
En Noctamina nos hemos hecho eco en multitud de ocasiones de diversas represiones e injusticias y en lo que al mundo de la noche se refiere.
Pero del mismo modo que podemos saltar cuando vemos algún cierre de local injustificado, o alguna multa desproporcionada, creo que es de recibo comentar que otras veces las autoridades está más cerca del extremo más permisivo, y eso tampoco es bueno.
La última queja ciudadana, llega desde Cuenca, donde al parecer, vecinos de Valverde del Júcar, han tenido que soportar unas navidades donde la Casa de la Cultura se ha convertido en discoteca permanente, afectando el descanso del barrio.
Y es que uno es partidario de disfrutar intensamente la noche, pero sin perjudicar por ello a terceros. La primera opción sería hacerlo en aquellos lugares preparados para ello, y una Casa de la Cultura puede que no lo sea.
A veces veo más sensato, una rave clandestina en medio del monte y alejado de cualquier vecino al que poder molestar, que una de estas fiestas amparadas y bendecidas por el ente público, a escasos metros de una ventana donde puede pretender dormir un bebé.
Más Información | La Tribuna de Cuenca
Fotografía | Flickr de YOsi
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