
A todos los noctámbulos nos llegará el momento en el que tendremos que colgar las botas las Munich, y dejar el mundo de la noche. Las edades a las que ocurre tan trágico acontecimiento, son muy diversas.
Los más precoces, dicen adiós porque se echan novios/as que los apartan, porque se meten en carreras universitarias absorbentes, por trabajos incompatibles con el desmadre, o sencillamente porque pierden la motivación.
Poco a poco, como si de un gran hermano se tratara, vamos viendo como algunos de nuestros compañeros de batalla nos abandonan. Los primeros síntomas se aprecian cuando vemos que éstos ya no aguantan y que a la mínima hacen amago de volver a casa, volviéndose en definitiva, unos “waterparties”. Es entonces cuando empiezan los reproches del tipo: “oye tío, tú antes molabas…”
No obstante, tengamos la edad que tengamos, la llama de la noche nunca se terminará de apagar del todo. Y si no, que se lo digan a éste buen hombre de 71 años, que con sus bailoteos a ritmo de house, se convierte en el alma de la fiesta.
Vídeo | Karakeando
Fotografía | Flickr
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