Como si de un maratón se tratara, este fin de semana un servidor se ha dedicado a recorrer las fiestas más emblemáticas de la capital. Y si tanto viernes como sábado fue el festival Klubbers Day, al día siguiente, bien tempranito, teníamos una cita en la sala Fabrik para asistir a lo que iba a ser el mejor evento de la semana.
Efectivamente, el domingo 5 de Abril había Goa, esta vez ambientada en la estética futurista del grupo alemán Kraftwerk: we are the robots. Y alemanes también eran muchos de los artistas del sello Kompakt, que iba a ser el protagonista musical de la jornada. Diez horas, ni más ni menos, del mejor techno de Colonia, en un día caluroso, soleado y repleto de fiesta y musicón. ¿Queréis saber lo que dio de sí?
Fiestorro en el parking
Los domingos que bajo a la Goa, siempre me levanto con una ilusión especial. Once de la mañana, café, cruasán, llamada a los amigos, “¿Estáis listos?” y de excursión a la periferia. Esta vez no fue muy distinto. Nos sorprendió la poca gente que había rondando por las inmediaciones de la sala a nuestra llegada. ¿El motivo? Habían prohibido el botellón en los parkings de la sala.
La terraza de Fabrik, sol, calor y un gran ambiente
La fiesta previa a Goa sólo se había desplazado varios metros, ya que en la zona trasera, escondidos de miradas ajenas, una ingente cantidad de jóvenes bebía, reía y bailaba bajo el implacable sol de media mañana. Un poco deplorable, y atentos, aquí viene la primera reflexión del día: ¿Nos esconden como a delincuentes? ¿A las autoridades no les importa que los jóvenes desfasen, pero eso sí, bien escondiditos, no vayamos a escandalizar a alguien?
5 de la tarde, Tobias Thomas en cabina. Vaya clase a los platos.
Realmente era impresionante el megabotellón que había montado justo detrás de la sala. La cantidad de basura que se genera, lo poco limpia que es la gente… y otra cosa que me llamó muchísimo la atención, y que nos lleva la a segunda (y última) reflexión de la crónica. Un altísimo porcentaje de gente no entra a la fiesta. ¡Sólo va al parking de botellón! ¿No se os ocurren millones de sitios mejores donde beberse unos cubatas una soleada mañana de domingo? ¿O quizás es que me estoy haciendo mayor?
Superpitcher (y sus poses estramboticas) dandolo todo
En fin, sobre las tres y media de la tarde no pudimos esperar más y accedimos a la terraza de Fabrik. 35 euros la entrada anticipada y 40 en puerta. Esta vez no hubo aforo completo, aunque evidentemente había muchísima gente. Al menos te podías mover y respirar: nada de agobios. La música ya sonaba en las tres áreas habituales.
Mayer, Thomas, Navid y compañia, tambien de juerga
Nuestra ruta la teníamos bien clara. Queríamos ver a Tobias Thomas, Superpitcher y Michael Mayer, aunque al final acabamos presenciando a casi todos los artistas. Ferenc Live!, Maxime Dangles Live!, Marc Piñol y Reinhard Voight.
Sol, Superpitcher y fiesta
No tiene sentido desgranar musicalmente uno a uno a cada artista. Hace poco hablamos largo y tendido del sonido Kompakt, y al formar el grueso del cartel parte del mismo sello discográfico, las sesiones fueron muy homogéneo.
En cabina, momentos increibles de Superpitcher. Vaya un temazo.
Pero sí me gustaría resaltar especialmente el set del germano Superpitcher, que se marcó, seguramente, las mejores tres horas de música de su vida. En la terraza, bajo el sol, con un ambientazo de escándalo. Bailes, sonrisas y felicidad bajo el paraguas de su increíble techno, cálido, atmosférico y envolvente.
Despues de 3 horas, cae la noche. Superpitcher y la locura colectiva. Sonando The difference it makes, de MFA
Todos los artistas de Kompakt al completo estuvieron de fiesta con el público. Era alucinante ver la cabina. Mientras unos pinchaban, los otros bailaban y reían, preparando sus discos y esperando el turno.
Reinhard Voight. Muchacho, ¡deja de beber!
Mención especial a Reinhard Voight, el que mejor se lo pasa de todos, bebiéndose, como se dice normalmente, hasta el agua de los floreros. Superpitcher, mientras, desplegaba sus habituales coreografías en cabina.
La Main Room, a pleno rendimiento
Michael Mayer, el más serio, supervisaba el trabajo de sus chicos, y Maxime Dangles, novato en estas lides, alucinaba con la enorme, abarrotada y animadísima pista central. Mientras tanto, Tobias Thomas, el más elegante de la gran familia germana, que pinchó el primero de todos ellos su elegante música, tuvo tiempo de sobra para divertirse todo lo que quiso mientras sus compañeros remataban la faena.
Los robots (performance de Kraftwerk) Mas de uno me pregunto si esos 4 eran los que estaban pinchando.
El caso es que la música de Kompakt, pese a no ser muy conocida por el público en general, gustó, y mucho, a los habituales de Goa. La pista central, a las 11 y media de la noche, cuando un servidor decidió que ya había tenido suficiente, era un auténtico hervidero. Pocas veces he visto un público tan entregado, que bailaba cada acorde del techno pesado (y pasado) de Mayer como si fuera el último de su vida.
La imagen lo dice todo: Michael Mayer cerrando la fiesta
Todo un éxito, me da miedo volver a Goa una vez más, porque sé que probablemente la fiesta del domingo sea totalmente insuperable. Una temperatura ideal. Un público animoso. Ningún agobio. Un buen rollo muy poco habitual. Y sobre todo la música. Porque Kompakt hizo suya la fiesta, nos enamoró a todos y nos metió en su bolsillo. Gracias Mayer, Superpitcher, Tobías, por la increíble jornada que nos hicisteis vivir.
Fotos y vídeos | Vladimir
En Noctamina | Superpitcher en Low: la crónica, Goa carnaval, la gente de Goa
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect