
Ya tenemos nuevo trabajo de Moby. Han sido 3 meses de espera desde que os lo anunciáramos, y por fin hoy, podemos empezar a disfrutar de Destroyed en propiedad, ya que hasta ahora lo teníamos a nuestra disposición íntegramente en streaming, en el microsite creado por el artista neoyorquino para la promoción del que hace el número 11 en su lista de álbumes publicados si consideramos I Like To Score (disco de versiones y temas para bandas sonoras) como uno de la discografía propiamente dicha.
Y ¿qué mejor que incluir este nuevo Destroyed en aquellos especiales que pretendimos dedicar a Moby hace un tiempo, y que por ahora habían permanecido en el limbo? Sea esta entonces la forma de reactivar esa serie que os debemos, y que aún estando en stand by, no hemos olvidado.
Así que aprovechemos este excelente y por momentos inquietante nuevo trabajo que nos presenta Richard Melville y comencemos a darle un repaso en conjunto y tema por tema, que bien lo vale. Y digo lo de inquietante porque encontramos algunas producciones bastante tristes, melancólicas incluso, que si bien ya son una seña de identidad en toda la música de Moby, aquí cobran un especial sentido, debido a los comentarios hechos por el artistas, sobre haberlas escrito durante noches de insomnio en ciudades poco amigables y desiertas, y tras una etapa en su vida de problemas con las drogas o el alcohol; de ahí el título elegido para esta colección.

Si ya habéis podido darle una primera escucha a Destroyed, ya sea en streaming o como álbum descargado o comprado físicamente (lo más recomendable por el cuidado libro de fotorgafías) seguramente os hayáis encontrado con esa sensación de déjà vu que yo mismo he sentido. Pienso que estamos ante un trabajo muy bueno de Moby, en mi opinión, mejor que su anterior Wait For Me, pero el esquema de este álbum es exactamente el mismo de todos o casi todos los álbumes del neoyorquino si slavamos la temática que el artista dice haber elegido para él.
Dentro del álbum, encontramos muchos temas, la mayor parte vocales, intercalados con algunos instrumentales, sobre todo con un ritmo más bien downtempo y que, si en anteriores trabajos solían ser de menor duración, en este Destroyed se presentan en igualdad de condiciones que sus contrapartes vocales.
Si bien gran parte de los temas gozan de una exquisita calidad y cuidado, lo cierto es que no es un álbum que sorprenda, como si lo hico en su día Play, y no tenemos ese himno que si teníamos en otros trabajos anteriores. Y miro sobre todo a Why Does My Heart Feel So Bad o Porcelain.
El álbum se abre de una manera ya muy prometedora, e introduciéndonos de lleno en su actitud pesimista, con The Broken Places, un instrumental digno de degustar pausadamente, a altas horas de la noche, cargado de oscuridad y ese sentimiento de estar en un lugar que no te corresponde, como bien explica Moby en su propia introducción al disco.
Siguen un par de los temas ya conocidos por ser parte de la banda sonora de The Next Three Days y por haber sido un regalo, el ep completo, que el artista nos hacía a modo de descarga del ep completo. Be The One y Sevastopol ya nos hacían entrver el tono dramático con que nos encontraríamos al entrar a desmenuzar Destroyed. El primero de ellos, hacía gala una vez más de la voz de Melville vocodizada y autotuneada como en tantas ocasiones, saliéndose quizás un poco de su línea habitual pero sin dejar de ser una canción “típicamente Moby”. En Sevastopol cambiaba de tercio y se nos presentaba con uno de los instrumentales más acelerados del álbum, que se salía en cierta forma del tono más dramático de los otros compañeros de tracklist.
The Low Hum es otra de las muestras de pesimismo del disco, tanto en su tono como en su letra, interpretada de una forma bastante impersonal a mi manera de entender por Emily Zuzik, y que quizás sea de los temas más prescindibles del disco.
Siguiendo en esa línea menos bailable que Moby ha desarrollado en Destroyed, nos presenta ahora Rockets, otro tema triste por naturaleza, retratando esas altas horas de la noche en las que las ciudades son desiertos urbanos y usando una fórmula bastante explotada por el artista, tanto en este álbum como en anteriores, a la que él sabe sacar todo el provecho posible.
The Day, oficialmente primer single extraído de Destroyed es un medio tiempo con estructura pop, en el que Moby vuelve a hacer sus pinitos vocales, una vez más, dejando claro otra vez que la suya no es una gran voz, pero que es más que suficiente para cumplir con los propósitos de su música. De muevo melancolía, tanto en la melodía como en la voz, aunque aquí se torne en final épico.
The Right Thing es también un “viejo conocido” de todos los seguidores de Moby. Es ese tema soul que todos adoramos en sus discos, si bien en Destroyed se nos presenta bajo voz femenina de Inyang Bassey en lugar de la masculina de otras ocasiones.
