
El botellón empieza a ser algo tan patrio e identificativo como la siesta o la paella. La confirmación llega cuando en algunos países europeos com Suiza, esta práctica está echando raíces adoptando nuestra palabra.
El problema sería que uno no ve todos los países tan propicios para ello. A priori, parece que el clima podría ser el principal impedimento para que triunfe más allá de los pirineos, pero no todo es el frío. En mi año erasmus en Alemania, los españoles no renunciábamos a ello ni nevando. Tiene un alto componente cultural.
Y por mucho que nos copien el botellón, los suizos, holandeses, daneses etc, siempre tenderán a hacerlo en su variante más “europea” y civilizada. La que nació como consecuencia de las convocatorias vía mail y móvil: los macro-botellones organizados. Así siempre contarán con retretes portátiles, contenedores, “brigadas de limpieza” e incluso ¡vigilantes voluntarios para controlar excesos!
Un servidor es practicante y defensor del botellón, pero no de cualquiera. Yo estoy a favor de uno “sostenible“, donde se pueda conjugar el pasarlo bien y beber barato, con el respeto a una ciudad. Y como Noctamina no duerme, ya trabaja sobre un post para mostraros cómo conseguirlo. Permaneced atentos.
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect