Kristian Beyer en The Room: la crónica

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The Room Ame

Un fin de semana tan cargado de fechas interesantes siempre supone un problema a la hora de elegir a dónde salir. Sobre todo, si somos exigentes a la hora de seleccionar un club con un ambiente que nos resulte agradable, donde nos sintamos bien tratados, busquemos buena música y también una ubicación céntrica.

Hace tiempo ya hablamos de The Room como una de los mejores lugares en Madrid para pasar una noche de viernes. El 16 de Enero, además, programaban a Kristian Beyer (la mitad del dúo alemán Ame). Me gusta el club, me siento a gusto allí y soy amante del house. ¿Quién necesita más argumentos?

No es la primera vez que vemos a Ame justo allí, en el The Room.Y los warm-up son excelentes. A primera hora, deep, dub, música muy atmosférica e incluso relajante para ir tomando posiciones en la barra, iniciar una agradable conversación y esperar a que la noche se vaya caldeando.

Kristian Beyer

Sobre las tres de la mañana, ya con la pista llena de gente y el club a pleno rendimiento, y después de que Angel García (el residente) haya ido subiendo poco a poco la intensidad, nuestros pies ya se mueven al lento y cadencioso ritmo del deep que suena en la sala. Cogemos un buen sitio enfrente de la cabina y esperamos a que Kristian coloque su primer disco.

Lástima que no fuera una de las mejores noches de (la mitad de) Ame. Una sesión perfecta es para mí aquella que me va enganchando poco a poco y que no me deja escapar. No me gustan las sumas de canciones: prefiero entender 3 horas de set como un “todo” creado por el dj. El viernes, no fue así.


Ane Brun – Headphone silence (Henrik Schwarz edit)

A pesar de que la música de Kristian era muy buena (véase, digo escúchese el temazo que se encuentra sobre estas líneas), sólo consistió en una sucesión de tracks que no consiguieron conectarse entre ellos. Alternaba un gran disco housero con bases rítmicas sin demasiado “groove” y algo sosas.

No terminó de arrancar, y la pista estuvo algo fría hasta que sobre las 4 y media de la madrugada decidimos abortar la misión. Aun así, The Room, para un viejuno como yo, es garantía de pasárselo bien. Decoración muy cuidada, público que sabe divertirse, buena atención al cliente. No siempre el dj va a hacer la sesión de su vida, pero salir de noche así, es un placer.

Eso sí, cuando salimos del club, nos llevamos dos agradables sorpresas. La primera, que parece que las nuevas normas contra las que tanto despotricamos han tenido, al menos, un efecto positivo. Mientras que dentro del club había bastante gente pero no estaba ni mucho menos lleno, en la puerta se informaba de que había aforo completo.

Esto es negativo para el promotor, que puede meter menos gente en sus locales, pero muy positivo para los clubbers, que parece que dejaremos de sufrir agobios, estreses y lipotimias. Y mejor todavía en locales como la sala Stella, que suelen estar llenos hasta la bandera, siendo imposible bailar y moverse por dentro, tanto en The Room como sobre todo en su sesión más conocida, Mondo.

Vacas en Madrid

La segunda sorpresa agradable… bueno, poco tiene que ver con la noche en sí. Pero resulta que en los alrededores de la plaza de Cibeles nos habían invadido las vacas. Sí, sí, las vacas de la Cow Parade, unos simpáticos animales pintados por artistas urbanos que están repartidas por toda la ciudad. Unas fotos, unas risas y a casa, ¡a dormir como los angelitos!

Fotos | Vladimir y Flickr de oferico
En Noctamina | Un viernes de house en The Room
Más información | Web oficial The Room/
Myspace | Innervisions

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