El otro conocido de antemano es Victoria Lucas, el otro instrumental que se incluía en el ep para Be The One, un tema bastante simple, con el ritmo llevado por una línea de piano que también nos es bastante familiar a todos los seguidores de Moby, sobre la que se superponen una o dos capas de sintetizadores creando la melodía. Bastante animado para la línea general del álbum y quizás otro de los más prescindibles del mismo, entre otras cosas por parecer más bien una nueva versión instrumental de Extreme Ways y por lo excesivo de su duración; demasiado repetitivo para tener más de 5 minutos.
After es otro de esos temas dramáticos que tanto gustan a Moby y cuya parte vocal vuelve a interpretar él mismo. Aunque es un tema que no molesta en absoluto, probablemente se salga demasiado de la tónica general de Destroyed, sacándonos de su actitud insomne y despertándonos de pleno ante un tema demasiado animado y de ritmo acelerado para lo escuchado hasta el momento.
Algo similar ocurre con Blue Moon un robótico tema interpretado también por Moby, algo más en la línea argumental del disco pero igual de prescindible que algunos de los anteriores.
Lie Down In Darkness nos devuelve en cambio el sentimiento de desazón, de melancolía insomne que Moby quiere transmitir, con unos hipnóticos acordes de piano adornados por una efectiva y tranquilizadora parte vocal.
Stella Maris es uno de los mejores instrumentales que le he oído a Moby en mucho tiempo. Todo un ejercicio de valentía por su parte a la hora de salirse de sus ya manidos esquemas musicales. Os aseguro que me pone los pelos de punta. Y posiblemente sea por lo que se aleja de sus fórmulas habituales de composición, acercándose más al estilo de las bandas sonoras instrumentales. La parte electrónica aquí no es en absoluto la protagonista, siendo el tema más bien conducido por la melodía y la mesmerizante voz de soprano incluida. Si las sirenas existen, debe ser así como canten… a las dos de la mañana.
Y como si de un todo se tratara, sigue The Violent Bear It Away, otro de esos instrumentales de efecto hipnótico, centrado en el piano, perfecta continuación al efecto conseguido con Stella Maris. Creo que de todo el álbum, estos son los dos temas que mejor retratan el insomnio y las ciudades vacías a altas horas de la noche.
Lacrimae por contra creo que no consigue su objetivo. Quizás se sale también de los cánones establecidos por Melville para su propia música, siendo algo inesperado para su propio estilo, pero no casa ni con el título que le ha otorgado al tema ni con el ambiente general del álbum, siendo a mi parecer demasiado alegre para el mismo. Y para colmo de males, 8 minutos de duración, excesivo a todos los efectos.
Y como outro del disco When You Are Old, donde precisamente se contrapone su escasa duración a la del tema anterior. Una composición completamente orquestal, aunque sea una orquesta sintética; sin percusión ni bases rítmicas que si entra dentro de la temática establecida y crea una sensación sobre todo de desasosiego, como debe ser la vejez a la que laude el título.

En definitiva, estamos ante un trabajo que recupera al mejor Moby sin llegar a llevarlo a las cotas de Play. La banda sonora para ciudades vacías a las 2 de la mañana cumple de sobra con su cometido y nos entrega unas cuantas composiciones memorables por parte de Richard Melville, mientras que, como es marca de la casa, nos cuela unos cuantos temas absolutamente fútiles e innecesarios.
Ya lo hemos visto en muchas ocasiones y es casi lo que debemos esperar de un disco del neoyorquino. Ahora, sólo cabe desearle la mejor suerte en esta nueva andanza, para que no salga escaldado como con Wait For Me, que si bien, cualitativamente cumplía con creces, en ventas supuso un verdadero descalabro, aunque con su apuesta por los sellos pequeños lo tiene bastante complicado.
Al menos en esta ocasión, su trabajo cumple unos mínimos (máximos diría yo) de calidad, aunque su mayor lacra es el no contar con un single claro, con gancho, o música para anuncios como la de anteriores discos, con los que promocionar Destroyed. Únicamente añadir que es uno de los mejores trabajos que en los últimos tiempos ha entregado Moby, y que ya os podéis ir haciendo con una copia, que agrega además el valor añadido del libro con 55 fotografías realizadas por nuestro insomne artista, a las que podéis ir echando un vistazo en la web creada para la promoción del mismo.
En Noctamina | Especial Moby: Intro
Sitio oficial | Moby, Destroyed
Myspace | Moby
Comentarios
Leo la crítica un pelín tarde, pero más vale tarde que nunca. Topicazo.
Estoy completamente de acuerdo contigo en que es un disco inquietante, con altas dosis de melancolía y ciertamente hipnótico. Parece ser que la intención de Moby era que así fuera, por lo tanto, solo cabe felicitarlo por conseguirlo y por regalarnos este gran disco.
De todas formas, considero que sí hay un single que destaca por encima del resto (o himno). Para mí ese es Be the one. Ese in crescendo made in Moby es alucinante.
Felicidades por la crítica. Muy trabajada.
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