
En 1991 el hardcore ya se estaba dejando oír en la segunda oleada de raves que inundó Gran Bretaña. Un hardcore que se ceñía a cierto coto cerrado donde las drogas, el desfase y la despreocupación de sus seguidores eran sus principales armas. Justo ese año el género eliminaría esa barrera. The Prodigy entraban en las listas de Gran Bretaña con ‘Charly’ y a partir de aquí comenzaría otra historia.
Pero hasta llegar a publicar dicho single y su álbum de debut, Experience (1992, XL Recordings), ya se habían dado otros pasos. Liam Howlett, la cabeza pensante del grupo de Brantree, Essex, quien ya desde su juventud estuvo ligado a la música, con una formación en piano clásico (fundamental en su música posterior) y que a los 14 años ya comenzó a mezclar canciones a partir de la radio y un casete, en 1991 publicó su primer 12 pulgadas titulado What Evil Lurks (XL Rec.).
En él se hallaban varios elementos claves que marcarían la evolución de The Prodigy. El primero de todos ellos venía del primer hip hop inglés, el cual se aceleró en las bases, siendo más destructivas y dando a la batería una mayor fuerza; y el segundo procedía desde Jamaica, concretamente del dub y la manera de afrontar los bajos.
The Prodigy – Charly
Así comenzó el hardcore o breakbeat (también conocido como breakbeat hardcore), estilo bajo el cual Gran Bretaña se independizaba de modas ajenas y establecía la suya propia. Las raves eran el contexto perfecto y los temas hardcore los dardos para explotar al máximo el sound system de éstas.
En esas apareció el sello de Tim Palmer y Nick Halkes, XL Recordings, al comienzo aliado a la electrónica más dura y directa (ahora su catálogo va desde Devendra Banhart a Thom Yorke), lanzando los primeros 12” de este género, con gente como SL2, U.H.F. o Cubic 22 además de fichar a The Prodigy, sin duda su mayor baza comercial en la primera época, tras la insistencia de Howlett por ponerle su demo a Nick Halkes.
The Prodigy – Fire
En What Evil Lurks había otro elemento principal para los próximos años de The Prodigy y se veía de forma clara en el segundo tema de la cara A, titulado ‘We Gonna Rock’. El rock en su máximo significado iba a ser el ingrediente a añadir a su música el cual dio a británicos la llave de pabellones y recintos multitudinarios en posteriores referencias.
Pero Experience aún se encontraba impuro en este sentido. Los elementos del rock con riffs de guitarras pegadizos y efectistas tenían menor protagonismo frente a la dureza de la base, a los riffs del piano o al sintetizador analógico que dio nombre al grupo: el Moog Prodigy.
The Prodigy – Everybody In The Place
Liam Howlett era uno de los ravers indiscutibles de los fines de semana, no se perdía una fiesta. Incluso cuando éstas acababan él se iba a pinchar con su furgoneta para poner música a los ravers que habían aguantado toda la noche bailando y se trasladaban a la playa a continuar la fiesta. En una de éstas, Keith Flint le preguntó que si podría hacerle un mix, petición que Howlett no rechazó, entregándole unos mixes una vez acabados. Pero faltaba una tercera persona por entrar en escena y sería Leeroy Thornill, artista y bailarín británico. Fue precisamente ésta última faceta la que le unió a los inicios de The Prodigy, cuando él y Keith Flint quedaron asombrados por uno de los temas (‘The Prodigy’) que había grabado Liam Howlett. La pareja de bailarines preguntaron a Howlett si éste quería que ellos bailasen mientras el tema era pinchado, a lo que el británico volvió a aceptar, dando como resultado la formación del grupo.
The Prodigy – Out of Space
Ahora sí estaba todo listo para que el trío comenzase su andadura. ‘Charly’ fue el primer tema elegido para suceder a What Evil Lurks. Era agosto de 1991 y toda la escena estaba bullendo en busca de nuevas canciones para bailar. El single de The Prodigy tenía todo a su alcance para alzarse con la corona y así lo hizo.
