Las listas de puerta, o listas de invitados. Codiciado objeto de deseo. De toda la vida hemos tenido que aguantar al típico flipado de turno presumiendo de que no tuvo que esperar cola, o mejor aún, no pagó en la discoteca más de moda, porque conocía a un relaciones y estaba en lista. Qué paciencia hay que tener con ellos, ¿Verdad?
Sobre todo porque hoy en día siguen existiendo estos personajes que presumen de estar en lista, cuando ahora la política de la mayoría de los clubes ha cambiado. De analizar esa política de relaciones públicas trata este post. Lo podríamos llamar Estás en lista, o la estupidez del clubber.
Resulta que los empresarios de la noche han decidido que es mejor que sus locales estén de moda y repletos de gente antes de que la gente pague entrada. Por lo tanto, mientras que antes lo normal era pagar en la puerta, y la lista de invitados era cosa de privilegiados, ahora si entras gratis “por lista”, esperarás una hora antes de entrar, mientras que los que pagan, entran en 2 minutos.
¿Pierden dinero los clubes que no cobran entrada a la mayoría de sus clientes? La respuesta es inmediata. No. Claro que no pierden, porque después lo compensan con precios abusivos en las barras. Cuentan con una baza a favor: la gente bebe, y bebe mucho.
Parece que si pasamos gratis, hemos ahorrado, pero luego no nos percatamos de que nos están clavando en la barra. O nos percatamos pero nos da igual. Esperemos que la crisis limite también las ganancias exageradas de algunos empresarios nocturnos.
Hay a quien “el fenómeno lista” le vendrá bien: no paga entrada y sólo gasta lo que quiere gastar. Es decir, lo que consume. Desgraciadamente, son minoría. Yo personalmente, como habitual cliente de clubes y discotecas, veo con buenos ojos pagar una entrada a precio moderado (estoy pagando a los residentes, al dj invitado, las instalaciones…) si después en la barra no abusan de mi sed nocturna.
En muchos foros de Internet, multitud de relaciones públicas buscan nombres con los que rellenar sus listas (lógico, cobran por ello). Y no siempre dan muy buena imagen del club al que representan, porque en la mayoría de los casos no tienen ni idea de la música que suena o de la programación. Aunque esto (la profesionalidad de los relaciones públicas) por sí solo daría para un post aparte, que abordaremos en su momento.
Fotos | Flickr
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