
En nuestra salidas nocturnas veraniegas, y salvo excepciones geográficas, uno no tiene mucho de qué preocuparse: camisetas, vestidos, tirantes, y nada más. Salimos a pelo y el del guardarropa no se come un rosco.
Cuando lleguen los rigores del invierno, no nos quedará otra que recurrir a mil capas, abrigos etc, pero es en éste incipiente otoño intermedio, donde realmente tiene sentido establecer un análisis acerca de los pros y los contras de sacar a relucir nuestras mejores chaquetas cuando vamos a una discoteca.
Chaqueta si: el tiempo en la cola, en un botellón, el camino del coche a la discoteca y viceversa, esperar a los tardones…al final en una noche de fiesta uno pasa más tiempo fuera que dentro. Está claro que luego dentro nos va a sobrar, pero uno no sale de fiesta para pasarlo mal.
No olvidemos tampoco que algunas chicas les vendrá bien utilizarla, para ocultar a sus padres el escotazo de vértigo que piensan lucir esa noche. Además, hay alternativas al guardarropa, el coche por ejemplo.
Chaqueta no: El guardarropa no es sólo la pasta, son las colas para entregar y recoger, y al final se puede convertir en un trasto incómodo y pesado. Una opción interesante, es la de establecer una vestimenta intermedia, y recurrir a dos capas, un jersey, etc
De esta manera, pasarás algo de frío fuera y algo de calor dentro, pero ambos perfectamente soportables. También contamos con la inestimable ayuda del alcohol, que puede hacer que nos olvidemos del frío (y si éste es un vodka ruso mejor que mejor). Puede que de esto último, sepan algunas mangas cortas que vi en alemania mientras caían copos de nieve como manzanas.
Este finde saldré sin chaqueta, pero claro, en Valencia todavía estamos a unas semanas de cambiar el chip. ¿Cómo vais por otros lugares?
Fotografía | Flickr
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