
En Carnaval, Madrid no es Río de Janeiro, ni Cádiz, ni Tenerife. Aquí vamos bastante justos en lo que respecta a propuestas institucionales de celebración. Se organiza un desfile de disfraces, es cierto, pero no tiene demasiada repercusión. Por eso no podíamos faltar a la otra pequeña gran propuesta.
REC es un minifestival de música electrónica. Organizado por el ayuntamiento, es una de los (escasos) eventos culturales para jóvenes que promueve. Se lleva celebrando ya 5 años, y después de pasar por varios recintos, lleva varios teniendo lugar en las enormes instalaciones del Matadero de Madrid.
Para los que no lo conozcáis, el antiguo Matadero es un recinto espectacular, céntrico, formado por infinidad de naves de ladrillo y muchos espacios abiertos entre unas y otras. No exagero si digo que aquí, de lograr el apoyo del ayuntamiento, se podría montar algo muy serio, para decenas de miles de personas.
Además, tiene un encanto especial, el Matadero es un espacio restaurado pero decadente al mismo tiempo, con un aire industrial que le otorga una atmósfera rave que impresiona. El REC se celebraba en dos de las naves, las más pequeñas. La capacidad era de 900 personas a repartir entre dos espacios diferentes.
Cuando llegamos, sobre las siete y media de la tarde, ya había bastante ambiente. Accedimos a la zona principal, donde se desarrollarían las actuaciones musicales. Nos llamó la atención la cantidad de gente disfrazada, y otro hecho que recordaba a las verbenas de pueblo: nadie se atrevía a bailar en la pista: la gente, y sus disfraces, se agazapaban en la barra y contra las paredes.
El montaje era de diez. Aquello sonaba mejor que muchísimas discotecas que conozco. Enormes pantallas servían de soporte a los videojockeys, y la iluminación era espartana pero funcional. JFK se encontraba terminando su sesión, muy serios en cabina: electro, guitarreo y macarrismo. Lástima que el público no estuviera muy contagiado.
Sobre las 8 y cuarto de la tarde, empezó la actuación de Rubeck y Rachel Meyers. No puedo definirla de otra manera que ESPECTACULAR. Imaginaros un techno lento, a pocos bpms, con un bombo muy marcado, bajos profundos, melodías hipnotizantes, unas imágenes proyectadas totalmente coherentes y sincronizadas con la música. Los dos componentes del grupo cantaban sus propios temas.
Rubeck – Wet
La hora y pico que duró esta joya audiovisual no pudimos parar de saltar ni un minuto: arriba os dejo una pequeña muestra.
A las nueve y media comenzó el directo de Dj Food & DK. La nave ya estaba llena y con muchas ganas de fiesta. Empezaron fuertes: rap, música negra, latina, algo de jungle, el todo vale. El público, extasiado: yo, un poco decepcionado, esperaba drum`n bass, hip hop, electro, algo más serio. Así que nos cambiamos de zona a ver qué había preparado en el área de descanso, Chill Out.
Allí, un poco apartado del “fiestorro” de la otra nave, habia montado un espectáculo audiovisual impresionante. Proyecciones por todos los lados, sofás, música absorvente, intodo ello en una nave diáfana y espartana que recordaba a lo que es,. una fábrica abandonada. En cabina, Chandra Soundsystem, ofreciendo reggae, dub, ambient… muy acorde con el lugar.
Lástima que nos tuviéramos que retirar pronto. El REC, en conjunto, muy bien. Ha cumplido con creces el doble papel que tenía asignado. Por una parte, ofrecer una fiesta alternativa de calidad en pleno centro de Madrid. Y además, acercar las vanguardias a la gente que no las conoce, porque recordamos, la fiesta era gratuita. Un diez para la organización, sin duda volveremos el año que viene.
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