
Parece que ya no hacemos ningún caso a los horarios de los conciertos. Anunciados a diferentes horas (dependiendo del medio) o las abusivas esperas a las que nos someten algunas salas para ver engordar así las cajas de su barra, ha provocado que cada vez acudamos más tarde y aún así llegar a tiempo. Esta vez (apertura de puertas a las 19 horas, Massive Attack a las 21 horas) parecía demasiado temprano para cumplirse, pero yo soy de los que prefiere ir con tiempo. La espera, conseguir una buena ubicación e ir familiarizándome con ese pequeño espacio que ocuparé por unas horas forma parte de mi ritual particular. Esta noche, la actuación de Dizzee Rascal justificaba aún más la puntualidad. Con tan sólo 22 años ha sido el artista más joven en hacerse con un Mercury Prize y la prensa musical de todo el mundo ya habla de él como una de las grandes promesas del grime.
Pero esta vez yo también caí, fuimos testigos de la conocida puntualidad británica, a la que tan poco estamos acostumbrados, y sólo pude disfrutar sus últimos tres temas. El suficiente tiempo para descubrir lo lejos que me queda este tipo de música al que definitivamente tendré que darle una oportunidad.
Poco a poco iban llegando las casi 3.000 personas que se acercaron la noche del jueves hasta el Bilbao Exhibition Centre para ver en directo a los precursores del sonido Bristol. Cifra que no debió cumplir las expectativas de los organizadores quienes, en vez de ofrecer el concierto en el Bizkaia Arena, como es habitual, habilitaron para la ocasión un escenario en el hall de entrada al recinto, que no es más que un pasillo. Eso sí, ¡un pasillo de Bilbao!. Descartado el espectáculo de grandes pantallas y proyecciones visuales nos consolamos con la idea de verles en un formato más intimo, lo cual no está nada mal.
43º16’N, 2º56’O comienza el baile de datos en los dos marcadores digitales colocados en el la parte frontal y que recorriendo todo el escenario en ambos sentidos, van mostrando la latitud, altitud, extensión, densidad, renta per capita y todo tipo de información sobre Bilbao (más tarde se presentarán los mismos datos sobre Iraq, anterior y posteriormente a la invasión) y que sirve de presentación hasta que los componentes de Massive Attack ocupan sus puestos en esa nave tripulada por Robert del Naja (3D).
Se inicia así un show en el que no hay lugar a los sorpresas, el esperado repaso a sus cuatro discos de estudio hasta la fecha, bien resumidos en su recopilatorio Collected, y otorgando un lugar preferente a Mezzanine que interpretaron casi en su totalidad. Angel, Risingson y Teardrop con su espectacular trio de voces Horace Andy, 3D y Elisabeth Fraser siguen siendo las más aplaudidas y me temo que tendrá que pasar mucho tiempo hasta que decidan eliminarlas del setlist de sus directos, pero tampoco faltaron Man next door, Black Milk y un Inertia Creeps prolongado y acelarado hasta convertirse en el momento más adrenalítico de la noche.
Apenas vivimos más invitaciones al baile lo cual se agradeció (el suelo vibraba sospechosamente en los momentos más animados) y alguno, seguramente más atraído al oír la etiqueta electrónica que el propio nombre de la banda, se quejaba de lo tranquilo y pausado que transcurría el concierto. ¿Bailar? No, señores, esto es trip hop y se escucha, apenas se baila. No quiero ni imaginar que ha podido pasar en el Weekend Dance.
La nota de color la pusieron los miles de leeds de colores que destellaban desde un armazón metálico situado en la parte trasera del escenario, construyendo formas y mensajes de tinte político y creando una atmósfera espacial. Un espectáculo que terminó resultando un poco monótono y en ocasiones eclipsaba a la banda, que es donde radica el verdadero espectáculo. Concretamente en las cuerdas vocales de esos cinco miembros que iban alternándose sobre el escenario y regalándonos sus mejores joyas sonoras. Cinco voces totalmente diferentes que se complementan y encajan perfectamente en ese gran puzzle formado por pequeñas piezas de house, hip hop, soul, jazz, reggae y musica electrónica llamado Massive Attack.
Recuperaron de su última etapa Flase Flags, Butterfly Caught y Future Proof de su álbum 100th window, para retroceder hasta el excelente soul de Karmacoma del Protection y vuelta a sus origenes con Safe from Harm, reservando para los bises la espectacular voz de Sarah Nelson en Unfinished Sympathy y cerrar con Group Four.
Seguramente pecaron de calculadores dejando poco espacio a la improvisación, todo sonó demasiado perfecto calcando las grabaciones originales. Faltó un poco de volumen para mi gusto y ese nuevo álbum que tanto se está haciendo esperar. Puede que no sea el mejor momento para el trip hop que se reinventa en nuevas fórmulas más actuales, puede que este concierto no fuera tan sobresaliente como la primera vez que les vi hace tres años en Santiago de Compostela, pero pocas veces uno sale tan relajado de un concierto y con esa paz interior que hace sentirte tan bien. ¡Qué bien!
Sitio oficial | Massive Attack
Comentarios
A mí el concierto me pareció muy bueno, aunque sin llegar a la excelencia del ofrecido en 2003 (en mi caso los ví en San Sebastián).
Lo malo fue el lugar. Definitivamente me pareción una tomadura de pelo. No se puede presentar a un grupo como Massive Attack, cobrar más de 30€ y utilizar semejante lugar, claustrofóbico, con una sonoridad horrorosa, y una alta sensación de peligrosidad.
Un 10 al grupo y un 0 a la organizadora.