Salió y alcanzó el puesto número 3 durante dos semanas en las listas británicas, algo impensable para una canción de este tipo. ‘Charly’ contaba con un sample de Charley Says, una serie de pequeñas piezas animadas que el Gobierno británico lanzó en la década de los 70s con consejos para los niños, que dotaba al tema de un gran adictivo.
Por otra parte, dicho single levantó cierta polémica por los ataques de la revista Mixmag que lo relacionaba con otros dos que habían seguido el mismo método antes (‘Sesame’s Street’ de Smart E’s y ‘A Trip To Trumpton’ de Urban Hype). Sea como fuese, The Prodigy tenían vía libre para triunfar en la esfera pública.
The Prodigy – Wind It Up
Experience iba a ser su primera piedra de toque, la demostración de que ese single era sólo una casualidad como argumentaban sus detractores o la confirmación que sabían lo que hacían. Al final resultó ser esto último, sobre todo por el buen hacer de Liam Howlett quien sabía cómo hacer suya la moda de momento.
De esta manera, Experience se cargó por completo de hardcore, del fuerte, del que cuenta con canciones cercanas a los 150 bpm. Aunque ahí no acabó la fórmula. El acid house seguía más que presente y prueba de ello son fragmentos de ‘Your Love’ que parecen revivir los 80s sólo que acelerados. El reggae y la influencia que la isla del Caribe había desempeñado en Gran Bretaña desde el post-punk seguía presente con la colaboración de Maxim Reality (Keith Palmer) en ‘Death of the Prodigy Dancers’, quien seguiría hasta la actualidad.
The Prodigy – Weather Experience
Diferentes sonidos que habían ido condicionando toda la electrónica hasta el momento. Liam Howlett produjo un LP perfecto en cuanto a sucesión de hits, tras ‘Charly’ vino ‘Everybody In The Place’, un dardo comprimido de cuatro minutos donde la velocidad asusta; al cual le siguió ‘Fire/Jericho’ con un sample pegadizo que decía así “I am the god of Hell fire, and I bring you (fire)” perteneciente a la canción ‘Fire’ de Arthur Brown, además de incorporar un fragmento de ‘Kunta Kinte’ de The Revolutionaries y abrir Experience por todo lo alto.
El cuarto single fue ‘Out of Space’ donde vuelve a aparecer el reggae con un sample de ‘I Chase The Evil’ de Max Romeo, y de ‘Critical Beatdown’ de Ultramagnetic MCs, aunque lo que prima esta vez es la percusión aguda y los breaks. Y por último, como quinta carta se quedó ‘Wind It Up (Rewound)’, diferente a la publicada en el álbum.
The Prodigy – Death of the Prodigy Dancers
Cinco singles, todos ellos en menos de siete meses desde que salió el álbum, escaso tiempo con una promoción muy bien montada. En el tintero se quedaron canciones que también merecían ver salida en formato 12 pulgadas para ser pinchadas. El cierre demencial de ‘Death of The Prodigy Dancers’ es un ejemplo de la filosofía del momento donde sólo importaba vivir el fin de semana y nada más allá de él. ‘Music Reach’ también se abandona pese a la buena aplicación del acid house y lo aprendido en el disco. Y ‘Ruff in the Jungle Bizness’ vuelve a ser un adelanto en el título del género que ya estaba sonando por las raves: el jungle.
Experience fue un debut magnífico en el momento adecuado, con una banda que combinó el talento de un genio (Liam Howlett) con el espectáculo dado por sus caras visibles (Thornhill, Flint y Reality). Las ventas acompañaron con un duodécimo puesto en las listas británicas pero sobre todo, dicho álbum logró que mucha gente mirase hacia la electrónica logrando un mayor público y por tanto, impulsando a la industria.
Sitio Oficial | The Prodigy
En Noctamina | The Prodigy
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