No es la primera que Dragonette visitaban la ciudad condal, ya se pasaron por aquí en la edición del 2007 del desaparecido festival Summercase y por el Razz Club en Febrero del año pasado; pero en esta ocasión, vinieron a presentar su segundo álbum: Fixin’ to Thrill.
Esta banda canadiense de nacimiento y londinense de adopción, llevan dos años paseando sus canciones Electropop por los cinco continentes, y esta vez los hemos podido pillar dentro de una gira europea en la cual han actuado en ciudades como Berlín, Colonia, París, Londres y Madrid.
Entre sus logros se encuentra el haber sido teloneros de bandas tan míticas como Duran Duran y New Order, además de haber colaborado en algunos temas Basement Jaxx y Martin Solveig; pero sin duda lo que me animó finalmente a no faltar a la cita fue su hermandad con Scissor Sisters, Peaches y Gonzales, auténticos reyes kitsch de la pista.
Nada más llegar al escenario que iban a ocupar durante el concierto, en la diminuta sala Pop Bar del Razzmatazz, nos dimos cuenta que la legión de seguidores no nos lo pondría fácil para poder conseguir un hueco en la parte delantera.
Público entregado y fiel a la banda, que no dejó de cantar al unísono ninguna de las canciones y que, ante la proximidad con la que podían disfrutar de sus ídolos, se aglomeraron aún más en las primeras posiciones y no concedieron ni un centímetro de espacio a los que llegaban tarde.
Tampoco se quedó corta de entrega la cantante del grupo, Martina Sorbara, quién bajo la atenta mirada de su marido, el bajista Dan Kurtz, supo animar a los asistentes con su increíble voz y sus amagos de fundirse con el público.
Suerte que Chris Hugget, el guitarrista, estaba atento a los posibles deslices de su compañera, ya que lo de subirse a un ¿amplificador? (no lo llegué a ver) para poder tocar a sus fans puede parecer una buena idea, pero siempre que tengas el punto de equilibrio en condiciones, lo cual no era su caso.
Dejando a un lado la euforia de Martina, la cual supo contagiarnos (un gran punto a su favor), su interpretación fue perfecta y la banda sonó a las mil maravillas. Tal vez sonaron demasiado convencionales para mi gusto, dejando de lado la parte más electrónica de sus composiciones, para apoyarse en la fuerza de los instrumentos vivos.
La verdad es que me hubiese gustado que su directo tuviera un poco más de electro y un poco menos de pop, pero de todas formas me lo pasé genial saltando y bailando sus hits, aunque las dimensiones del lugar creo que no eran las apropiadas para la envergadura de la banda (o la pasión de sus seguidores).
Una vez terminado el concierto, pudimos seguir disfrutando de la fiesta con las mezclas de Buffetlibre DJs en la cabina del mismo Pop Bar, desde donde sonaron grandes temas de la electrónica canalla de ayer y hoy.
Más tarde nos bajamos al Razz Club, a seguir con la vorágine pop y rock que caracterizó la juerga. Agradezco que Amable se contagiara del ambiente ochentero que invadió la ciudad ese fin de semana, debido a la visita de Depeche Mode, y nos regalara con varios de sus grandes éxitos como Personal Jesus, Just can’t get enough o Enjoy the Silence.
No podía faltar una canción que viene siendo habitual en los cierres de la sala principal, My Girls de Animal Collective, lo que significó un excelente broche de oro a una gran noche amenizada por el buen concierto de Dragonette y acabada de rematar por la excelente selección musical de los DJs de las salas indie del Razzmatazz.
Para terminar, no me gustaría despedir esta crónica sin dar las gracias a la gente de Get In!, quiénes no dieron la oportunidad de asistir al concierto, y a la improvisada reportera que se encargó de hacer las fotos y los vídeos jugándose el tipo desde la primera fila, al más puro estilo Pilar Rubio.
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