
Una de las canciones más radiadas del año, con mejores críticas dentro del mundillo comercial, pero también en el indie. Chris Martin y los suyos, lo tenían bastante complicado para no convertirse otra vez en carne de remezcla por algún dj de campanillas.
Thin White Duke, o Stuart Price, es un productor que ya ha remezclado a grandes nombres como Madonna, Keane o the Killers, y ahora nos deja una versión plagada de bucles introductorios, y con una buena subida de la base rítmica.
Siempre es un placer cuando estás en la discoteca, y empiezas a intuir unos acordes reconocibles, que finalmente se revelan como esa canción que tanto te gusta, y de la cual desconocías su versión más bailable.
Vía | Jenesaispop
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