Ya ha pasado casi una semana, pero todavía me dura la resaca del LEV Festival 2009 (1 y 2 de mayo en Gijón), un evento que, en sólo tres ediciones, ya ha alcanzado la madurez, situándose, por méritos propios, en la cúspide de los festivales españoles.
En dos días, y en un marco incomparable, los asistentes hemos tenido la oportunidad de ver a los mejores artistas del momento, en un festival que conjuga propuestas visuales con performances y sobre todo mucha música. Aphex Twin, Daedelus, Moderat, Isolée o Nathan Fake, todos a la altura de las curcunstancias. Y los que allí estuvimos, debemos de sentirnos realmente afortunados, porque es un privilegio poder disfrutar de la música que más nos llena en esas inmejorables circunstancias.
De Gijón os he traído mis vivencias y unas cuantas fotografías del festival, para que podáis juzgar por vosotros mismos si no vale más la pena descubrir cosas nuevas antes que encasillarse en lo que hemos visto mil y una veces.
Aprovechando el puente, viajamos desde Madrid el mismo jueves, para aprovechar el fin de semana en una ciudad que ofrece algo más que un festival: naturaleza, parques, playas, el casco antiguo, buenas comidas y bebidas. Aunque no nos engañemos, la excusa era el LEV, con lo que yo estaba esperando las 9 de la noche del viernes como agua de mayo.
Nada más llegar, aparcamiento gratuito, autobuses nocturnos… y un impresionante conjunto arquitectónico que nos deja con la boca abierta. La Universidad La Laboral fue construida en tiempos de la dictadura para formar a los hijos de los mineros asturianos. Es un edificio enorme que actualmente está rehabilitado, albergando un centro de arte, una basílica, un teatro, algunas instalaciones de I+D, todo ello articulado alrededor de un enorme patio central y varios secundarios. Recogimos nuestra acreditación, nos limpiamos la baba y para adentro.
El teatro de La Laboral
El escenario donde se celebraría gran parte del programa nocturno es el teatro, espacioso, majestuoso, sin butacas y con un montaje audiovisual sobresaliente. El sonido también de diez. El viernes llegamos justo a tiempo para ver, quizás, la actuación más lograda de todas las que vimos. Rui Horta & Micro Audio Waves, presentando su espectáculo Zoetrope. Una maravilla visual, poética y musical que no puedo describir con palabras. Lo mejor es que os deje un vídeo-resumen de 10 minutos de su show.
Micro Audio Waves & Rui Horta – Zoetrope
Después de la maravilla de Rui Horta y compañía, salimos a coger aire al patio central. El recinto también dispone de una enorme cafetería (donde se celebraban los talleres y coloquios), abierta hasta las cuatro de la mañana, que ofrece comida y bebida muy barata. Cafés a un euro, bocatas a euro y medio, cervezas a dos, cubatas (en vaso grandote) a cinco.
Además, hay una barra exterior donde la gente se arremolina, comentando cada actuación, ya que deben de cambiar los equipos de los artistas y hay pequeños ratos de impass. Debemos decir que la media de edad es realmente alta (quizás 30 años o más) y el ambiente excelente. Nos encontramos con viejos amigos y hacemos otros nuevos, pasando un rato realmente agradable.
A las once, en la iglesia, presenciamos parte del show cinematográfico vanguardista de Peter Greenaway. Mucha expectación, pero poca chicha. El veterano director no convenció demasiado al respetable con su show de cine improvisado y multipantalla. Nosotros no duramos ni diez minutos allí. ¡La cena se quedaba fría!
Kelpe, su batería y los visuales de Juan Rayos
Nos quedaban varios artistas que disfrutar. Primero, el hip hop melódico, rallando lo IDM, de It_Boy, acompañado de unos increíbles visuales (muy cuidado el tema del vjing en este festival). Y después, un curioso espectáculo de electrónica pausada y batería a cargo de Kelpe. Música inteligente, para escuchar sentado, disfrutando del teatro, del sonidazo, del entorno y del ambiente.
A las dos de la mañana, el freak Daedelus, cual artista ilustrado, hacía su aparición. Traje y corbata blancas, de época. Camisa negra, patillas victorianas, su maquinita favorita, el Monome, y energía a raudales. Sonó desde bandas sonoras de Disney, hasta hip hop, música rave británica, techno, drum’n bass… de todo. Una locura de actuación que nos dejó a todos encantados. Aunque no nos engañemos, yo estaba esperando la siguiente, el trío Moderat más los visuales de Pfadfinderei.
Don Mariano José de Larra, aKa Daedelus. ¡Qué pintas!
Una verdadera lástima que no pudiera tomar imágenes ni vídeos. Tanto la música (presentaron el nuevo disco, Moderat, que ya analizamos hace tiempo en Noctamina) como los visuales del francés, fueron espectaculares. Todo el concierto en una permanente tensión y disfrute hasta que a las 4 y cuarto de la mañana sonara el primer bombo 4×4 del festival: momento en el que algunos no pudimos reprimir la sonrisa… y los saltos de alegría.
Moderat, desde luego, de lo mejorcito del panorama electrónico actual. Sólo restaba la actuación de Nathan Fake. Es cierto, sus directos no son como los de antes, abstractos y ambientales. Ahora están plagados de beats, de errores y de sonidos repetitivos, algo cercano al minimal techno al uso. Pero eso sí, ahora es muy bailable, y antes no lo era, idóneo para cerrar la primera jornada, aunque a mí, personalmente, me decepcionó bastante.
