El reggae tendría que ser usado como calmante de todos los males de la sociedad. No hay una música que transmita más buen rollo que ésta. Calma hasta un cambio de última hora de la sala, ya que el concierto de The Wailers se iba a celebrar en la Joy Eslava madrileña y al final fue en la sala Heineken.
La información de este cambio nos la encontramos algunos de prensa en el momento en que nos preparábamos a entrar en la sala de Arenal, donde ponía un cartel que decía que el concierto se había trasladado a la Heineken. En el MySpace de The Wailers aún sigue poniendo que el concierto era en la Joy y la propia organización te decía ayer que se había enterado la misma mañana del concierto. Mientras, la gente que había comprado las entradas lo sabía hace dos semanas.
No pasa nada, para eso estaba el concierto de ayer, para olvidarse de problemas y disfrutar del reggae de la banda que acompañó a Bob Marley, aunque sólo quede de la formación original Aston “Familyman” Barrett, el bajista que décadas más tarde sigue conservando su particular estética, y empezase al final con 45 minutos de más de la hora marcada.
Comenzaron con ganas, ‘Shame and Scandal’, un clásico del reggae perteneciente a Sir Lancelot al que extendieron la parte instrumental para que posteriormente entrase Yvad, el cantante que hace las veces de Bob Marley, salvando las distancias, claro está, y las dos mujeres que acompañan a The Wailers a los coros.
El inicio fue más calmado, tocaba caldear al público intercalando lentas como ‘Natural Mystic’ o ‘Concrete Jungle’, con medio tempos como ‘Lively Up Yourself’ y con himnos atemporales de la talla de ‘I Shot The Sheriff’, el cual bordaron.
A partir de él, ya vinieron otros clásicos del género que en cuanto suenan es imposible no bailarlos. ‘Jamming’ con su infecciosa línea de bajo, el instrumento que, irónicamente, sonó peor de todos por la famosa acústica de la Heineken, así que había que imaginárselo hacer su papel dominante. ‘Kinky Reggae’ fue un poco más acelerada y en el estribillo se salió, al igual que las tres que encadenaron para el final: ‘Is This Love’, ‘Three Little Birds’ y la enorme ‘One Love’. Tres himnos del buen rollismo.
Para el cierre de los bises, Yvad se marcó dos acústicas que formarán parte de su nuevo álbum, momento que fue el más flojo del concierto. Para los bises hay que cerrar arriba y no aparecer con la guitarra en acústico matando el ambiente previo. También a la hora de presentar a toda la banda que forman los actuales The Wailers se excedieron en el tiempo dedicado a cada solo pero el cierre sí que fue de los buenos, con ‘Exodus’ y todos contentos para casa.
Fotos | Natxo Sobrado
Sitio Oficial | The Wailers
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Comentarios
El reggae da muy buen rollo, sobre todo cuando no entiendes las letras. Pero cuando te empiezas a fijar en el mensaje que trasmitía Bob Marley y compañía, que si los blancos somos el demonio, que si viva dios y su profeta Selasie, estonces deja de dar tan buen rollo.
Ahí le has dado, Carlos. Hay canciones que tienen un mensaje incendiario bestial. Encima Marley no era precisamente un ángel... pero al margen de eso, el buen rollo está ahí.
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