantó la vocalista Jessica Darling, una blanca de alma más negra que el carbón.
De la primera me engancharon con las versiones de las primerizas ‘Mr. Chombee has the flaw’, ‘Another mother’ y ‘Ginger has the fence’, con las densísimas Geddim!, ‘Blackwater drive’ y el rollo pelín progresivo (¡esa flauta travesera!), de Andrew Ross, en ‘Sensual woman’, que a mí me recordó a un score de película de detectives de blaxpotaiton de los primeros setenta, pero que alguno recordareis que sonaba en Snatch.
Sitio oficial | The Herbaliser
Vídeo | YouTube
Fotografías | Víctor Rodríguez
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