Interior de la Universidad Laboral. El entorno, de DIEZ.
Al día siguiente, sábado, llegamos antes al recinto. Había que disfrutar de sus estancias, de sus galerías, relajadamente y con tiempo. Hoy era el día de Aphex Twin y se mascaba la expectación en el ambiente. Pero también era el día de la basílica de La Laboral, un templo que acogería tres directos.
La Iglesia. Los domingos, misa. Y de vez en cuando, ¡electrónica en directo!
En primer lugar, el intimismo de Bacanal Intruder, una preciosa mezcla de ambient, folk guitarrero y la electrónica más atmosférica. Una gozada de música para un lugar tan especial. El escenario, sobrio e imponente, y de fondo el altar, presidiendo las actuaciones, iluminado de un intenso color rojo. Y la acústica de la iglesia, cómo no, excelente. ¡Vaya un sonidazo que habían colocado aquí dentro!
Bacanal Intruder lo hizo muy bien. Paisajes sonoros y melodías agradables, mientras que las pantallas mostraban un fotograma campestre de unas sábanas tendidas al sol al lado de una casa de campo en un verde paraje. Visuales my acertados, aunque pobres y monótonos. Aunque hubo cachondeo generalizado, porque a la media hora, un perro se cruzó por delante de la cámara… la nota de humor en una actuación sobresaliente.
Descanso en el altar… quiero decir, escenario.
A continuación, cambio de cacharrería, un descanso de 15 minutos, cerveza y para adentro de nuevo, que empieza la actuación de AGF, una chica que yo (desde el desconocimiento) definiría como la hermana pequeña de Bjork, aunque eso sí, muchísimo más guapa. Ritmos pausados, silencios y poesía, para un directo cargado de mensaje. Tranquilo, para dejarse llevar y cerrar los ojos, con una fortísima ovación final: el público salió encantado.
AGF cantando en la Iglesia
Llegamos a la recta final del festival, y la expectación se palpaba en el ambiente. Esperábamos al alemán Alva Noto mientras degustábamos la IDM melódica del dúo EEDL tumbados en el suelo de goma del teatro. Momento para la relajación, conversación, reencuentros de amigos y espera para los mejores momentos de la noche.
Alva Noto arrasó. Tanto música como visuales fueron impresionantes. Un sonido frío y directo a las neuronas: rotundo, contundente. Para los que no sepan de lo que hablo, básicamente Noto juega con las frecuencias del sonido. Realmente su sonido no es música, sino ruidos ordenados. Pero muy bien ordenados y combinados con los visuales, simples pero efectivos, basados en visualizar las frecuencias sónicas a líneas, colores e interferencias. 40 minutos que se hicieron cortos.
Espectaculares visuales de Alva Noto.
Y llegó el más esperado, Aphex Twin. El único artista del festival que atrajo a público de las cuatro puntas del país, y parte del extranjero, y también el único que se dedicó a pinchar en lugar de manejar sus sintetizadores. Eso sí, vaya sesión y vaya sonido (aunque, sinceramente, no tan espectacular como esperaba).
Buena progresión, comenzando desde el IDM más melódico y terminando con hardcore , sonido rave británico de mediados de los 90. A mí se me hizo duro, pero el público se lo gozó, y mucho. Ayudaba el sobresaliente sonido y un buen montaje de iluminación y visuales.
Ambientazo en el teatro, transformado en discoteca con Aphex Twin
Todavía quedaba por escuchar el drum’n bass melódico de Kettel, un holandés de dos metros de altura que se cascó seis cervezas en los 45 minutos que duró su directo. La música que hace me encanta, pero el concierto fue una tomadura de pelo. Portátil, play, flanger, stop y poco más.
Después, un descafeinado Isolée que no nos dijo gran cosa, no eran horas para la vuelta al tech-house de rutina discotequera española. ya eran las 4 y pico de la mañana, y después de dos días de éxtasis, tampoco dábamos para mucho más.
Isolée, el alemán calvito.
Faltaba por actuar Byetone, más medicina de la misma calaña que nos ofrece Alva Noto, pero nosotros ya no podíamos más, y nos marchamos al hotel con un gran sabor de boca. Resumiendo, ha sido un festival perfecto. Muy buen ambiente y la oportunidad de escuchar propuestas para todos los sentidos, nada habituales en nuestro país. El LEV se sitúa, en esta tercera edición, en posición de competir directamente con el Sónar de día. ¿Hasta dónde podrán llegar?
No quiero dejar pasar la oportunidad de agradecerle a la organización del LEV el buen trato al cliente (en general) como a nosotros mismos (en particular), facilitándonos las cosas al máximo. Y bueno, en lo personal, me siento obligado a hacer una referencia a aquellas sufridas chicas que, no compartiendo nuestras aficiones electrónicas, aguantaron como campeonas el festival entero, sólo porque sus parejas son unos yonkis de la música y no se pueden perder ni un minuto. Gracias =)
El LEV, si buscáis subidones, desde luego, no es para vosotros. Pero de vez en cuando viene bien probar algo diferente. Por programación, innovación, emplazamiento, montaje, organización, y porqué no, también por precio. Un diez para el LEV, y que sean muchos más.
Fotos | Vladimir
Web oficial | LEV Festival
En Noctamina | Especial festivales
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